viernes, 21 de agosto de 2026

DAVID BOWIE EN ÁNCORA


David Bowie: Vidas, de Dylan Jones en la libreria Áncora
Fotografía: Pedro Delgado

Decía Jorge Valdano, en torno a las sorpresas que nos deparaba cada encuentro en el pasado mundial de fútbol, que «cada partido es como un sobre de cromos, no sabemos qué tiene dentro». Y en eso mismo pensaba yo el pasado día 16 de julio en la presentación del libro David Bowie: Vidas. Una biografía oral, de Dylan Jones, en que cada uno de los discos que fue sacando Bowie a lo largo de su carrera musical fueron como ese sobre de cromos en el que, por lo camaleónico de su persona, no sabíamos que había dentro.

Presentación de David Bowie: Vidas (Es Pop Ediciones) en la librería Áncora
Fotografía: Lucía Rodríguez

 Sí sabíamos lo que había esa tarde en el interior de la librería Áncora: fans de Bowie, de la buena música y de las letras impresas; reunidos por Enrique del Río al clamor del ciclo Cuando la música acaba (CMA), en el que se presentan biografías en clave diversa de cantantes y grupos musicales. La gracia del ciclo está en que Enrique se hace acompañar de otros músicos que interpretan al final del acto algún tema del artista sobre el que han puesto el foco. Así que, si el libro es una apuesta por el ensayo musical de Es Pop Ediciones, el ciclo es una apuesta de Enrique por la música, pues no en vano él fue músico en su adolescencia.

Ciclo Cuando la música acaba en la librería Áncora de Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

Presentación de David Bowie: Vidas, de Dylan Jones en Áncora
Fotografía: Lucía Rodríguez

 En esta ocasión, Enrique del Río contó con la música en directo del grupo pop rock indie Gran Premio, y fue su cantante Álvaro Vázquez el que conversó con él sobre esta biografía oral de David Bowie: un tomo de 640 páginas, en tapa dura, que me llevé para casa y que me dará, como fan de Bowie que soy, para muchas y agradables horas de lectura, porque como dijo Álvaro, este no es un libro hecho para hacerte fan de Bowie, es un libro para fans de Bowie.

 Yo me fijé en Bowie a los diecisiete años, a través del videoclip del tema Modern Love. Aquel single me llevó al LP, donde también destacaba la canción que daba nombre al álbum, Let's Dance, y China Girl.

 Al año siguiente, me impactó otro de sus videoclips: el del tema Blue Jean, perteneciente al LP Tonight. Aquella canción estaba incluida dentro de un cortometraje dirigido por Julien Temple, en el que Bowie interpretaba dos papeles; una deliciosa locura que llevaba por nombre Jazzin' For Blue Jean. Aquí les dejo el sencillo y el cortometraje, para que valoren lo ingenioso de la propuesta.

 A partir de ahí, seguí cada uno de sus lanzamientos, a la vez que iba hacia atrás en el tiempo a la búsqueda de sus trabajos anteriores. Así fui de sorpresa en sorpresa, porque Bowie, siempre en la vanguardia, se reinventaba continuamente.

 Solía comprar mis LP en las tiendas de discos Ruiz Cueto (en la de la Alameda y calle Larios) y Candilejas, y en Virgin, Discos Gong y la Fnac del centro comercial Málaga Plaza.

Tienda de discos Ruiz Cueto en calle Larios, Málaga
Fotografía: Grupo Facebook Comercio histórico de Málaga

Discos Candilejas en la calle Santa Lucía, Málaga

 También en Andorra e Inglaterra. Aún recuerdo la tienda de discos de Londres, ubicada en un subterráneo cerca de la estación de metro de Camden Town, en la que compré un montón de rarezas de Bowie en compact disc (CD), así como cintas de vídeo VHS que recogían algunos de sus videoclips o conciertos. Y los vinilos que adquirí en los mercadillos –car boot sale– cuando vivimos unos meses en Sutton.

 También conservo el recuerdo inmaculado de su actuación en Manchester, en la gira Sound and Vision, allá por el mes de agosto de 1990. Aquel fue uno de los momentos más felices de mi vida, aunque luego nos tocó dormir en el suelo de la estación de tren –eran los tiempos del InterRail–.

Concierto de David Bowie de la gira Sound and Vision
Manchester, 7 de agosto de 1990

 Como ven, Bowie forma parte de la banda sonora de mi vida, y aunque falleció sorpresivamente hace diez años, para mí, como Elvis, es eterno.

 Pero volvamos al libro de Es Pop Ediciones. Como se lee en la contraportada, «esta no es la historia de Ziggy Stardust. Tampoco la de Aladdin Sane ni la del delgado Duque Blanco. Podríamos incluso decir que ni siquiera es la historia de David Bowie: es la historia de David Jones, el hombre detrás de todas las máscaras, detrás de los disfraces, detrás del genio. Un retrato íntimo, complejo y revelador del músico, el actor, el artista y la persona, compuesto a partir de los testimonios de quienes mejor le conocieron: socios, colaboradores, amantes, rivales, familiares, amigos y enemigos. Una visión cercana, más allá del mito, para iluminar sus múltiples vidas».

 Para ello, el autor, Dylan Jones, que curiosamente comparte apellido con Bowie, cuyo nombre real es David Jones, se valió de 182 entrevistas a personas que lo trataron durante sus distintas etapas, algunas de las cuales no habían hablado nunca antes de su relación con él. Esta biografía oral, compuesta a partir de siete largas conversaciones con el propio Bowie y los testimonios e historias sobre él de cada uno de estos entrevistados, es un curioso y singular patchwork que narra su camino al estrellato y su original e inimitable carrera artística, desde su infancia en un suburbio londinense hasta la grabación de Blackstar, su último disco.

Siguiendo de manera cronológica su trayectoria desde Londres a Nueva York, Los Ángeles, Berlín y más allá, este relato coral describe la vida de un Bowie profundamente moldeado por la relación con su padre, de oficio publicista, y con su hermanastro esquizofrénico, que le descubrió el jazz y a la generación beat; un artista intuitivo dado a absorber influencias mediante relaciones intensas que terminaban bruscamente cuando dejaban de tener utilidad para él. Perspicaz y repleto de anécdotas, David Bowie: Vidas es posiblemente el retrato más íntimo jamás escrito sobre el hombre detrás de todas las máscaras, detrás de los disfraces, detrás del genio. Una biografía compleja y reveladora del músico, el actor, el artista... y la persona.

 La librería Áncora, como el antiguo Renault Twingo, tiene más espacio dentro del que parece desde fuera, pero por si usted no pudo llenar ese día su interior, le dejo aquí el vídeo de la presentación de David Bowie: Vidas, a cargo de Enrique del Río y Álvaro Vázquez, así como la actuación del grupo musical Gran Premio, que para regocijo de los allí presentes, interpretaron tres temas propios: Amor de LesiEl Almendro y, muy al hilo de la presentación, Héroes de Bowie, y tres temas versiones de Bowie: Space OddityThe Man Who Sold the World y Heroes.

Enrique del Río (librero) y Álvaro Vázquez (cantante de Gran Premio)
Presentación de David Bowie: Vidas, de Dylan Jones (Es pop Ediciones)
Málaga, 16 de julio de 2026. Fotografía: Lucía Rodríguez



Componentes del grupo Gran Premio junto a Enrique del Río en Áncora
Málaga, 16 de julio de 2026. Fotografía: Lucía Rodríguez

 El acto estuvo al nivel de otra presentación mítica, la del libro Atardecer en Waterloo (Sílex Ediciones), de Manuel Recio e Iñaki García, la historia definitiva del grupo británico The Kinks, en la que los autores y Javier Ojeda (cantante de Danza Invisible) interpretaron algunos temas del grupo, actuación que Lucía recogió y publicó en su blog Manchando lienzos manejando colores.

https://luciarodriguezvicario.blogspot.com/2018/06/the-kinks-atardecer-en-waterloo.html

 Mi agradecimiento desde aquí a Enrique, a Álvaro y a todos los componentes de Gran Premio por la tarde tan buena que nos hicieron pasar. Y a Es Pop Ediciones por poner el foco en mi añorado David Bowie. Si usted es de los que se enamoraron del póster, aquí se lo pueden descargar.

Presentación de David Bowie: Vidas en librería Áncora
16 de julio de 2026, Málaga

 Cuando la música acaba, se abre un libro.

domingo, 19 de julio de 2026

EL LAMENTABLE DESAHUCIO DE CASA ÁRABE


El lamentable desahucio de Casa Árabe (Opinión/EL PAÍS)
Fotografía: Pedro Delgado

Siempre hay charcos que pisar y artículos que difundir, como este de Eduardo Manzano Moreno, profesor de Investigación en el Instituto de Historia CSIC, aparecido en el diario EL PAÍS el pasado domingo 12 de julio.

El lamentable desahucio de Casa Árabe
En la primavera del año 2008, un grupúsculo de extrema derecha, denominado Frente Nacional, arremetió contra la cesión del edificio de las Escuelas Aguirre en Madrid para servir de sede de Casa Árabe, una institución oficial nacida con el objetivo de estrechar los vínculos con el mundo árabe. Un centenar de manifestantes protestaron ante esa sede por lo que tildaron como la creación de "un centro islámico en el distrito de Salamanca" y declarando cosas como "sí, soy racista. No puedo con los musulmanes. Vivo aquí detrás y no me hace ninguna gracia tenerlos tan cerca". Como parte de su campaña, los manifestantes inundaron el señorial barrio madrileño con pasquines que mostraban una imagen del entonces alcalde del PP, Alberto Ruiz Gallardón, tocado con un fez moruno bajo el eslogan "¿Necesita este barrio un centro cultural islámico?".
 Nadie hizo entonces demasiado caso a ese puñado de ultras. Bajo la dirección inicial de una reconocida arabista, Gema Martín Muñoz, y posteriormente de una serie de diplomáticos de carrera con amplia experiencia en el terreno y nombrados por gobiernos de distinto signo (Eduardo López Busquets, Pedro Villena y Pedro Martínez Avial), Casa Árabe se convirtió en un prestigioso centro de encuentro y debate sobre la historia y la actualidad del mundo árabe nutrido con la presencia de embajadores, empresarios, académicos, artistas y figuras de relevancia internacional. Con un excelente programa de exposiciones y una encomiable labor de enseñanza de la lengua árabe, la institución pasó a ser una referencia, junto con Casa América y Casa Sefarad, de la proyección exterior de nuestro país en un ámbito estratégico para sus intereses. En 2024, su trayectoria fue reconocida con el prestigioso premio Sheikh Zayed, uno de los galardones más importantes del mundo árabe, en reconocimiento de su trabajo como "puente entre las culturas árabe y española".
 Nada de esto parece importarle demasiado al alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, quien ha anunciado que Casa Árabe deberá abandonar el edificio, cedido por su Consistorio, como sede de la institución. Sus argumentos para tomar esta decisión son inauditos. Aparte de faltar al respeto a su dirección y a sus trabajadores calificando a esta espléndida institución de "chiringuito", Martínez Almeida se agarra a la gestión de una directora que dejó el cargo hace año y medio, siendo sustituida por un diplomático de acreditada trayectoria, Miguel Moro Aguilar, cuyos esfuerzos y compromiso por mejorar la difícil situación heredada han sido justamente reconocidos por el Tribunal de Cuentas. Dado que el alcalde de Madrid dice estar preocupado por esa situación, quizá podría hablar con Isabel Díaz Ayuso, quien hace meses decidió cortar de forma unilateral la financiación de la Comunidad de Madrid a Casa Árabe también con el pretexto de los posibles errores de una directora que ya no ejerce desde hace tiempo. A nadie se le oculta que en esta decisión retumba el fuego cruzado de la cansina guerra de trincheras contra el Gobierno central que los responsables políticos madrileños alimentan. En el universo paralelo en el que habitan estos políticos, está justificado tirar por tierra años de trabajo simplemente porque, al parecer, Casa Árabe tiene que pagar el pato de que su anterior directora escribiera una biografía de Pedro Sánchez.
 Con todo, hay una razón adicional, y más profunda, que puede explicar esta increíble decisión. El propio alcalde la ha reconocido de forma inconsciente al hablar del uso del edificio: "Lo que queremos básicamente es que sea un uso para disfrute de todos los madrileños". Acabáramos. Lo que se deduce es que la infinidad de actividades organizadas durante todos estos años en Casa Árabe, todas ellas de acceso libre, estaban copadas por hordas sarracenas de tal manera que ahora se impone "devolver el edificio a los madrileños". A aquellos manifestantes del Frente Nacional estas declaraciones deben de haberles sonado como música celestial. Nadie sabe el proyecto que tiene el Consistorio madrileño para el futuro del edificio, pero de lo que sí que podemos estar seguros es de que algunos ya no tendrán que ver su sensibilidad herida por carteles en lengua árabe frente al parque del Retiro. Una de aquellas manifestantes convocadas por Frente Nacional el año 2008 mostraba su indignación por el hecho de que un edificio construido en beneficio de "los pobres niños católicos ahora se lo pasen a los árabes". No sé si Martínez Almeida comparte las ideas de aquella señora. Si ese no es el caso, debería buscarse mejores argumentos para defender una decisión que, curiosamente, coincide con lo que la extrema derecha más radicalizada viene reclamando desde que Casa Árabe iniciara su andadura en un barrio al que algunos todavía se refieren como "Zona Nacional".
Eduardo Manzano Moreno
OPINIÓN/EL PAÍS

lunes, 13 de julio de 2026

LÁTIGO, LAS TIRAS DE PRENSA DE STAN LYNDE


Látigo, de Stan Lynde (Laramie Ediciones). Fotografía: Pedro Delgado

El personaje de las tiras de prensa de las que voy a hablarles se llama Cole Cantrell, aunque muchos lo conocen por "Látigo". El apodo no hace referencia al azote largo, delgado y flexible que se nos viene a la cabeza, sino a la cuerda o correa con que se asegura y aprieta la cincha de la silla de montar.

 Por las venas de Cole "Látigo" Cantrell corre sangre irlandesa e indígena, de la tribu de los crow. Capitán del ejercito unionista durante la guerra civil estadounidense, ejerció de explorador para la caballería en Fort Savage.

Tiras de prensa de Látigo, de Stan Lynde (Laramie Ediciones)

 Tras la guerra de Secesión y un grave incidente con un comandante, se convirtió en ayudante del marshal federal Hoodoo Hawks y en marshal de Rimfire, en el territorio de Montana. Del mismo estado de Montana es Stan Lynde, el autor de estas tiras de prensa. En ellas se aúnan un guion que funciona con un dibujo limpio y preciosista que las convierte en un clásico del género.

Tiras de prensa de Látigo, de Stan Lynde (Laramie Ediciones)

 Esta edición, que es un capricho que  ha querido darse Alberto Simón, nuestro hombre de Laramie, incluye dos historietas: La senda de la venganza y El marshal de Rimfire.

La senda de la venganza, historieta de Stan Lynde (Laramie)

El marshal de Rimfire, historieta de Stan Lynde (Laramie)

 Alberto Simón me pidió que escribiese un texto para la edición de este volumen que acaba de llegar a las librerías, y yo decidí resucitar al propio Lynde para que fuera él quien les hablara de sí mismo y de sus más emblemáticos personajes. Les dejo aquí el resultado.

Stan Lynde

LYNDE, MONTANA Y TIRAS DE PRENSA (WESTERN)
Por Pedro Delgado Fernández
Hey, guys!
 Soy Stan Lynde. Estando con el Boss me enteré de que Laramie iba a publicar mis tiras de prensa de Látigo en España; así que, como aquí en el cielo la vida es un tanto tranquila y hay tiempo de sobra para todo, me he puesto a escribirles estas líneas a modo de presentación, pues me ha llegado hasta aquí arriba que soy un gran desconocido en su país. Afortunadamente, en Estados Unidos soy alguien muy popular, gracias a mis tiras de prensa y novelas ambientadas en el Oeste.
Rick O'Shay "Happy Birthday, Boss"
Imagen: stanlynde.net
 Pero déjenme que empiece por el principio. Nací en Billings, en el estado de Montana, el 23 de septiembre de 1931, es decir, en plena Gran Depresión. Mi padre se consideraba afortunado de encontrar trabajo pastoreando ovejas por 30 dólares al mes en las vastas praderas de la reserva indígena de los crow, en el sureste de Montana. Él seguía a las ovejas en busca de pastos frescos y mi madre y yo lo seguíamos a él, viviendo en carretas, tiendas de campaña, refugios, cabañas y ranchos. Así fue como me crié en un mundo de vaqueros, rancheros y nativos americanos. En el rancho de mi padre aprendí que ninguna tarea estaba por debajo de mí, y que si había que hacer un trabajo, alguien tenía que hacerlo.
 Cuando tenía cinco años, descubrí que los cómics los escribían y dibujaban personas llamadas caricaturistas. Jamás se me había ocurrido que alguien pudiera escribir y dibujar tiras de cómics; pensaba que era una especie de maravilla natural, como el géiser Old Faithful o el Gran Cañón. Desde ese día me propuse convertirme en uno de ellos –mis preferidos eran Red Ryder, de Fred Harman, Terry and the Pirates, de Milton Caniff, Li'l Abner, de Al Capp, y muchos otros, pero sobre todo Prince Valiant, de Hal Foster–. Años después, publiqué mi primera tira cómica: Rick O'Shay, donde transmitía los valores rurales que adquirí en mi infancia y compartía las mismas actitudes y valores que tienen, y han tenido antes que yo, las personas que han crecido en contacto directo con la tierra y la naturaleza. De paso, desde la perspectiva del Oeste auténtico en el que me crié, satirizaba el western ficticio que se veía en algunas series de televisión.
Rick O'Shay, tiras de prensa de Stan Lynde
Imagen: stanlynde.net
 A lo largo de casi veinte años, Rick O'Shay se hizo con un público fiel. Incluso ahora, tantísimos años después de haber dibujado la última tira, aún sigo recibiendo mensajes de lectores que crecieron con ella y con sus protagonistas, Rick, el pistolero Hipshot y su gata Belle Starr.
Hipshot y su gata Belle Starr
stanlynde.net
 Mi segunda tira de prensa, Látigo, comenzó a publicarse el 25 de junio de 1979, y se mantuvo durante cuatro años, hasta el 7 de mayo de 1983. La historieta, un western más serio, estaba protagonizada por un héroe fuerte y capaz que se enfrentaba a villanos astutos y despiadados, pero los malhechores iban más allá de los tradicionales cuatreros, forajidos y maleantes, apareciendo también los magnates codiciosos y sin escrúpulos del siglo XIX, que se servían de los anteriores para obtener beneficio económico sin responder ante la ley.
Látigo, de Stan Lynde (stanlynde.net)
 Tras Rick O'Shay y Látigo vino Grass Roots, pero he de confesarles que no echo de menos el ritmo frenético que supone escribir y dibujar una tira de prensa. Créanme, producir seis tiras y una página dominical cada semana es como palear carbón en un carguero o intentar subir por una escalera mecánica que baja. Si descansabas, te quedabas atrás. Era difícil cumplir con los plazos.
 El premio del que me siento más orgulloso es el Premio SPUR 2009, que se otorga anualmente a obras destacadas sobre el Oeste americano, por el audio libro de mi novela Vendetta Canyon.

Vendetta Canyon, Stan Lynde

 Recibir el premio fue especialmente gratificante porque fue como una doble victoria: no solo escribí la novela, sino que también le puse voz a la grabación. Por cierto, les recomiendo mi serie de novelas del Oeste protagonizadas por Merlin Fanshaw, ayudante del alguacil federal Chance Ridgeway. Tienen acción, suspense y un humor irónico que ya es marca de la casa. Y se desarrollan en el territorio de Montana. De todos los lugares donde he vivido, Montana es mi favorito. Una vez dibujé una página dominical con Rick y Hipshot cabalgando por sus montañas. Rick hablaba sin parar de todas las iglesias famosas e históricas del mundo y de cómo ninguna se comparaba con la belleza de las montañas. Hipshot estaba de acuerdo, pero añadió: «No seas tan duro con esas maravillas hechas por el hombre. Estas montañas tuvieron un arquitecto mejor».
Tiras de prensa de Látigo, de Stan Lynde
stanlynde.net
 Bueno, desgraciadamente fallecí de un cáncer de pulmón el 6 de agosto de 2013 en Helena, Montana, a los 81 años, apenas dos meses antes de cumplir 82. Es por ese motivo que tengo que volver con el Boss. Gracias a los amigos de Laramie por el mimo y el cuidado que han puesto en la edición de este álbum. Espero que disfruten con las aventuras de Cole "Látigo" Cantrell tanto como yo cuando las creé.
Cole "Látigo" Cantrell, de Stan Lynde
stanlynde.net
 No quería decirles adiós sin compartir con ustedes lo que me dijo mi padre una vez: «A medida que avances en la vida, dejarás huellas. Asegúrate de que las tuyas sean claras y definidas». Con el tiempo, lo comprendí como una lección de vida: «Vive de tal manera que no tengas nada que ocultar».
 Lean, cabalguen y permanezcan en el lado correcto de la ley.
 Goodbye!
Los detalles biográficos del prólogo están sacados del artículo Stan Lynde by Stan Lynde, publicado en la revista True West Magazine el 4 de octubre de 2011. 


lunes, 22 de junio de 2026

COLT & COAL, DE BRUGEAS Y MR. FAB


Colt & Coal, de Brugeas y Mr. Fab (Cartem Cómics)
Fotografía: Pedro Delgado

La promesa de una vida mejor en el viejo Oeste y la fiebre de la minería para impulsar el ferrocarril sirven de telón de fondo a Colt & Coal, el último western crepuscular que acaba de editar Cartem Cómics, con guión de Vincent Brugeas (Eaubonne, Francia, 1985) y dibujos de Fabrice Meddour (Châteauroux, Francia, 1966), más conocido artísticamente como Mr. Fab.

Vincent Brugeas y Mr. Fab

 Colt & Coal se alza en su conjunto como un perfecto ejemplo de lo que fue la construcción de una sociedad en aquella tierra de oportunidades, con todas sus contradicciones y contrasentidos. Los sueños de los que iban de un lado para otro buscando prosperar, y las ilusiones de los que ya habían echado raíces y alcanzado, muchas veces a costa de los primeros, esa prosperidad.

Páginas 12 y 13 de Colt & Coal, de Brugeas y Mr. Fab (Cartem Cómics)
Fotografía: Pedro Delgado

 Las páginas de Colt & Coal pertenecen a un género singular que no se ha frecuentado mucho: el western thriller. Y este tiene un final inesperado que no te ves de venir.

Página 9 de Colt & Coal (Cartem Cómics)

 Vincent Brugeas sabe crear tensión al lector, y la sensación de peligro constante hace que devoremos el cómic de una tacada. Y luego está el estilo de Mr. Fab, cuyo dibujo, rotulación y color convierten cada página en una obra de arte.

Páginas 50 y 51 de Colt & Coal, de Brugeas y Mr. Fab (Cartem Cómics)
Fotografía: Pedro Delgado

 Narración e imagen se dan la mano para plantear cuestiones muy interesantes sobre la colonización de los territorios, la convivencia, los prejuicios, la lucha de clases, el poder, la justicia, el amor y las paradojas del ser humano. Es un cómic con mucho ritmo, en el que siempre están sucediendo cosas, pero en el que también hay pequeños momentos contemplativos, en los que el paisaje, los escenarios naturales, se adueñan de la viñeta.

Viñeta de Colt & Coal, de Brugeas y Mr. Fab (Cartem Cómics)

Colt & Coal (Cartem Cómics)

Viñeta de Colt & Coal, de Brugeas y Mr. Fab (Cartem Cómics)

 Por motivos obvios, no les desvelaré mucho de la trama, que se desarrolla en Newcastle, una ciudad minera en el condado de Weston, Wyoming. Estamos en 1894, y los mineros que excavan galerías en las laderas de las montañas, usando picos y dinamita, se agrupan por nacionalidades, defendiendo la mina y cuidando unos de otros. Los que aparecen en Colt & Coal son del este de Europa, checoslovacos concretamente. Y en sus rostros, manchados de carbón, se puede ver la fatiga y los estragos de la dura vida que llevan. La aparición del capataz de la mina, asesinado en su tienda de campaña, iniciará una investigación marcada por intereses económicos, en la que el sheriff  Jim Teasle y su ayudante Sam tendrán que actuar bajo presión; un caso que adquirirá tintes políticos y en el que pronto se verán sobrepasados.

Viñeta de Colt & Coal, de Brugeas y Mr. Fab
El sheriff y su ayudante

 Decía Lee Marvin en La leyenda de la ciudad sin nombre (Joshua Logan, 1969) que había dos clases de gente en el mundo: los que van a alguna parte y los que no van a ninguna. Aquellos mineros, que tenían marcado el sentido aventurero tanto como los pómulos, pertenecían al primer grupo. Muestra de ello es que las ciudades mineras desaparecían con la misma rapidez con que surgían. En cuanto se extraía el último gramo de oro, de carbón o de lo que se terciara, nada retenía a la gente allí. Recogían sus bártulos y se dirigían al siguiente yacimiento, dejando una ciudad fantasma a sus espaldas. Aquí tienen la oportunidad de ver qué ocurría en una de ellas antes de ser abandonada. La editorial lo ha calificado como un western social, pero creanme que esto es un thriller. Un buen thriller a todo color –espectacular esas páginas en las que el fuego parece devorarlo todo–.

Detalle viñetas de Colt & Coal, de Brugeas y Mr. Fab (Cartem Cómics)

 Y ya que he mencionado a Lee Marvin, me van a permitir que cierre esta reseña con Wandering Star (Estrella errante), el entrañable tema de la película mencionada. Seguro que ustedes también la han tarareado un montón de veces.


martes, 19 de mayo de 2026

PATAGONIA, OTRO ESPECIAL DE TEX


Tex. Patagonia (Laramie Ediciones, 2026)
Fotografía: Pedro Delgado

Basta bucear un poco en la historia de la República Argentina para ver que es una nación construida sobre el exterminio de la población nativa. Como ya ocurriera en Estados Unidos, los territorios indígenas fueron una tierra que conquistar, y sus moradores –pampas, ranqueles, mapuches, tehuelches...–, pueblos a los que someter. La mayoría de las veces, a sangre y fuego.

 Por supuesto, la posición oficial dentro del país es que se trató de una gesta militar legítima sobre territorios heredados del Imperio español, y que fue una respuesta a las matanzas y robos perpetuados por los malones indígenas sobre la frontera, pero hoy día está claro que fue una invasión ilegítima en la que se cometieron crímenes de lesa humanidad sobre los pobladores originarios de la región.

 Dicho esto, les hablaré del segundo Texone que acaba de publicar Laramie Ediciones, cuya historia se desarrolla en las campañas previas a la Conquista del Desierto, realizada entre 1878 y 1885, en la que la República Argentina se hizo con esas grandes extensiones de territorio indígena.

 A finales de 1875, cuando los indígenas volvieron a reorganizarse y a luchar contra el avance de la frontera sur de la Argentina, Adolfo Alsina, ministro de Guerra bajo la presidencia de Nicolás Avellaneda, presentó al gobierno un plan que buscaba poblar el desierto mediante el entendimiento con los indígenas, y no con su aniquilación. Para ello, firmó un tratado de paz con el cacique Juan José Catriel, quien rompió dicho pacto junto a Manuel Namuncurá al asaltar el puesto avanzado de Belgrano y las poblaciones bonaerenses de Tres Arroyos, Tandil, Azul y Olavarría.

 Justo aquí, en el asalto a Belgrano, se inicia Patagonia. Cuando sombras fantasmagóricas armadas con arcos y lanzas intentan tomar el puesto militar avanzado.

Inicio de Patagonia, el Especial de Tex de Boselli y Frisenda (Laramie)
Fotografía: Pedro Delgado

 Es agosto, una fría mañana invernal en el hemisferio Sur, y sobre la fortificación y las zanjas que la rodean se eleva una niebla espesa que se alía con los asaltantes. Un centinela presiente algo, agudiza la mirada y antes de que dé la voz de alarma, un sonido de aspas rompe el aire y una certera boleadora atraviesa el espacio para noquearlo.

Páginas 4 y 5 de Patagonia, Tex de Boselli y Frisenda (Laramie Ediciones)
Fotografía: Pedro Delgado

 Las sombras se mueven en silencio, y con el mismo sigilo la muerte se va apoderando poco a poco de la guarnición. Para cuando el teniente se topa con el rostro de Calfucurá, jefe de los tehuelches, ya es tarde para los uniformados. Tampoco el encargado del telégrafo ha podido comunicar la noticia a los puestos cercanos, situados a una decena de kilómetros los unos de los otros.

Páginas 6 y 7 de Patagonia, especial de Tex de Boselli y Frisenda
Fotografía: Pedro Delgado

Páginas 8 y 9 de Patagonia, especial de Tex de Boselli y Frisenda
Fotografía: Pedro Delgado

 Luego, los indígenas se dirigen a Tres Arroyos, pueblo de colonos a pocas millas de la "nueva frontera del sur", habitado por familias de ganaderos.

Páginas 10 y 11 del especial de Tex, Patagonia (Laramie Ediciones)
Fotografía: Pedro Delgado

 Las viñetas nos remiten al lejano Oeste, aunque estas se desarrollan a muchísimos kilómetros de allí, en Patagonia, donde los militares argentinos tienen el papel del séptimo de caballería y los mapuches y los otros pueblos originarios el de las conocidas tribus de las praderas.

 Sin embargo, aquí hay un elemento añadido: la zanja, una estructura defensiva compuesta por empalizada, foso y terraplén, obra del jefe del estado mayor, el general Adolfo Alsina; inspirada directamente en las fortificaciones de otro pueblo, este bien lejano en el tiempo: los antiguos romanos, que las construyeron para mantener alejados a los pictos y a otros bárbaros de sus fronteras.

Viñeta con el mapa de la frontera en el que aparece la zanja
Patagonia, de Boselli y Frisenda (Laramie Ediciones)

 Ustedes leerán que la zanja pretendía proteger los "territorios civilizados" de Argentina de las incursiones de los "indios salvajes" de la Patagonia, pero también saben lo que les conté al inicio. De todas maneras, esa trinchera que cubre la zona correspondiente a los poblados indios más beligerantes, como los de Calfucurá y Sayelque no ha servido para detener la incursión del primero sobre el pueblo de Tres Arroyos ni los otros malones.

Viñeta del cómic Patagonia, especial de Tex de Boselli y Frisenda
Laramie Ediciones, 2026

 Aquellos sangrientos asaltos pusieron en peligro la política de buena vecindad y de diálogo con los indígenas del ministro Alsina*, que ante las críticas de la prensa se vio obligado a preparar una expedición militar para arrestar a los cabecillas más beligerantes, liberar a los prisioneros y lograr que las tolderías más pacíficas firmen un tratado de paz con los blancos. De ahí que el Sr. Luján, agregado militar de la embajada de la República Argentina en Washington se haya reunido con Tex Willer y Kit Carson para que les ayuden en la negociación.

Viñeta del cómic Patagonia, especial de Tex de Boselli y Frisenda
Laramie Ediciones, 2026

 Para ello, le entrega a Tex una carta del Mayor Mendoza y su nombramiento como jefe de la patrulla de exploradores de la expedición.

 En esas primeras páginas del cómic, se nos presenta la figura de Tex sin su icónica camisa amarilla. Viste al modo navajo, y junto a él, además de su amigo Kit Carson, que en esta aventura tendrá poca participación, aparece su hijo Kit, fruto de la relación de Tex con Lylith, hija de un jefe de la nación navajo.

 Luego, cuando embarquen hacia Buenos Aires y tomen el ferrocarril hacia la Pampa, vestirán al modo vaquero.

Página 39 de Patagonia, especial de Tex
Laramie Ediciones

 En el hemisferio austral les aguardan –y a nosotros los lectores– ñandús, gauchos, soldados, indios y un sinfín de trepidantes aventuras.

Página 43 de Patagonia, especial de Tex
Laramie Ediciones, 2026

 El guion corre a cargo de Mauro Boselli (Milán, 1953), guionista de la casa Sergio Bonelli Editore y encargado desde 2012 de la edición de Tex. Y el apartado gráfico es obra de Pasquale Frisenda (Milán, 1970), con su característico y espectacular manejo de los blancos y negros, que transmite sabiamente dinamismo en las viñetas de acción y serenidad en las escenas más costumbristas, convirtiendo muchas de las viñetas en auténticas obras de arte.

Viñeta de Patagonia, especial de Tex de Boselli y Frisenda

Viñeta de Patagonia, especial de Tex de Boselli y Frisenda

Viñeta de Patagonia, especial de Tex de Boselli y Frisenda

Viñeta de Patagonia, especial de Tex de Boselli y Frisenda

Viñeta de Patagonia, especial de Tex (Laramie Ediciones)

 Reserven unas horas para su cita con Tex. Ceben previamente sus calabazas de mate y prepárense para asistir a duelos gauchos, cabalgadas de lanzados tehuelches, descargas de fusiles y carabinas, lluvias de flechas y combates cuerpo a cuerpo.

Página 121 de Patagonia (Boselli-Frisenda)
Laramie Ediciones

Página 122 de Patagonia (Boselli-Frisenda)
Laramie Ediciones

Página 159 de Patagonia (Boselli-Frisenda)
Laramie Ediciones

 Y al terminar, quédense contemplando esas páginas con extras de Frisenda: estudios, bocetos e ilustraciones que uno quisiera enmarcar, como esa pequeña lámina que incluía mi ejemplar de Patagonia.

Bocetos de Pasquale Frisenda para Patagonia (Laramie)

Ilustración de Pasquale Frisenda, cortesía de Laramie Ediciones

*Nota histórica: Tras el fallecimiento del ministro Adolfo Alsina, el cargo recayó en el general Julio Argentino Roca, defensor a ultranza de la guerra y del no entendimiento con los indígenas, que comandaría con mano dura la Campaña del Desierto del año 1879.

 A mí me han quedado ganas de profundizar en el tema, por eso me anoto el libro que nos muestra nuestro hombre de Laramie en la penúltima página, con esa portada impresionante de Eleodoro Marenco: Epopeya del desierto en el sur argentino (Circulo militar).

Epopeya del desierto en el sur argentino
Circulo Militar

P.D.: Pueden leer mi anterior reseña de Tex. El valle del terror clicando sobre el siguiente enlace.

https://cartadesdeeltoubkal.blogspot.com/2026/04/vuelve-tex-el-ranger-de-la-camisa.html

Cierre de Laramie para su segundo Texone