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lunes, 17 de marzo de 2025

MIMBREÑOS, DE STEFANO CASINI


Mimbreños, de Stefano Casini (Cartem Cómics)
Fotografía: Pedro Delgado

Con motivo del Día del Cómic y del Tebeo en España, quiero hablarles de un cómic del Oeste cuya estética y ambientación me subyugó el primer día que lo vi en la mesa de novedades de En Portada Cómics; con esos colores medidos y calibrados, esos tonos cálidos de amarillos y naranjas que te remiten rápidamente a Arizona y Nuevo México. Se trata de Mimbreños (Cartem Cómics, 2022), de Stefano Casini.

Stefano Casini en el Festival de Cómics de Chambéry Savoie 2009
Fotografía: Sergio Palumbo

 Llegó a mí de la mano del segundo de mis hijos un día de Reyes, pero después de admirar el dibujo y el color de sus páginas, quedó postrado en la balda de las lecturas pendientes a la espera de su momento.

 Y una de estas tardes lluviosas de marzo, mientras la borrasca Konrad descargaba agua sobre Málaga, rescaté el libro de la estantería, me acomodé con una manta en el sofá y me trasladé de nuevo –unas semanas antes lo había hecho con Wes Slade (Laramie Ediciones, 2025), de George Stokes– a Silver City, en Nuevo México, donde unas páginas más tarde una despiadada y sanguinaria banda de forajidos atracaría el banco.

Silver City en los lápices de Stefano Casini
Fotografía: www.lospaziobianco.it

Detalle de la página 19 de Mimbreños, de Stefano Casini (Carten Cómics)
Fotografía: Pedro Delgado

Trabajo a lápiz de Stefano Casini (pág. 20 de Mimbreños)
Fotografía: www.lospaziobianco.it

 Pero antes de ese violento episodio –repleto de BANG, BLAM y POW que parecen rozarte la cabeza–, me voy a detener en la primera viñeta, cuando un jinete con dos monturas se acerca a la penitenciaría de Burro Peak.

Primera viñeta de Mimbreños, de Stefano Casini (Cartem Cómics)
Fotografía: Pedro Delgado

 Se trata del Capitán Everett Cole, del noveno regimiento de caballería del ejército de la Unión, destinado en Fort Craig –un tipo al lado del que nos sentiríamos protegidos cuando silbaran las balas o las flechas–, y trae la orden de liberar a su hermano Joshua Cole, un bushwhacker –guerrillero confederado durante la Guerra Civil estadounidense– que formó parte de la violenta banda confederada de "Bloody Bill" Anderson.

Abocetado de las páginas iniciales de Mimbreños, de Stefano Casini
Fotografía: www.lospaziobianco.it

Storyboard de las pág. 12 y 20 de la edición de Cartem de Mimbreños
Fotografía: www.lospaziobianco.it

Trabajo a lápiz de la pág. 21 de Mimbreños, de Casini
Fotografía: www.lospaziobianco.it

 Cuando ambos abandonan la prisión cruzarán sus pasos con un tahúr y una prostituta que huyen de Silver City camino de Lordsburg, una pareja que me recordó a dos de los personajes que aún conservo del Exin West.

Los personajes del tahúr y la chica del Salón del Exin West
Fotografía: Pedro Delgado

 Será en la guarida del comanchero Corrigan donde confluyan todos, junto a los apaches mimbreños, en una orgía de tiros y muertes.

Detalle del trabajo a lápiz de Stefano Casini en una viñeta de la pág. 36
Fotografía: www.lospaziobianco.it

Detalle del trabajo a lápiz de Stefano Casini en la pág. 37 de Mimbreños
Fotografía: www.lospaziobianco.it

 No les adelantaré nada de la parte final del cómic, que encierra una interesantísima sorpresa, un giro de guión inesperado dentro de una historia ya de por sí original, aunque tire de muchos de los recursos que nos ofrece el western: persecuciones, robos, tiroteos...

Páginas 28 y 29 de Mimbreños, de Stefano Casini
Fotografía: Pedro Delgado

Trabajo a lápiz de la pág. 29 de Mimbreños
Fotografía: www.lospaziobianco.it

 Sin duda, estamos ante una historia clásica con ecos de los westerns de Sam Peckinpah y, en muchos aspectos, de John Ford. De hecho, el guión es tan cinematográfico que viendo los distintos planos de las viñetas me acordé de lo que le dijo John Ford a aquel jovencísimo Steven Spielberg que, a sus 15 años, ya quería ser cineasta. Ford le enseñó unos cuadros y le preguntó qué veía en ellos. Spielberg le respondió que unos indios, unos caballos... y el veterano director le soltó: «Cuando puedas alcanzar la conclusión de por qué poner el horizonte en la parte de abajo o en la parte de arriba es mucho mejor que poner el horizonte en la mitad del cuadro, entonces algún día podrás ser un buen cineasta. Ahora vete».

Páginas 34 y 35 de Mimbreños, de Stefano Casini
Fotografía: Pedro Delgado

Detalle del trabajo a lápiz de Stefano Casini (pág. 34 Mimbreños)
Fotografía: www.lospaziobianco.it

 Además del dibujo y el color, me encantan los espacios, el montaje de las viñetas y la respiración del formato, amplio y libre, con la cuadrícula al servicio del relato.

Páginas 48 y 49 de Mimbreños (Cartem Cómics)
Fotografía: Pedro Delgado

Dibujo a lápiz de la pág. 38 de Mimbreños
Fotografía: www.lospaziobianco.it

Página 50 de Mimbreños, de Stefano Casini
Fotografía: Pedro Delgado

Detalle de la pág. 50 de Mimbreños a lápiz
Fotografía: www.lospaziobianco.it

 Destacar por último la cuidada edición de Cartem Cómics, que junto a la historia estándar de 46 páginas incluye unos extras de altísimo nivel, con un prólogo de Pako Domínguez (El Tebeonauta) y unos interesantísimos apuntes informativos sobre los hechos y personajes históricos que aparecen o tienen su reflejo en el tebeo, y que nos ayudan a entender el contexto de Mimbreños: apaches, Bloody Bill Anderson, bushwacker, comancheros, Fort Craig, la masacre de Lawrence, Silver City o los mismísimos mimbreños que formaban parte de la tribu de los apaches que vivían en el estrecho valle del río Mimbres en el actual Nuevo México.

Introducción de Pako Domínguez para Mimbreños (Cartem Cómics)
Fotografía: Pedro Delgado

Introducción y Érase una vez en el Oeste... (extras de Mimbreños)
Fotografía: Pedro Delgado

 Además, el cómic se remata con una semblanza de Stefano Casini (Livorno, 1958) y un par de dibujos extras, a página completa, de los dos hermanos Cole. Brutal. Si le gustan los tebeos del Oeste, este es un imprescindible.

 Y mientras esperamos leer nuevas aventuras del Capitán Everett Cole, les recomiendo visitar Lo Spacio Bianco, donde su fundador y director editorial, Héctor Gabrielli, recoge en seis entrevistas a Stefano Casini toda la génesis y el proceso de Mimbreños (incluyendo numerosos bocetos y dibujos como los que les muestro en este artículo).

Estudio del Capitán Everett Cole, de Stefano Casini
Fotografía: www.lospaziobianco.it

Estudio de personajes (Mimbreños, de S. Casini)
Fotografía: www.lospaziobianco.it

Héctor Gabrielli: ¿Qué herramientas utilizas generalmente para dibujar? ¿Este nuevo trabajo requirió técnicas o herramientas diferentes a las habituales?
Stefano Casini: Utilizo herramientas tradicionales, papel, lápiz y rotuladores (Staedtler o Sakura) y pinceles de tinta (Windsor & Newton), los mismos que utiliza más o menos todo el mundo, y coloreo o bien de forma tradicional, con acuarelas (como mis dos novelas gráficas), o bien digitalmente como el díptico La Espada y la Cruz, y como haré también para MimbreñosEn esta obra, al igual que en el díptico sobre la Guerra de los Treinta Años, sin embargo, en lugar de tinta utilizo directamente el lápiz, fijo con un lápiz azul y repaso con lápices 3B y 5B, jugando con los matices y la suavidad del grafito. La ilusión de saltarse la tinta es sólo una ilusión, porque la revisión se realiza con grafito en lugar de con pincel.

https://www.lospaziobianco.it/speciali/la-genesi-di-mimbrenos-di-stefano-casini/

El arte de Stefano Casini
Fotografía: www.lospaziobianco.it

Mimbreños, de Stefano Casini (Cartem Cómics, 2022)

¡Feliz Día del Cómic y del Tebeo!

jueves, 27 de febrero de 2025

LARAMIE, LA EDITORIAL DEL CÓMIC DEL OESTE


Laramie Ediciones, la editorial del cómic del Oeste

Jacques La Ramée o La Remy (Quebec, Canadá, 1784) fue un un hombre de la frontera, un explorador, trampero y comerciante de pieles franco-canadiense que abandonó en 1815 su Quebec natal para irse a vivir a lo que hoy es el estado de Wyoming, en Estados Unidos. Allí, seis años después, desapareció misteriosamente: unos dijeron que su cuerpo apareció flotando en un dique de castores, otros que fue asesinado por los indios cerca del río; algunos afirmaron que murió a manos de un oso y los más que desapareció sin dejar rastro.

 Sea como fuere, su nombre cobró peso después de su muerte, cuando sus amigos tramperos decidieron ponerle su nombre al río donde solía cazar. Al bautizo de aquel río como Laramie (La Ramée), le siguieron una cordillera en el borde oriental de las Montañas Rocosas y su pico más alto, una ciudad, un condado y un fuerte del ejército: Fort Laramie.

 El fuerte Laramie estaba situado en un punto alto cercano al río Laramie, por lo que ese fue el nombre que se impuso a los anteriores –Fort William y Fort John– cuando las caravanas se dirigieron al Oeste por la ruta de Oregón y la ruta Bozeman. Los de mi generación (1966) mamamos el wéstern de nuestros padres –amor que también he conseguido transmitirle a mis hijos–, y lo hicimos en forma de películas, series, tebeos y juguetes: no había Día de Reyes Magos sin trajes de indios y vaqueros, estrellas de sheriff, pistolas con sus cartucheras, rifles y muñecos de plástico y construcciones del Oeste de Comansi y, más tarde, de Exin West y Famobil.

Algunos de los fuertes de Comansi
Fotografía: Página web de Comansi

 Imaginé que, como yo y como tantos otros, Alberto Simón Calonge (1960) se encontraría una caja con el Fuerte Laramie de Comansi una mañana de Reyes en el salón de su casa, de ahí que al fundar un nuevo sello de cómics dedicado al wéstern, Alberto decidiera bautizarlo con el nombre de Laramie Ediciones, en honor a lo que ese nombre representa para los que amamos el género.

 Como ese pensamiento no era ninguna certeza, quise preguntarle a Alberto por aquel fuerte y por el origen del nombre de la editorial. Y esto fue lo que me dijo en un correo:

«Pues mira, Pedro, uno de los recuerdos más grabados que tengo de la infancia y los juguetes, tiene que ver con eso: un fuerte de madera del Oeste. Y, como sugieres, un día de Reyes. En aquellos días, ya lejanos, los vecinos hacían regalos a los hijos de los otros vecinos. Ese año, en casa de mi vecino, no había nada más que carbón; seguramente, cuando ya habían asomado las primeras lágrimas, mi vecino nos llevó a la terraza, donde había un estupendo fuerte, con sus soldados de caballería!!
 Pero la decisión de nombrar así a la editorial, tiene que ver con el cine, claro. El cine, y mi debilidad por James Stewart.»

James Stewart en El hombre de Laramie, western de Anthony Mann

 Fue leer esas palabras y acordarme de El hombre de Laramie, el magnífico wéstern de Anthony Mann, con James Stewart en el papel protagonista. Una película que se estrenó en España en Madrid el 31 de enero de 1956.

 En su apuesta editorial, surgida en Madrid en el año 2022 –primero de la mano de la editorial Nuevo 9 y luego ya como editorial independiente (ligada a la librería Elektra Cómics de Madrid)–, Alberto Simón se ha centrado en recuperar a grandes clásicos del Oeste, como Welcome to Springville de Giancarlo Berardi, las aventuras de Tex de Breccia y Wilson, Loco Sexton y El Cobra de Arturo del Castillo, El gran botín de Eduardo Barreto o Diablo Canyon de Eugenio Sicomoro.





 A todos ellos suma ahora Wes Slade, de George Stokes, historietista canadiense que, a pesar de servir en las Fuerzas Aéreas Canadienses, prefirió dedicar su arte al wéstern en lugar de a las hazañas bélicas. George Stokes emigró al Reino Unido, donde trabajó para el mercado británico, colaborando en los primeros años 50 con el estudio del editor y artista de cómics Mick Anglo (el creador de Marvelman, más tarde conocido como Miracleman), y después con la editorial IPC/Fleetway.

Wes Slade, de George Stokes (Laramie Ediciones, 2025)
Fotografía: Pedro Delgado

 George Stokes se hizo muy popular por su serie del Oeste Wes Slade, sheriff de Silver City (Nuevo México), que publicó en tiras de prensa, en forma de página dominical, el Sunday Express desde el 29 de enero de 1961 al 28 de junio de 1981; encargándose de los guiones y los dibujos hasta el año 1979, cuando James Edgar se hizo cargo de los guiones –un año después, y hasta la cancelación de la serie, el dibujo pasaría a las manos de Harry Bishop–. Todos estos datos están recogidos en el estupendo prólogo que abre el tomo, firmado por Francisco Sáez de Adana.

[...] y su sustitución en la misma (en mitad de la historia "The Territory") se produjo probablemente debido a su fallecimiento prematuro a la edad de 47 años. En todo caso, su labor estaba tan ligada a la serie que esta duraría poco más de un año después de que su creador dejara de dibujarla.

 Su fallecimiento en la cima de su talento, a esos 47 años de edad, nos privó de su genio. Menos mal que nos dejó sus historias y sus dibujos. En España se publicaron en formato novela gráfica sus primeros números en los años sesenta, en Cheyene y Caribú, de la editorial catalana Ediciones Olivé y Hontoria.

 Y a finales de los setenta varias de las historietas de George Stokes aparecieron adaptadas al formato cómic en algunos números de la revista Blue Jeans, Bumerang y Totem Extra Especial Western de las cuales conservo algunos números.


 Ambientada en Silver City, una ciudad de Nuevo México próxima a la línea fronteriza ente Estados Unidos y México, la serie transcurre a mediados del siglo XIX, aproximadamente en la década de 1860, reflejando muy bien "la problemática de la vida en la frontera y la diferencia de culturas" que allí se daban.

Silver City, Nuevo México, en 1980
Fotografía: Western Mining History

 Laramie Ediciones nos trae ahora, en una edición de lo más agradable por el formato y el diseño empleados, tres de las aventuras de Wes Slade. Pero no son tres historias cualquiera, son nada más y nada menos que el arranque del personaje, las tres primeras historietas del sherrif Wes Slade publicadas por entregas del 29 de enero de 1961 al 3 de noviembre del mismo año: Los 'muertos vivientes', Pistolas rápidas en Carrizal y Emboscada en Ochoa Springs.

Wes Slade, de George Stokes (Laramie Ediciones)
Fotografía: Pedro Delgado

Contenido del Wes Slade de Laramie Ediciones
Fotografía: Pedro Delgado

Se trata de una versión adaptada para su publicación en libro proveniente de la edición que realizó la editorial británica Express Books en el año 1979. En esta edición se trató de adecuar el formato de las páginas dominicales originales que tenían una estructura fija de tres tiras en las que la primera viñeta era un resumen de lo que había sucedido en la historia hasta ese momento, con el fin de facilitar la continuidad narrativa de cada una de las tres historias, sin que esta se vea lastrada por su formato de publicación original. Aunque todo lo relativo a la vida de Stokes está bastante difuso, parece que el propio autor participó en el diseño de esta nueva edición.

 En las tres destaca el nivel artístico y argumental de sus historias, marca de la casa, huyendo siempre de los estereotipos que tanto daño le hicieron al género. Porque George Stokes ya hacía un wéstern revisionista cuando todavía no se había inventado ese término.

Páginas 20-21 de Wes Slade, de George Stokes (Laramie)
Fotografía: Pedro Delgado

Páginas 50-51 de Wes Slade, de George Stokes (Laramie)
Fotografía: Pedro Delgado

En este último aspecto, hay que destacar cómo Stokes huye de los estereotipos del género, mostrando unos relatos más apegados a la realidad, incluyendo en muchas ocasiones eventos y personajes inspirados en episodios reales de la historia de los Estados Unidos. En esa búsqueda de realismo, destaca sobre todo la imagen de los indios norteamericanos que se salen del papel de enemigos despiadados, habitualmente con poco diálogo, para convertirse en personajes tridimensionales de los que conocemos sus motivaciones gracias a la importante presencia que tienen en muchas de las historias. En las historias de Stokes hay indios violentos y otros que buscan la paz y también hay indios que se ven obligados a defenderse con violencia ante el ataque del hombre blanco, de la misma manera que hay personajes blancos que son violentos y otros que no lo son. En definitiva, se trata de contar la vida de personas sean de la raza que sean, mostrando siempre la complejidad inherente al ser humano que hace imposible su clasificación en compartimientos estereotipados.

Tarjetón de Laura Pérez para Laramie Ediciones

 Hechas las presentaciones, no me queda más que darles la bienvenida a territorio Laramie y despedirme como lo haría el mismísimo George Stokes o el propio Alberto Simón: ¡Saludos desde la frontera!

Nota: los textos a color pertenecen a la introducción La frontera según Wes Slade, de Francisco Sáez de Adana para Laramie Ediciones.

La frontera según Wes Slade, introducción de Francisco Sáez de Adana
Fotografía: Pedro Delgado