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lunes, 13 de julio de 2026

LÁTIGO, LAS TIRAS DE PRENSA DE STAN LYNDE


Látigo, de Stan Lynde (Laramie Ediciones). Fotografía: Pedro Delgado

El personaje de las tiras de prensa de las que voy a hablarles se llama Cole Cantrell, aunque muchos lo conocen por "Látigo". El apodo no hace referencia al azote largo, delgado y flexible que se nos viene a la cabeza, sino a la cuerda o correa con que se asegura y aprieta la cincha de la silla de montar.

 Por las venas de Cole "Látigo" Cantrell corre sangre irlandesa e indígena, de la tribu de los crow. Capitán del ejercito unionista durante la guerra civil estadounidense, ejerció de explorador para la caballería en Fort Savage.

Tiras de prensa de Látigo, de Stan Lynde (Laramie Ediciones)

 Tras la guerra de Secesión y un grave incidente con un comandante, se convirtió en ayudante del marshal federal Hoodoo Hawks y en marshal de Rimfire, en el territorio de Montana. Del mismo estado de Montana es Stan Lynde, el autor de estas tiras de prensa. En ellas se aúnan un guion que funciona con un dibujo limpio y preciosista que las convierte en un clásico del género.

Tiras de prensa de Látigo, de Stan Lynde (Laramie Ediciones)

 Esta edición, que es un capricho que  ha querido darse Alberto Simón, nuestro hombre de Laramie, incluye dos historietas: La senda de la venganza y El marshal de Rimfire.

La senda de la venganza, historieta de Stan Lynde (Laramie)

El marshal de Rimfire, historieta de Stan Lynde (Laramie)

 Alberto Simón me pidió que escribiese un texto para la edición de este volumen que acaba de llegar a las librerías, y yo decidí resucitar al propio Lynde para que fuera él quien les hablara de sí mismo y de sus más emblemáticos personajes. Les dejo aquí el resultado.

Stan Lynde

LYNDE, MONTANA Y TIRAS DE PRENSA (WESTERN)
Por Pedro Delgado Fernández
Hey, guys!
 Soy Stan Lynde. Estando con el Boss me enteré de que Laramie iba a publicar mis tiras de prensa de Látigo en España; así que, como aquí en el cielo la vida es un tanto tranquila y hay tiempo de sobra para todo, me he puesto a escribirles estas líneas a modo de presentación, pues me ha llegado hasta aquí arriba que soy un gran desconocido en su país. Afortunadamente, en Estados Unidos soy alguien muy popular, gracias a mis tiras de prensa y novelas ambientadas en el Oeste.
Rick O'Shay "Happy Birthday, Boss"
Imagen: stanlynde.net
 Pero déjenme que empiece por el principio. Nací en Billings, en el estado de Montana, el 23 de septiembre de 1931, es decir, en plena Gran Depresión. Mi padre se consideraba afortunado de encontrar trabajo pastoreando ovejas por 30 dólares al mes en las vastas praderas de la reserva indígena de los crow, en el sureste de Montana. Él seguía a las ovejas en busca de pastos frescos y mi madre y yo lo seguíamos a él, viviendo en carretas, tiendas de campaña, refugios, cabañas y ranchos. Así fue como me crié en un mundo de vaqueros, rancheros y nativos americanos. En el rancho de mi padre aprendí que ninguna tarea estaba por debajo de mí, y que si había que hacer un trabajo, alguien tenía que hacerlo.
 Cuando tenía cinco años, descubrí que los cómics los escribían y dibujaban personas llamadas caricaturistas. Jamás se me había ocurrido que alguien pudiera escribir y dibujar tiras de cómics; pensaba que era una especie de maravilla natural, como el géiser Old Faithful o el Gran Cañón. Desde ese día me propuse convertirme en uno de ellos –mis preferidos eran Red Ryder, de Fred Harman, Terry and the Pirates, de Milton Caniff, Li'l Abner, de Al Capp, y muchos otros, pero sobre todo Prince Valiant, de Hal Foster–. Años después, publiqué mi primera tira cómica: Rick O'Shay, donde transmitía los valores rurales que adquirí en mi infancia y compartía las mismas actitudes y valores que tienen, y han tenido antes que yo, las personas que han crecido en contacto directo con la tierra y la naturaleza. De paso, desde la perspectiva del Oeste auténtico en el que me crié, satirizaba el western ficticio que se veía en algunas series de televisión.
Rick O'Shay, tiras de prensa de Stan Lynde
Imagen: stanlynde.net
 A lo largo de casi veinte años, Rick O'Shay se hizo con un público fiel. Incluso ahora, tantísimos años después de haber dibujado la última tira, aún sigo recibiendo mensajes de lectores que crecieron con ella y con sus protagonistas, Rick, el pistolero Hipshot y su gata Belle Starr.
Hipshot y su gata Belle Starr
stanlynde.net
 Mi segunda tira de prensa, Látigo, comenzó a publicarse el 25 de junio de 1979, y se mantuvo durante cuatro años, hasta el 7 de mayo de 1983. La historieta, un western más serio, estaba protagonizada por un héroe fuerte y capaz que se enfrentaba a villanos astutos y despiadados, pero los malhechores iban más allá de los tradicionales cuatreros, forajidos y maleantes, apareciendo también los magnates codiciosos y sin escrúpulos del siglo XIX, que se servían de los anteriores para obtener beneficio económico sin responder ante la ley.
Látigo, de Stan Lynde (stanlynde.net)
 Tras Rick O'Shay y Látigo vino Grass Roots, pero he de confesarles que no echo de menos el ritmo frenético que supone escribir y dibujar una tira de prensa. Créanme, producir seis tiras y una página dominical cada semana es como palear carbón en un carguero o intentar subir por una escalera mecánica que baja. Si descansabas, te quedabas atrás. Era difícil cumplir con los plazos.
 El premio del que me siento más orgulloso es el Premio SPUR 2009, que se otorga anualmente a obras destacadas sobre el Oeste americano, por el audio libro de mi novela Vendetta Canyon.

Vendetta Canyon, Stan Lynde

 Recibir el premio fue especialmente gratificante porque fue como una doble victoria: no solo escribí la novela, sino que también le puse voz a la grabación. Por cierto, les recomiendo mi serie de novelas del Oeste protagonizadas por Merlin Fanshaw, ayudante del alguacil federal Chance Ridgeway. Tienen acción, suspense y un humor irónico que ya es marca de la casa. Y se desarrollan en el territorio de Montana. De todos los lugares donde he vivido, Montana es mi favorito. Una vez dibujé una página dominical con Rick y Hipshot cabalgando por sus montañas. Rick hablaba sin parar de todas las iglesias famosas e históricas del mundo y de cómo ninguna se comparaba con la belleza de las montañas. Hipshot estaba de acuerdo, pero añadió: «No seas tan duro con esas maravillas hechas por el hombre. Estas montañas tuvieron un arquitecto mejor».
Tiras de prensa de Látigo, de Stan Lynde
stanlynde.net
 Bueno, desgraciadamente fallecí de un cáncer de pulmón el 6 de agosto de 2013 en Helena, Montana, a los 81 años, apenas dos meses antes de cumplir 82. Es por ese motivo que tengo que volver con el Boss. Gracias a los amigos de Laramie por el mimo y el cuidado que han puesto en la edición de este álbum. Espero que disfruten con las aventuras de Cole "Látigo" Cantrell tanto como yo cuando las creé.
Cole "Látigo" Cantrell, de Stan Lynde
stanlynde.net
 No quería decirles adiós sin compartir con ustedes lo que me dijo mi padre una vez: «A medida que avances en la vida, dejarás huellas. Asegúrate de que las tuyas sean claras y definidas». Con el tiempo, lo comprendí como una lección de vida: «Vive de tal manera que no tengas nada que ocultar».
 Lean, cabalguen y permanezcan en el lado correcto de la ley.
 Goodbye!
Los detalles biográficos del prólogo están sacados del artículo Stan Lynde by Stan Lynde, publicado en la revista True West Magazine el 4 de octubre de 2011. 


martes, 19 de mayo de 2026

PATAGONIA, OTRO ESPECIAL DE TEX


Tex. Patagonia (Laramie Ediciones, 2026)
Fotografía: Pedro Delgado

Basta bucear un poco en la historia de la República Argentina para ver que es una nación construida sobre el exterminio de la población nativa. Como ya ocurriera en Estados Unidos, los territorios indígenas fueron una tierra que conquistar, y sus moradores –pampas, ranqueles, mapuches, tehuelches...–, pueblos a los que someter. La mayoría de las veces, a sangre y fuego.

 Por supuesto, la posición oficial dentro del país es que se trató de una gesta militar legítima sobre territorios heredados del Imperio español, y que fue una respuesta a las matanzas y robos perpetuados por los malones indígenas sobre la frontera, pero hoy día está claro que fue una invasión ilegítima en la que se cometieron crímenes de lesa humanidad sobre los pobladores originarios de la región.

 Dicho esto, les hablaré del segundo Texone que acaba de publicar Laramie Ediciones, cuya historia se desarrolla en las campañas previas a la Conquista del Desierto, realizada entre 1878 y 1885, en la que la República Argentina se hizo con esas grandes extensiones de territorio indígena.

 A finales de 1875, cuando los indígenas volvieron a reorganizarse y a luchar contra el avance de la frontera sur de la Argentina, Adolfo Alsina, ministro de Guerra bajo la presidencia de Nicolás Avellaneda, presentó al gobierno un plan que buscaba poblar el desierto mediante el entendimiento con los indígenas, y no con su aniquilación. Para ello, firmó un tratado de paz con el cacique Juan José Catriel, quien rompió dicho pacto junto a Manuel Namuncurá al asaltar el puesto avanzado de Belgrano y las poblaciones bonaerenses de Tres Arroyos, Tandil, Azul y Olavarría.

 Justo aquí, en el asalto a Belgrano, se inicia Patagonia. Cuando sombras fantasmagóricas armadas con arcos y lanzas intentan tomar el puesto militar avanzado.

Inicio de Patagonia, el Especial de Tex de Boselli y Frisenda (Laramie)
Fotografía: Pedro Delgado

 Es agosto, una fría mañana invernal en el hemisferio Sur, y sobre la fortificación y las zanjas que la rodean se eleva una niebla espesa que se alía con los asaltantes. Un centinela presiente algo, agudiza la mirada y antes de que dé la voz de alarma, un sonido de aspas rompe el aire y una certera boleadora atraviesa el espacio para noquearlo.

Páginas 4 y 5 de Patagonia, Tex de Boselli y Frisenda (Laramie Ediciones)
Fotografía: Pedro Delgado

 Las sombras se mueven en silencio, y con el mismo sigilo la muerte se va apoderando poco a poco de la guarnición. Para cuando el teniente se topa con el rostro de Calfucurá, jefe de los tehuelches, ya es tarde para los uniformados. Tampoco el encargado del telégrafo ha podido comunicar la noticia a los puestos cercanos, situados a una decena de kilómetros los unos de los otros.

Páginas 6 y 7 de Patagonia, especial de Tex de Boselli y Frisenda
Fotografía: Pedro Delgado

Páginas 8 y 9 de Patagonia, especial de Tex de Boselli y Frisenda
Fotografía: Pedro Delgado

 Luego, los indígenas se dirigen a Tres Arroyos, pueblo de colonos a pocas millas de la "nueva frontera del sur", habitado por familias de ganaderos.

Páginas 10 y 11 del especial de Tex, Patagonia (Laramie Ediciones)
Fotografía: Pedro Delgado

 Las viñetas nos remiten al lejano Oeste, aunque estas se desarrollan a muchísimos kilómetros de allí, en Patagonia, donde los militares argentinos tienen el papel del séptimo de caballería y los mapuches y los otros pueblos originarios el de las conocidas tribus de las praderas.

 Sin embargo, aquí hay un elemento añadido: la zanja, una estructura defensiva compuesta por empalizada, foso y terraplén, obra del jefe del estado mayor, el general Adolfo Alsina; inspirada directamente en las fortificaciones de otro pueblo, este bien lejano en el tiempo: los antiguos romanos, que las construyeron para mantener alejados a los pictos y a otros bárbaros de sus fronteras.

Viñeta con el mapa de la frontera en el que aparece la zanja
Patagonia, de Boselli y Frisenda (Laramie Ediciones)

 Ustedes leerán que la zanja pretendía proteger los "territorios civilizados" de Argentina de las incursiones de los "indios salvajes" de la Patagonia, pero también saben lo que les conté al inicio. De todas maneras, esa trinchera que cubre la zona correspondiente a los poblados indios más beligerantes, como los de Calfucurá y Sayelque no ha servido para detener la incursión del primero sobre el pueblo de Tres Arroyos ni los otros malones.

Viñeta del cómic Patagonia, especial de Tex de Boselli y Frisenda
Laramie Ediciones, 2026

 Aquellos sangrientos asaltos pusieron en peligro la política de buena vecindad y de diálogo con los indígenas del ministro Alsina*, que ante las críticas de la prensa se vio obligado a preparar una expedición militar para arrestar a los cabecillas más beligerantes, liberar a los prisioneros y lograr que las tolderías más pacíficas firmen un tratado de paz con los blancos. De ahí que el Sr. Luján, agregado militar de la embajada de la República Argentina en Washington se haya reunido con Tex Willer y Kit Carson para que les ayuden en la negociación.

Viñeta del cómic Patagonia, especial de Tex de Boselli y Frisenda
Laramie Ediciones, 2026

 Para ello, le entrega a Tex una carta del Mayor Mendoza y su nombramiento como jefe de la patrulla de exploradores de la expedición.

 En esas primeras páginas del cómic, se nos presenta la figura de Tex sin su icónica camisa amarilla. Viste al modo navajo, y junto a él, además de su amigo Kit Carson, que en esta aventura tendrá poca participación, aparece su hijo Kit, fruto de la relación de Tex con Lylith, hija de un jefe de la nación navajo.

 Luego, cuando embarquen hacia Buenos Aires y tomen el ferrocarril hacia la Pampa, vestirán al modo vaquero.

Página 39 de Patagonia, especial de Tex
Laramie Ediciones

 En el hemisferio austral les aguardan –y a nosotros los lectores– ñandús, gauchos, soldados, indios y un sinfín de trepidantes aventuras.

Página 43 de Patagonia, especial de Tex
Laramie Ediciones, 2026

 El guion corre a cargo de Mauro Boselli (Milán, 1953), guionista de la casa Sergio Bonelli Editore y encargado desde 2012 de la edición de Tex. Y el apartado gráfico es obra de Pasquale Frisenda (Milán, 1970), con su característico y espectacular manejo de los blancos y negros, que transmite sabiamente dinamismo en las viñetas de acción y serenidad en las escenas más costumbristas, convirtiendo muchas de las viñetas en auténticas obras de arte.

Viñeta de Patagonia, especial de Tex de Boselli y Frisenda

Viñeta de Patagonia, especial de Tex de Boselli y Frisenda

Viñeta de Patagonia, especial de Tex de Boselli y Frisenda

Viñeta de Patagonia, especial de Tex de Boselli y Frisenda

Viñeta de Patagonia, especial de Tex (Laramie Ediciones)

 Reserven unas horas para su cita con Tex. Ceben previamente sus calabazas de mate y prepárense para asistir a duelos gauchos, cabalgadas de lanzados tehuelches, descargas de fusiles y carabinas, lluvias de flechas y combates cuerpo a cuerpo.

Página 121 de Patagonia (Boselli-Frisenda)
Laramie Ediciones

Página 122 de Patagonia (Boselli-Frisenda)
Laramie Ediciones

Página 159 de Patagonia (Boselli-Frisenda)
Laramie Ediciones

 Y al terminar, quédense contemplando esas páginas con extras de Frisenda: estudios, bocetos e ilustraciones que uno quisiera enmarcar, como esa pequeña lámina que incluía mi ejemplar de Patagonia.

Bocetos de Pasquale Frisenda para Patagonia (Laramie)

Ilustración de Pasquale Frisenda, cortesía de Laramie Ediciones

*Nota histórica: Tras el fallecimiento del ministro Adolfo Alsina, el cargo recayó en el general Julio Argentino Roca, defensor a ultranza de la guerra y del no entendimiento con los indígenas, que comandaría con mano dura la Campaña del Desierto del año 1879.

 A mí me han quedado ganas de profundizar en el tema, por eso me anoto el libro que nos muestra nuestro hombre de Laramie en la penúltima página, con esa portada impresionante de Eleodoro Marenco: Epopeya del desierto en el sur argentino (Circulo militar).

Epopeya del desierto en el sur argentino
Circulo Militar

P.D.: Pueden leer mi anterior reseña de Tex. El valle del terror clicando sobre el siguiente enlace.

https://cartadesdeeltoubkal.blogspot.com/2026/04/vuelve-tex-el-ranger-de-la-camisa.html

Cierre de Laramie para su segundo Texone

viernes, 17 de abril de 2026

VUELVE TEX, EL RANGER DE LA CAMISA AMARILLA


Tex. El valle del terror (Laramie Ediciones)
Fotografía: Pedro Delgado

El regreso de Tex, a las librerías y tiendas de cómics españolas, se produjo el pasado mes de febrero de la mano de Laramie Ediciones, con un primer volumen que lleva por título El valle del terror y el anuncio de la edición próximamente de tres tomos más (Patagonia –ya en imprenta–, Las hienas de Lamont y ¡Doc!), variando de un volumen a otro el nombre de los guionistas y dibujantes. Son los famosos Texones –Texoni en su país de origen–, por el tamaño que tenían, de la Editorial Bonelli, álbumes anuales especiales, historias sin el típico "continuará" de la línea periódica, que el editor encargaba a dibujantes de mucho prestigio (argentinos, norteamericanos, españoles y, por supuesto, italianos –curiosamente, ningún francobelga–) y guionistas de la casa.

 Nuestro hombre de Laramie ha elegido para este primer número el tándem formado por el guionista italiano Claudio Nizzi (Sétif, Argelia, 1938), que en 1988 tomó el relevo de Gianluigi Bonelli –creador original de la serie con el diseño gráfico de Aurelio Galleppini–, y el dibujante Magnus, seudónimo de Roberto Raviola (Bolonia, 1939-1996).

El dibujante Roberto Raviola, más conocido como Magnus

 Para Magnus, este Tex supuso su primera y única incursión en el western. ¡Pero menuda incursión! Magnus se retiró a Castel del Rio, un pueblo con castañales centenarios en el valle del Santerno, Bolonia, y durante cerca de siete años, buscando la perfección, elaboró con calma las 224 viñetas que conforman este volumen, en las que brillan la ambientación y el increíble nivel de los detalles, para lo que Magnus consultó numerosos catálogos de la época. En una palabra, y ya metido en su lectura, su trabajo me pareció fascinante. Y eso que en una primera hojeada torcí un poco el morro, pues el aspecto de su Tex, tan musculado y con la camisa tan ceñida, me lo asemejaba más a un personaje de Tom of Finland que al ranger legendario.

El Tex de Magnus

 Luego supe que Magnus revolucionó en la Italia de los setenta el cómic de género erótico, lo que explicaba esa impresión inicial que desapareció en cuanto empecé a leer la historieta, que arranca muy arriba con el feroz asalto a una hacienda por parte de cuatro orientales que se mueven sigilosamente al amparo de la noche y de la tormenta.



 Nada se le resiste a Magnus, que dibuja de manera magistral la lluvia torrencial, las ráfagas de viento y los cielos estrellados. Atento siempre a los detalles en los paisajes exteriores –magníficos esos valles de bosques frondosos– y la arquitectura de las construcciones que aparecen –excepcionales tanto los habitáculos exteriores como los interiores–. Sin olvidar el mimo que pone en el tratamiento de las figuras humanas y animales, con esos rostros marcados por el miedo, el odio ciego y la sed de venganza y esos caballos recios y bien plantados. Y todo ello en un blanco y negro exquisito.

Pág. 110 de Tex. El valle del terror (Laramie Ediciones)

 Pero antes de hablarles del álbum, traducido por Luis Domínguez, y pensando sobre todo en los lectores que no conozcan a Tex –a muchos les vendrá a la cabeza el nombre de Lucky Luke al oír hablar de un vaquero de camisa amarilla*–, les mostraré aquí la entrada sobre el personaje que aparece en El diccionario del cómic de la editorial Larousse.

Tex, de GianLuigi Bonelli y Galep
Imagen: Sergio Bonelli Editore

Tex Willer. Personaje. Collana del Tex (1948), Gian Luigi Bonelli (guión), Galep (dibujo), Italia.
Tex Willer no es un cowboy del montón. Justiciero, detective o agente secreto, según convenga, es amigo de los indios y, en compañía de su amigo Kit Carson, combate contra toda clase de abusos. Fiel y sincero, pero impulsivo, prefiere utilizar la astucia en vez de la fuerza, burlándose así de los ganaderos racistas y los arrogantes militares. La serie, creada por Gian Luigi Bonelli y Galep se publicó desde 1948. Tex Willer, que durante mucho tiempo fue realizada por Daim Press, la sociedad de Bonelli, fue continuada por su hijo Sergio Bonelli. Con cerca de medio siglo, este popular personaje sigue siendo uno de los que disfrutan de más ventas en Italia. Ante tal éxito, los editores se han organizado y recurrido a un gran número de ilustradores como Mario Uggeri, Jesús Blasco, Guido Buzzelli, Víctor de la Fuente y Magnus, por sólo citar a unos cuantos.

*El personaje de Lucky Luke, con su característica camisa amarilla, fue creado por el dibujante belga Morris en 1946. Dado que Gianluigi Bonelli creo a Tex en 1948, me pregunto si este se inspiró en el primero para ese detalle o si fue fruto de la casualidad.

 Yo leí a ambos de niño, pero de aquellos tiempos sólo han sobrevivido en mi biblioteca un par de álbumes de Lucky Luke –hoy mis hijos tienen un montón de ellos– y ningún tomito de los de Tex.

Álbumes de Lucky Luke de Ediciones Toray, S.A.
Fotografía: Pedro Delgado

 Aunque esa ya es otra historia, así que volvamos al Texone que acaba de reeditar Laramie: El valle del terror.

Tex. El valle del terror. Ficha promocional de Laramie Ediciones

 Por desgracia, Magnus falleció unos meses antes de que se publicara. Fue en 1996,  con 57 años. Tenía cáncer, así que imagino que quiso volcar en este último trabajo toda su maestría.

 Si pusiéramos en una coctelera dos partes de Karl May, una de Salgari, otra de Vladimir Bartol, media de orientalismo y un golpe de Conan Doyle, y lo agitáramos con fuerza, verteríamos en la copa un cóctel con el sugerente nombre de El valle del terror.

 Viejas minas con galerías estrechas, fortalezas capaces de resistir un asedio, mansiones victorianas con pasadizos ocultos, una ama de llaves inquietante, sectas secretas, chinos y canacos misteriosos, notas de advertencia y crímenes horribles conviven en esta historieta de venganza ciega; una tragedia llevada al lenguaje de las viñetas de una manera muy cinematográfica.

Pág. 65 de Tex. El valle del terror (Laramie Ediciones)

 Tex aparecerá unas páginas después del asalto arriba mencionado para atender la llamada del sheriff Tom Deulin, jefe de la policía de San Francisco. Un amigo del sheriff, un tipo de Sacramento llamado Ulrich Winckelried, que vive en "Sutter's Rest", la hacienda de su suegro, no muy lejos de un pueblo llamado Yaba-Town, le ruega que investigue los asesinatos cometidos en ese valle, que hasta la fecha, han quedado impunes. Crímenes despiadados que, por lo que se cuenta, estarían atribuidos a una peligrosa secta llamada Los Vengadores.

Pág. 138 de Tex. El valle del terror (Laramie Ediciones)

 En definitiva, una patata caliente que el sheriff le endiña a Tex y a su amigo el explorador y guía Kit Carson, figura real y mítica del Salvaje Oeste de la que ya hemos hablado otras veces en este blog y al que el dibujo de Magnus le da un toque muy a lo Bufallo Bill.

 Ni que decir que nuestros protagonistas aceptarán el reto, metiéndose de cabeza, y nosotros con ellos, en una aventura trepidante.

 Por cierto, que de ella me acordé recientemente al visitar Lérida, pues si en el libro aparecía el suizo de origen alemán John Sutter, más conocido por su inmensa fortuna como El emperador de California, personaje real que llegó a la bahía de California y se adentró a lo largo del río Sacramento para instalarse en una zona fértil en la confluencia de este con el río de los Americanos –cuya tranquilidad saltó por los aires con la fiebre del oro, cuando las hordas de buscadores llegaron de todos los rincones del mundo invadiendo sus tierras y robando su ganado para saciar el hambre de los recién llegados–, en los muros exteriores de la iglesia leridana de San Pedro, en la plaza de San Fancisco, había un escrito donde se anunciaba que en el interior estaba enterrado Gaspar de Portola y de Rovira, descubridor, conquistador y primer gobernador de California. Entré en el templo para buscar la tumba, pero estaban dando misa, con lo que decidí dejarlo para otro momento, que ya no pudo ser por estar cerradas sus puertas. Quién sabe, quizás si Claudio Nizzi hubiera visitado Lérida y conocido este detalle, habría cambiado al personaje de Sutter por nuestro Gaspar de Portola.

Iglesia de San Pedro, Lérida
Fotografía: Pedro Delgado

Lérida a Gaspar de Portola y de Rovira
Fotografía: Pedro Delgado

 Y ya que hablamos del guionista me van a permitir que, para finalizar, les copie aquí la transcripción de la entrevista que le hizo el escritor y traductor Nicola D'Agostino en el encuentro celebrado en Castel del Rio durante el Día de Magnus en 2013. En ella Claudio Nizzi nos habla de cómo fue su colaboración con Magnus. Al leer sus palabras, comprenderán la locura que es este cómic.

Claudio Nizzi: Digamos de entrada que cuando me pidieron que escribiera un Texone para Magnus, ni la persona que me lo pidió, Sergio Bonelli, ni yo creíamos que Magnus fuera a terminarlo. Pensábamos: bueno, es lo habitual... el deseo de un artista de medirse con un personaje muy popular. Nos decíamos que, cuando se detuviera en la página veinte, tendríamos la obra inacabada de Magnus que podríamos publicar en revistas como Comic Art, L'Eternauta o cualquier otra que existiera en aquel entonces. Ninguno de nosotros creía que llegaría al final.
 Había escrito cincuenta páginas de guion. En fin, decía, cincuenta páginas son demasiadas para Magnus, no las terminará todas, y de todas formas, nunca escribo un guion de una sola vez. Me aseguro de proporcionar una trama [...] para que el artista entienda que si un personaje nace malo y muere bueno, quiero que sepa cómo adaptarse a lo largo del camino. Quiero que ajuste sus rasgos para que este cambio sea convincente al final. Sin embargo, me han dicho que los nuevos guionistas envían veinte páginas de guion sin ninguna trama, y el artista procede sin la certeza de saber adónde su supone que debe llegar.
En fin, volviendo a Magnus, empezamos a ver llegar los primeros dibujos. Pero en realidad no eran dibujos. Eran tiras, grandes en papel brillante, porque quería que primero las escribieran. Quería que el rotulista hiciera el bocadillo y lo insertara. Pero lo que nos pilló a todos desprevenidos, a mí primero, fue que no esperábamos recibir dibujos así. Pensábamos que Magnus dibujaría a Tex como solía dibujar, quizás... al estilo de Alan Ford o Kriminal al principio. Él hace un cómic popular, dibuja de una manera popular... ¡Oh no, se lo tomó en serio! Así que me quedé totalmente atónito, en el sentido de que dije: «¡Pero aquí tenemos que cambiar de piel! ¡Yo también tengo que adaptarme a esta nueva situación!».
 Por ejemplo, yo había establecido que había una banda de orientales que, por órdenes de un hombre blanco, estaban cometiendo crímenes. Y dije: Orientales, algunos kanaks (o canacos), algunos filipinos... Chinos, de hecho, porque los habían traído para construir el ferrocarril... ¡No era tan simple! Magnus preguntó: "¿Cuántos chinos? ¿Cuántos kanaks?" No tenía que nombrarlos a todos, pero él tenía que saber absolutamente cuántos.
Giovanni Romanini: Los había numerado...
Claudio Nizzi: ¡Los tenía todos numerados!
 El paisaje, por ejemplo... Vi la primera secuencia con Tex y Carson galopando desde Sacramento hasta el valle donde sucedían las cosas. Normalmente, cuando escribo para cualquier dibujante de Tex, escribo que Tex y Carson están cabalgando a lo largo de la orilla del río... plano general, plano medio, primer plano, planos de medio cuerpo... ¡pero nunca imaginé que sería un enorme plano secuencia que tenía que ser consistente desde la primera viñeta hasta la última! Pero Magnus estudió la ruta, ¡decidiendo cuánto tiempo les tomaría alargar o acortar las sombras de los árboles! Porque si cabalgaban hacia el atardecer, se alargarían. En resumen: ¡era un poco loco!
 Recuerdo que, cuando era niño y pasé una temporada en Roma, era muy fácil ver cómo se rodaban películas por toda la ciudad. [...] Después, al ver la película una vez terminada, te dabas cuenta de que habían filmado una escena... no sé, en la esquina de la Piazza Argentina, luego doblaban la esquina y, en lugar de estar en Corso Vittorio, se encontraban, no sé, en otro sitio completamente distinto. El cine segmenta las imágenes y utiliza el paisaje a su antojo. Y Magnus no lo hacía. Quería ser coherente incluso en el paisaje. ¡Así que fue un esfuerzo sobrehumano!
 Ni hablemos de la residencia de Sutter [uno de los protagonistas de la historia, nota del editor], que era una figura histórica. Le dije: «Construye una casa fortificada». ¡Caramba, vivía en el Hotel «Il Gallo» de Castel del Rio, tenía el castillo [del pueblo] frente a él, y no se le ocurrió nada mejor que dibujarlo, pero no se limitó a dibujarlo tal como lo veía desde su habitación. Me envió el plano de la planta baja, el del primer piso, las torretas; en resumen, planos de arquitecto. Una cosa fuera de nuestra dimensión.
Giovanni Romanini: ¿Y la lluvia que agregó?
Claudio Nizzi: ¡Cierto! ¡De lo contrario era demasiado simple! ¡Él quería una complicación de más! La lluvia hizo que [el dibujo] fuera más difícil de hacer. En cierto punto, tuve que adaptarme, mientras escribía el guion. Esperé a que llegaran sus dibujos para poder ajustarlos. Porque había concebido un ataque a la casa fortificada de Sutter tal como lo había imaginado, con una muralla a su alrededor, [pero] luego me encontré con un castillo, lo que me obligó a buscar soluciones que no había previsto.
 Por un lado, fue una aventura extraordinaria que nos dejó constantemente con la duda de si Magnus llegaría a terminar. Pasaron los años, y lo más extraño fue que nunca terminó, ¡pero tampoco se detuvo! ¡Porque las páginas seguían llegando a cuentagotas! Así que la historia continuó.
Nicola D'Agostino: ¿Y qué dijo Bonelli?
Claudio Nizzi: Ah, Bonelli estaba resignado, también porque las pocas veces que Magnus fue allí [a la redacción], le explicó que los árboles que encontró en Castel del Rio, que había hecho tal y cual cosa con la corteza... en ese momento Bonelli no pudo soportarlo más porque dijo: «¿Pero qué me importa a mí la corteza de los árboles?»
 Imaginemos que Bonelli hubiera dicho: «Pero le pedí a Magnus que hiciera a Tex como todos los demás. ¡No quería que me hiciera una catedral de Tex!».
 Obviamente, al final quedó satisfecho con la catedral de Tex, pero fue agotador. La sospecha de que de vez en cuando [Magnus] se detendría, que no avanzaría... no estaba claro cómo iban las cosas, me impidió ir a ver a Magnus a Castel del Rio. Fui cuando, por desgracia, Magnus ya no estaba. ¿Por qué no fui? Porque me habría sentido como un inspector enviado por la editorial para comprobar cómo iban las cosas. No quería hacer una inspección. Iré al final, cuando haya terminado y ya no haya dudas. Pero el final llegó primero...
 Solo diré una última cosa: en el lápiz de la última página, se ve a Carson dándose la vuelta y saludando. Magnus había escrito allí: "Que se joda Magnus".
[Risas]
Nicola D'Agostino: Gracias.
[Aplausos]

Claudio Nizzi y Nicola D'Agostino en el Magnus Day 2013
Fotografía: Andrea Franzoni

 Sorprendente, ¿no?

 Por eso uno valora todavía más esta obra y las cinco páginas extras llenas de bocetos y dibujos que ha incluido nuestro hombre de Laramie en este primer volumen. El listón lo ha puesto bien alto.