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lunes, 22 de junio de 2026

COLT & COAL, DE BRUGEAS Y MR. FAB


Colt & Coal, de Brugeas y Mr. Fab (Cartem Cómics)
Fotografía: Pedro Delgado

La promesa de una vida mejor en el viejo Oeste y la fiebre de la minería para impulsar el ferrocarril sirven de telón de fondo a Colt & Coal, el último western crepuscular que acaba de editar Cartem Cómics, con guión de Vincent Brugeas (Eaubonne, Francia, 1985) y dibujos de Fabrice Meddour (Châteauroux, Francia, 1966), más conocido artísticamente como Mr. Fab.

Vincent Brugeas y Mr. Fab

 Colt & Coal se alza en su conjunto como un perfecto ejemplo de lo que fue la construcción de una sociedad en aquella tierra de oportunidades, con todas sus contradicciones y contrasentidos. Los sueños de los que iban de un lado para otro buscando prosperar, y las ilusiones de los que ya habían echado raíces y alcanzado, muchas veces a costa de los primeros, esa prosperidad.

Páginas 12 y 13 de Colt & Coal, de Brugeas y Mr. Fab (Cartem Cómics)
Fotografía: Pedro Delgado

 Las páginas de Colt & Coal pertenecen a un género singular que no se ha frecuentado mucho: el western thriller. Y este tiene un final inesperado que no te ves de venir.

Página 9 de Colt & Coal (Cartem Cómics)

 Vincent Brugeas sabe crear tensión al lector, y la sensación de peligro constante hace que devoremos el cómic de una tacada. Y luego está el estilo de Mr. Fab, cuyo dibujo, rotulación y color convierten cada página en una obra de arte.

Páginas 50 y 51 de Colt & Coal, de Brugeas y Mr. Fab (Cartem Cómics)
Fotografía: Pedro Delgado

 Narración e imagen se dan la mano para plantear cuestiones muy interesantes sobre la colonización de los territorios, la convivencia, los prejuicios, la lucha de clases, el poder, la justicia, el amor y las paradojas del ser humano. Es un cómic con mucho ritmo, en el que siempre están sucediendo cosas, pero en el que también hay pequeños momentos contemplativos, en los que el paisaje, los escenarios naturales, se adueñan de la viñeta.

Viñeta de Colt & Coal, de Brugeas y Mr. Fab (Cartem Cómics)

Colt & Coal (Cartem Cómics)

Viñeta de Colt & Coal, de Brugeas y Mr. Fab (Cartem Cómics)

 Por motivos obvios, no les desvelaré mucho de la trama, que se desarrolla en Newcastle, una ciudad minera en el condado de Weston, Wyoming. Estamos en 1894, y los mineros que excavan galerías en las laderas de las montañas, usando picos y dinamita, se agrupan por nacionalidades, defendiendo la mina y cuidando unos de otros. Los que aparecen en Colt & Coal son del este de Europa, checoslovacos concretamente. Y en sus rostros, manchados de carbón, se puede ver la fatiga y los estragos de la dura vida que llevan. La aparición del capataz de la mina, asesinado en su tienda de campaña, iniciará una investigación marcada por intereses económicos, en la que el sheriff  Jim Teasle y su ayudante Sam tendrán que actuar bajo presión; un caso que adquirirá tintes políticos y en el que pronto se verán sobrepasados.

Viñeta de Colt & Coal, de Brugeas y Mr. Fab
El sheriff y su ayudante

 Decía Lee Marvin en La leyenda de la ciudad sin nombre (Joshua Logan, 1969) que había dos clases de gente en el mundo: los que van a alguna parte y los que no van a ninguna. Aquellos mineros, que tenían marcado el sentido aventurero tanto como los pómulos, pertenecían al primer grupo. Muestra de ello es que las ciudades mineras desaparecían con la misma rapidez con que surgían. En cuanto se extraía el último gramo de oro, de carbón o de lo que se terciara, nada retenía a la gente allí. Recogían sus bártulos y se dirigían al siguiente yacimiento, dejando una ciudad fantasma a sus espaldas. Aquí tienen la oportunidad de ver qué ocurría en una de ellas antes de ser abandonada. La editorial lo ha calificado como un western social, pero creanme que esto es un thriller. Un buen thriller a todo color –espectacular esas páginas en las que el fuego parece devorarlo todo–.

Detalle viñetas de Colt & Coal, de Brugeas y Mr. Fab (Cartem Cómics)

 Y ya que he mencionado a Lee Marvin, me van a permitir que cierre esta reseña con Wandering Star (Estrella errante), el entrañable tema de la película mencionada. Seguro que ustedes también la han tarareado un montón de veces.


viernes, 2 de enero de 2026

LA FIEBRE DEL HORIZONTE Y MI RECOMENDACIÓN PARA LA CARTA DE LOS REYES MAGOS


Fotograma de Kit Carson donde se menciona la fiebre del horizonte
Fotomontaje: Pedro Delgado

Recientemente vi, a cuenta de una reseña, la película Kit Carson, del director George B. Seitz. Al inicio de ese western del año 1940, hay un diálogo que hará las delicias de todos los que aman los viajes y la aventura.

 Cabalga una cuadrilla de cazadores por uno de esos paisajes típicos del Oeste americano –se rodó en Monument Valley–, y llevan un buen cargamento de pieles de castor en las monturas. A la cabeza van Kit Carson (el actor Jon Hall) y Ape (Ward Bond). El segundo, con sombrero de cola a lo Daniel Boone o David Crockett, le dice al primero: «Nadie se creerá que hay tantos castores en el mundo. ¿Iremos al mismo sitio el año que viene?».

 «Nunca volvemos atrás», le responde el jinete que cabalga detrás de ellos.

 A lo que Kit Carson añade: «Nunca se vuelve a un sitio habiendo tantos donde no hemos ido».

 Es entonces cuando Ape le dice: «Tío, tienes una enfermedad: la fiebre del horizonte. Siempre quieres ver qué hay detrás de la montaña».

 «Iría con mucho gusto. Estas tierras no son una buena medicina», zanja Kit antes de bajarse del caballo para observar unas huellas.

 Pues bien, a pesar de desearles salud para este nuevo año, espero que esa enfermedad: la de la fiebre del horizonte, les acompañe durante el 2026. Que siempre quieran ver qué hay detrás de la montaña.

 Por supuesto, en ese horizonte podemos incluir los libros que nos aguardan en nuestras bibliotecas, y muchos de los títulos o las novedades que se ven estos días en las librerías y que son un valor seguro en nuestra carta a sus Majestades los Reyes Magos de Oriente. 

 Para los amantes de los viajes y la aventura:

 Para los amantes de Marruecos:

 Para los amantes de la montaña:

 Para los amantes del western:

 Para los amantes de los relatos y la poesía de países lejanos:

 Para los amantes del ensayo más aventurero:

 Para los pequeños de la casa:

 Junto a todos estos libros, este año voy a volver a incluir un destino con su correspondiente guía de viajes. En este caso, Japón. Un horizonte, un deseo con el que soñar o que colmar en algún momento del 2026.


 Feliz año nuevo.

lunes, 21 de julio de 2025

BUCK JONES, DE ALBERTO BRECCIA


Buck Jones, de Alberto Breccia, primer número de la colección Gran Oeste
Laramie Ediciones. Fotografía: Pedro Delgado

Ya se ha publicado el primer número de la colección Gran Oeste, el prometido y esperado proyecto de Laramie Ediciones que recuperará las mejores historias editadas por la mítica editorial inglesa Fleetway. Y como me comentó Alberto Simón, nuestro hombre de Laramie, nadie mejor para inaugurarla que el historietista Alberto Breccia (1919, Motevideo - 1993, Buenos Aires).

Alberto Breccia en su estudio (alrededor del año 1954)

 La primera entrega rescata tres historias del maestro uruguayo con el sheriff Buck Jones como protagonista.

 En la primera, Buck Jones y la caza al apache, el robo de unos caballos en una reserva desencadenará un levantamiento indígena que, tras no pocas peripecias, vendrá a apaciguar el sheriff Buck Jones.

Colección Gran Oeste nº1: Buck Jones, de Alberto Breccia
Laramie Ediciones. Fotografía: Lucía Rodríguez

 En la segunda, Tierra sin ley, Buck Jones tratará de dar con el asesino de su ayudante y resolver de paso un caso de tráfico ilegal de ganado.

Tierra sin ley, una nueva aventura de Buck Jones, de Alberto Breccia
Laramie Ediciones. Fotografía: Lucía Rodríguez

 En el tercero, Asesino, el sheriff de Alkali City tratará de atrapar a su amigo Matt Tyler, sobre el que pesa un cargo de asesinato, antes de que lo haga un insidioso cazarrecompensas.

Buck Jones, de Alberto Breccia (Colección Gran Oeste)
Laramie Ediciones. Fotografía: Lucía Rodríguez

 Como se cuenta en uno de los textos introductorios al cómic, el personaje de Buck Jones coge su nombre de un célebre actor estadounidense de western.

Buck Jones en la década de 1930
Fotografía: Colección Everett

 Nacido como Charles Frederick Gebhart (Vincennes, Indiana, 1891 - Boston, Massachusetts, 1942), el que fuera vaquero en la vida real en un rancho de Oklahoma, se hizo famoso en el mundo del cine bajo el nombre artístico de Buck Jones, llegando a intervenir en más de 160 películas –al inicio como especialista y doble, y pronto como actor principal–.

Pese a que falleció con apenas 50 años, la figura de Buck Jones trascendió el cine: en los años 50 y 60, su imagen y sus aventuras inspiraron cómics publicados por la editorial inglesa Fleetway, que incluían relatos de acción y aventuras basados en su personaje cinematográfico, dirigidos principalmente a jóvenes lectores británicos fascinados por el Salvaje Oeste.

 Sin embargo, por azar –el mismo día que terminaba de leer el cómic echaban en Canal Sur la película Los rurales de Texas (Primo Zeglio, 1964– encontré un mayor parecido entre el sargento de los Texas Rangers Robert Logan –interpretado por el actor George Martin– y el Buck Jones de Alberto Breccia. No sólo en su aspecto físico, sino también en su indumentaria.

A la dcha. George Martin en el papel del Texas Ranger Sgt. Matt Logan
Los rurales de Texas (Two Violent Men, Primo Zeglio, 1964)

 Para mayor coincidencia, la sinopsis del film tiene cierta semejanza con la última de las historias recopiladas en este primer número de la colección.

Laramie Ediciones

 Los que me conocen saben que soy un rendido admirador de Hugo Pratt, así que no quiero dejar pasar la ocasión de anotarles unos apuntes sobre la relación de éste con Alberto Breccia.

 El primero, que ambos fueron profesores en la Escuela Panamericana de Arte que dirigía Enrique Lipszyc en Argentina.

No sólo dibujaba: hacia 1957 di clases de dibujo en la Escuela Panamericana de Arte, que había fundado mi amigo Enrique Lipszyc y su hermano David, [...]. Enrique hacía creer a sus alumnos que sus dibujos eran corregidos por Alex Raymond, el dibujante norteamericano de Flash Gordon. Evidentemente, cuando en 1956 Raymond se mató en un accidente de coche, eso dejó de ser posible. Así que empece a dar algunas clases, como también mi colega Alberto Breccia. Algunos de aquellos alumnos, como José Muñoz o Walter Fahrer, acabaron triunfando en el mundo de la historieta.
Hugo Pratt, El deseo de ser inútil

Profesorado de la Escuela Panamericana de Arte

Folleto de la Escuela Panamericana de Arte

 El segundo, que sus relaciones eran muy amistosas, aunque una vez Hugo, viendo el final de su historia Vito nervio –una especie de James Bond argentino–, le dijera: «Vos sos una puta barata, porque estás haciendo mierda, pudiendo hacer algo mejor». Un tiempo después Hugo lo telefoneó para felicitarlo por sus dibujos en Sherlock Time –un detective y viajero interestelar–, y Alberto le dijo que, aunque al principio se enfadó, él había tenido razón al hablarle de aquella manera y que le había servido para espolearle y llevar su trabajo a un nivel estilísticamente superior.

 El tercero, que Alberto Breccia fue uno de los tantos dibujantes que continuó la serie bélica Ernie Pike, creada por Hugo Pratt y Oesterheld.

Ernie Pike dibujado por Alberto Breccia (Ivaldi Editore)
Fotografía: A la sombra de Corto (Confluencias Editorial)

 Y el cuarto, que Hugo Pratt también trabajó para la agencia o editorial británica Fleetway, en este caso dibujando historias de guerra con guionistas británicos y algún americano –aparecieron en la revista War Picture Library–. La primera la hizo desde Argentina, pero luego se trasladó a Londres y dibujó allí desde el otoño de 1959 al de 1960.

Tampoco es que me fuera a Londres completamente a la aventura. Los hermanos D'Ami, viejos amigos que habían trabajado conmigo en Venecia en As de picas, llevaban una agencia de dibujantes que surtía a la Fleetway Publications, el grupo del Daily Mirror. El gran jefe de este periódico, Hugh Cudlipp, era todo un personaje. [...] Cuando llegue de Argentina me lo presentaron. Estaba fumándose un enorme habano, y me ofreció uno. Le respondí: "Aún no doy la talla para fumar ese tipo de cigarros; por el momento, preferiría un aumento de sueldo". Entonces miró al tipo que nos había presentado y le dijo: "Buena respuesta. Doblen el sueldo de Pratt".
Hugo Pratt, El deseo de ser inútil

 El propio Hugo fue quien recomendó a Alberto Breccia para la Fleetway a principios de la década de los 60, y sus historietas de vaqueros aparecieron en la Cowboy Picture Library durante un periodo de dos o tres años.

Para Alberto Breccia aquel era un trabajo de encargo, cuya principal virtud era la de estar bien pagado comparativamente. Dicha oportunidad le llega en 1960 de la mano de Hugo Pratt que fue quien le puso en comunicación con el estudio milanés que gestionaban los hermanos Piero y Roy D'Ami. Eurostudio formaba parte, junto a otros varios como la catalana Bardon Art, de las agencias que proveían de dibujantes a la editorial británica para sus publicaciones populares, a las que durante mucho tiempo se las llegó a denominar "novelas gráficas", mucho tiempo antes de que ese término tomase otro significado muy distinto.
Norman Fernández, prólogo Buck Jones

 Aunque en sus tebeos del Salvaje Oeste no esté el mejor Breccia de todos, encorsetado por los guiones que le entregaban y porque su arte siempre estuvo en evolución, ya podemos apreciar su talento y sus señas de identidad. En palabras de Norman Fernández, el autor del prólogo de Buck Jones, «la elección de los encuadres para dinamizar las secuencias de acción, la expresividad que confiere a los rostros de los personajes, la cuidada ambientación en la que introducía texturas poco convencionales o su magistral utilización de la iluminación son algunos de los elementos a destacar en las páginas de» este cómic, un material muy complicado de rescatar –desde aquí alabamos el esfuerzo de Laramie Ediciones– debido a la «demencial costumbre que tenía la editorial británica de destruir los originales tras su reproducción».

Viñeta del western Buck Jones y la caza al apache, de Breccia
Laramie Ediciones. Fotografía: Pedro Delgado

Viñeta del western Buck Jones y la caza al apache, de Alberto Breccia
Laramie Ediciones. Fotografía: Pedro Delgado

Páginas 84 y 85 del western Tierra sin ley, de Alberto Breccia
Laramie Ediciones. Fotografía: Lucía Rodríguez 

Viñeta del western Tierra sin ley, de Alberto Breccia
Laramie Ediciones. Fotografía: Pedro Delgado

Viñeta del western Asesino, de Alberto Breccia
Laramie Ediciones. Fotografía: Pedro Delgado

Páginas 158 y 159 de Buck Jones, de Alberto Breccia
Laramie Ediciones. Fotografía: Lucía Rodríguez

Viñeta del western Asesino, de Alberto Breccia
Colección Gran Oeste (Laramie Ediciones). Fotografía: P. D

Viñeta del western Asesino, de Alberto Breccia
Laramie Ediciones. Fotografía: Pedro Delgado

 Y para terminar, un comentario muy de western relacionado con la primera de las historias, y que les puedo apuntar gracias a mi lectura de Butcher's Crossing, de John Williams. En la página 29, Buck Jones le dice a Virgil Salt que lo hacía cazando bisontes en Kansas, y éste le dice que allí solamente quedan sus huesos. «Algunos cazadores se quedaron en Kansas recogiendo huesos... ¡Yo no lo habría hecho ni loco!», le dice.

Páginas 28 y 29 de Buck Jones (encuentro con el cazador de bisontes)
Laramie Ediciones. Fotografía: Lucía Rodríguez

 Algunos lo sabrán, pero para los que no, les diré que esos huesos eran utilizados por los colonos, una vez molidos, como fertilizante para enriquecer el suelo y mejorar la productividad de sus cultivos.

https://cartadesdeeltoubkal.blogspot.com/2025/06/butchers-crossing.html

Nota: La traducción de la presente edición de Buck Jones para Laramie es de Luis Domínguez, y el coordinador de la colección Gran Oeste es Aitor Marcet, autor a su vez del único libro de Laramie que no tiene nada que ver con el western: ¡Combate! Artistas españoles en la edad dorada del cómic bélico británico, un ensayo ilustrado que no he tenido el gusto de leer, pero que nada más que por el título ya les recomiendo.

Laramie Ediciones

¡Saludos desde la frontera!