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jueves, 16 de octubre de 2025

LA LEY DEL DESIERTO

Decía el dibujante y guionista italiano Stefano Casini que en el momento en que veía un caballo, un sombrero y una pistola, volvía a ser un niño. Y eso mismo me pasa a mí cuando abro un tebeo o veo una película del Oeste.

 Todos esos elementos que menciona Casini están en la portada de La ley del desierto (Laramie Ediciones, 2025), cambiando el revolver por un Winchester 73. Esa ilustración espléndida, sobre fondo amarillo, que se basta y sobra para que te lleves el cómic a casa, es obra del maestro Manuel Sanjulián (Barcelona, 1940), que el pasado verano cumplió 84 años de edad.

La ley del desierto, portada de Sanjulian
(Laramie Ediciones, 2025)

 Si Sanjulián fuese estadounidense, le caerían los homenajes a porrillo, pero como es español... el único homenaje que recibe es el de sus admiradores que, a la postre, quizás sea el más genuino. Por cierto, que recientemente Diábolo Ediciones publicó un libro con más de quinientas páginas en el que recoge toda su obra: ilustraciones de novelas, revistas, cómics y carteles de cine; más de quinientas páginas en las que toca todos los géneros: wéstern, terror, ciencia ficción, capa y espada, fantasía... Y todo en una edición de lujo cuya portada también te grita eso de «Llévame a casa».

Sanjulian. La fantasía ilustrada (Diábolo Ediciones)

 La versión cómic del relato Law of the Desert BornLa ley del desierto en la edición de Laramie– es fruto del amor de un hijo por su padre y por el legado de este, pues Beau L'Amour, guionista junto a Katherine Nolan, es hijo y albacea literario del gran escritor de novelas del Oeste Louis L'Amour (Jamestown, Dakota del Norte, 1908–Los Ángeles, California, 1988), autor de en torno a un centenar de novelas y más de cuatrocientos relatos, entre las que podríamos mencionar Ruta Kiowa, ShalakoEl pistolero de Cheyenne, Un hombre llamado MoonHondo.

Louis L'Amour con su hijo Beau
Foto: cortesía de Louis D. y Katherine E. L'Amour Trust
(Magazine Cowboys & Indians)

 En 2013, Beau L'Amour eligió el relato breve Law of the Desert Born para llevarlo al mundo de las viñetas. Ese era el primero de los wésterns que Louis publicó al regresar de la guerra en Europa. Apareció en una revista pulp –Dime Western, abril 1946–, y aunque pronto cayó en el olvido, cuarenta años después lo incluyó y dio título a una colección de relatos que publicó Bantam Books.

 Sin embargo, el cómic que ahora publica Laramie Ediciones no es exactamente igual que el relato que publicó su padre. Algo que nos cuenta el propio Beau L'Amour en el texto extra e interesantísimo que cierra el libro, y que lleva por título: La historia detrás de la historia.

Uno de los proyectos más interesantes que Louis creó antes de fallecer fueron los trabajos con la división de audiolibros de Bantam (ahora Random House) para producir una serie de audiodramatizaciones, unas adaptaciones de sus relatos breves inspiradas en las grandes radionovelas de los años treinta y cuarenta.
...Y aquí llego yo. Como buscaba trabajo y era el miembro de la familia que quería escribir y dirigir para el teatro y el cine, mi padre me acabó reclutando para supervisar la adaptación y producción de los audiolibros. Apenas un par de años después, papá falleció, mis responsabilidades crecieron y tuve que gestionar todas sus propiedades, un proceso que continúa hoy e incluye la creación de esta novela gráfica. [...]
Un verano, Jenny Frost, por entonces directora de los audiolibros Bantam, me pidió producir La ley del desierto y convertirla en una audiodramatización. Lo normal era que yo eligiera los títulos en los que íbamos a trabajar, pero esa vez ya habíamos producido otros dos relatos de la colección de bolsillo de La ley del desierto y Jenny quería presentar los tres juntos, a modo de regalo de Navidad. Tenía sentido que el tercer relato fuese el que daba título a la colección.
Audiolibros de Louis L'Amour
No teníamos mucho tiempo de preparar nada para Navidad, así que llamé a Kathy Nolan y le dije que teníamos que sacar el proyecto adelante, a trancas y barrancas. Necesitábamos un programa que se titulase La ley del desierto. Hablamos de la historia y le di rienda suelta con el guion. Creo que tardó un mes, más o menos, en completarlo.
Unos cuantos días antes de la fecha de entrega, Kathy me llamó. Había cundido el pánico. Sabía que la fecha de entrega del guion era inamovible. A causa de las Navidades, el título ya figuraba en el catálogo de Bantam y había reservado el estudio de grabación. Me dijo que el guion era demasiado largo. Le había costado recortarlo y solo había conseguido dejarlo en unas noventa páginas, en lugar de las sesenta que necesitábamos.
Una de las complicaciones de hacer las audiodramatizaciones era que daba igual lo largos que fuesen los relatos de Louis (entre tres páginas y ochenta o noventa), el guion tenía que durar sesenta minutos. Los guiones tienen una página por minuto y yo siempre trabajaba con guionistas para estructurar las historias y que acabasen con cincuenta y ocho o sesenta y dos páginas y unas quince o veinte escenas. Implicaba recortar mucho el relato original o estirar las ideas del relato para conseguir el número de páginas que necesitábamos. Como tenía once páginas y poco argumento, a nadie le había preocupado que La ley del desierto fuese demasiado largo. ¡Menudos ingenuos!
Katherine, que solía entregar sesenta páginas exactas, se había pasado con el desarrollo. Por mi parte, le había dado alas porque a los dos nos preocupaba no tener suficiente material. Pero noventa páginas eran demasiadas y me preguntaba por qué no podía abreviarlo más. Con la certeza de que yo podría ajustarlo todo a la duración correcta, le dije que quedaríamos al día siguiente, lo leería y lo arreglaría.
A mediodía, yo también era presa del pánico. No bromeaba. No se podía recortar el guion sin despedazarlo.[...]
Teníamos setenta y dos hora. Ay.
Bueno, la necesidad es una virtud o algo así. Fingí una tranquilidad que no sentía, saqué un cuaderno y dije: «Vale, para que parezca el relato original, ¿qué es lo que hay que conservar?».
Dijo algo así como: «El final. Los dos tipos. La presa y el cazador se reúnen. Se hacen amigos».
Lo anoté. «Y para que tenga sentido –le dije–, han de pasar un calvario». Así que teníamos el principio... o más bien el final. Trabajamos marcha atrás y creamos una historia casi completamente nueva, nos imaginamos cada escena según la anterior hasta que tuvimos una estructura general.
Luego le dije que cogiera el cuaderno y que yo iba a contar la historia. Le pedí que apuntase todo lo que dijese que fuera nuevo y distinto. Todo lo que iba improvisando. Luego cogí el cuaderno y ella me contó la historia. De milagro, cada vez aparecía más material. Nos costó que la narrativa fuera lo más austera y sencilla posible. Después de unas cinco horas, teníamos todas las escenas esbozadas y casi la mitad del diálogo.
[...] El nuevo guion, aunque aún era mediocre, tenía una energía y una aspereza real que nos emocionó a los dos. Nos pasamos los próximos dos días escribiendo y reescribiendo, tapando agujeros de guion y puliendo las escenas. [...]
Louis L'Amour / Audio Cassettes
Un año o dos después [...] La ley del desierto aún me seguía susurrando al oído. A Kathy le pasaba igual. Teníamos ideas nuevas y nos solíamos acordar de la locura que había sido, de lo rápido que habíamos trabajado o de lo atípica que era la historia. Al final, dije que creía que aún les podíamos sacar más partido a los personajes y a las situaciones y que deberíamos convertirlo en un guion de cine. Kathy brincó de alegría.
[...] Al final creo que escribimos entre treinta y cuarenta borradores del guion.

 Si el guión de La ley del desierto que escribió Beau L'Amour y Kathy Nolan vio la luz en forma de audiolibro, su transformación a guión de cine no llegó a hacerlo. A pesar de sus disgustos con los productores de Hollywood, Beau y Kathy no dejaron de mejorar el guión. Fue al conocer al editor y guionista Charles Santino –quien desarrolló la trama y el guion de Conan el Bárbaro para Marvel– cuando pensaron en publicarlo como una novela gráfica. Le presentaron el proyecto a Betsy Mitchell de Random House y... ¡Bingo!

Quisiera decir que Random House compró el relato y el resto es historia, pero la verdad es que ha supuesto un montón de trabajo. Charles Santino insistió en que había que despojar al guion de todo lo que no fuese esencial, y aunque imaginaba haberlo hecho hacía años, volví a cogerlo con ganas. ¡No hay nada como un contrato para espolear la creatividad y la constancia! Charles empezó el proceso de diseñar las viñetas y las páginas y le dio un ritmo nuevo a la historia (casi una minihistoria) desde la esquina superior izquierda a la esquina inferior derecha de cada par de páginas. Nos esmeramos en que la mayoría de las páginas no pasara de seis o siete viñetas y en que los diálogos no fuesen constantes. [...] Empecé a crear una hoja de estilo, una guía de cómo debía verse y sentirse la historia. También organicé un archivo de imágenes de ropa y localizaciones, atrezo y mapas.

 Una vez Charles Santino adaptó el guion al formato cómics, llegó la elección del dibujante. Así fue como Thomas Yeates se unió al proyecto.

Thomas Yeates (California, 1955), ilustrador y dibujante de cómics
Fotografía: ERBzine

 Thomas Yeates era uno de los primeros graduados de la Escuela de cómics y Arte gráfico de Joe Kubert en Madison, Nueva Jersey. En 1978 hizo su primer trabajo profesional para DC Comics, una historia –Preacher– que apareció en Sgt. Rock.

Nº 312 de Sgt. Rock, portada de Joe Kubert e historieta dibujada por Thomas Yeates

 A raíz de ello trabajó en otras series de DC, como Warlord, Mystery in Space, y Swamp Thing, más conocida por estos lares como La Cosa del Pantano.

 En los 80, dibujó Timespirits para Marvel/Epic, y Airboy Scout para Eclipse Comics. Para Pacific Comics creó Alien Worlds y Vanguard Ilustrated, y para TSR Fantasy ilustró la saga Dragonlance.

 A principios de los 90 dibujó al que tal vez sea su personaje más querido, aquel que ya dibujaba de niño: Tarzán. Entre otras, realizó la serie Tarzán, The Beckoning y The Return of Tarzán –retomando el personaje en 2011 con la serie The Once & Future–.

Dibujo de Tarzán de Tom Yeates niño

Portada y página de la serie Tarzán, The Once & Future, de Thomas Yeates

 Durante la misma época, Yeates dibujó Drácula versus Zorro para Topps Comics, y Tomahawk para DC.

 Y a finales de los 90 dibujó la tira de prensa de El Zorro.

Tiras de prensas del domingo de El Zorro
Don McGregor, Tod Smith y Thomas Yeates

 En los 2000 dibujó junto a Cary Nord a Conan; hizo una historia de The Escapist para Dark Horse Comics; dibujó siete novelas gráficas para Lerner Publishing, entre las que se incluía El Rey Arturo, Odiseo y Robin Hood; e ilustró la novela John Carter de Marte, publicada por Fall River Press.

Ilustración de Thomas Yeates para John Carter de Marte

 Los siguientes años los pasó ilustrando libros infantiles y juveniles de distintos autores, compaginando en 2011 esa labor con su regreso a Tarzán con el ya mencionado Tarzán, The Once & Future. Fue en esa época cuando comenzó a trabajar en Law Of The Desert Born, el wéstern de Louis L'Amour.

Law of The Desert Born, by Thomas Yeates
Tira a la aguada sobre papel Bristol 30 x 40 cm

 Law Of The Desert Born se publicó en 2013 en Estados Unidos y ganó cinco premios, siendo nominado al Premio Eisner en 2014.

Law Of The Desert Born, edición estadounidense

 Aunque actualmente Thomas Yeates publica la tira de prensa de El Príncipe Valiente, algo que hace desde el 1 de abril de 2012 –año en el que obtuvo el premio Inkpot que otorga anualmente la Comic-com Internacional–, en España acaba de volver a la actualidad gracias a la mencionada edición en español –traducción de Miguel Sanz Jiménez– de La ley del desierto, una apuesta más de Laramie Ediciones por el wéstern.

Pág. 30 de La ley del desierto (Laramie Ediciones)

 Dos son los protagonistas de La ley del desierto: Shad Marone, un cuatrero al que la vida había dado una segunda oportunidad, y Jesús López, un mestizo medio mexicano medio apache encarcelado, cuya única posibilidad de libertad reside en rastrear y encontrar al primero, prófugo de la justicia.

 Ambientada a finales de 1887, La ley del desierto, que se abre con un asesinato, es una invitación a acompañar a López y a la patrulla del Sheriff en una cacería que nos llevará a adentrarnos en los desiertos más secos y ardientes de Nuevo México.



 Leí La ley del desierto en lo que se tarda en ver un buen wéstern en la televisión o en el cine, y créanme que la sensación fue la misma. Si no se saltaron los textos anaranjados, comprenderán por qué la historieta es tan cinematográfica, con esos flashbacks y esos impresionantes y ásperos paisajes desérticos que te secan la garganta sólo de verlos.

 La ley del desierto explora la delgada línea que separa la lealtad de la traición, el bien del mal. Habla de los vínculos que persisten y de cosas tan antiguas como la dignidad, la amistad y el perdón.

 Por supuesto, fue terminar el cómic y zambullirme en las páginas de Hondo de Louis L'Amour, una novela publicada por Valdemar en la colección Frontera que regalé a mi padre hace muchos años.

Hondo, de Louis L'Amour
Valdemar / Frontera

 Pero eso os lo cuento ya en la siguiente reseña.

lunes, 17 de marzo de 2025

MIMBREÑOS, DE STEFANO CASINI


Mimbreños, de Stefano Casini (Cartem Cómics)
Fotografía: Pedro Delgado

Con motivo del Día del Cómic y del Tebeo en España, quiero hablarles de un cómic del Oeste cuya estética y ambientación me subyugó el primer día que lo vi en la mesa de novedades de En Portada Cómics; con esos colores medidos y calibrados, esos tonos cálidos de amarillos y naranjas que te remiten rápidamente a Arizona y Nuevo México. Se trata de Mimbreños (Cartem Cómics, 2022), de Stefano Casini.

Stefano Casini en el Festival de Cómics de Chambéry Savoie 2009
Fotografía: Sergio Palumbo

 Llegó a mí de la mano del segundo de mis hijos un día de Reyes, pero después de admirar el dibujo y el color de sus páginas, quedó postrado en la balda de las lecturas pendientes a la espera de su momento.

 Y una de estas tardes lluviosas de marzo, mientras la borrasca Konrad descargaba agua sobre Málaga, rescaté el libro de la estantería, me acomodé con una manta en el sofá y me trasladé de nuevo –unas semanas antes lo había hecho con Wes Slade (Laramie Ediciones, 2025), de George Stokes– a Silver City, en Nuevo México, donde unas páginas más tarde una despiadada y sanguinaria banda de forajidos atracaría el banco.

Silver City en los lápices de Stefano Casini
Fotografía: www.lospaziobianco.it

Detalle de la página 19 de Mimbreños, de Stefano Casini (Carten Cómics)
Fotografía: Pedro Delgado

Trabajo a lápiz de Stefano Casini (pág. 20 de Mimbreños)
Fotografía: www.lospaziobianco.it

 Pero antes de ese violento episodio –repleto de BANG, BLAM y POW que parecen rozarte la cabeza–, me voy a detener en la primera viñeta, cuando un jinete con dos monturas se acerca a la penitenciaría de Burro Peak.

Primera viñeta de Mimbreños, de Stefano Casini (Cartem Cómics)
Fotografía: Pedro Delgado

 Se trata del Capitán Everett Cole, del noveno regimiento de caballería del ejército de la Unión, destinado en Fort Craig –un tipo al lado del que nos sentiríamos protegidos cuando silbaran las balas o las flechas–, y trae la orden de liberar a su hermano Joshua Cole, un bushwhacker –guerrillero confederado durante la Guerra Civil estadounidense– que formó parte de la violenta banda confederada de "Bloody Bill" Anderson.

Abocetado de las páginas iniciales de Mimbreños, de Stefano Casini
Fotografía: www.lospaziobianco.it

Storyboard de las pág. 12 y 20 de la edición de Cartem de Mimbreños
Fotografía: www.lospaziobianco.it

Trabajo a lápiz de la pág. 21 de Mimbreños, de Casini
Fotografía: www.lospaziobianco.it

 Cuando ambos abandonan la prisión cruzarán sus pasos con un tahúr y una prostituta que huyen de Silver City camino de Lordsburg, una pareja que me recordó a dos de los personajes que aún conservo del Exin West.

Los personajes del tahúr y la chica del Salón del Exin West
Fotografía: Pedro Delgado

 Será en la guarida del comanchero Corrigan donde confluyan todos, junto a los apaches mimbreños, en una orgía de tiros y muertes.

Detalle del trabajo a lápiz de Stefano Casini en una viñeta de la pág. 36
Fotografía: www.lospaziobianco.it

Detalle del trabajo a lápiz de Stefano Casini en la pág. 37 de Mimbreños
Fotografía: www.lospaziobianco.it

 No les adelantaré nada de la parte final del cómic, que encierra una interesantísima sorpresa, un giro de guión inesperado dentro de una historia ya de por sí original, aunque tire de muchos de los recursos que nos ofrece el western: persecuciones, robos, tiroteos...

Páginas 28 y 29 de Mimbreños, de Stefano Casini
Fotografía: Pedro Delgado

Trabajo a lápiz de la pág. 29 de Mimbreños
Fotografía: www.lospaziobianco.it

 Sin duda, estamos ante una historia clásica con ecos de los westerns de Sam Peckinpah y, en muchos aspectos, de John Ford. De hecho, el guión es tan cinematográfico que viendo los distintos planos de las viñetas me acordé de lo que le dijo John Ford a aquel jovencísimo Steven Spielberg que, a sus 15 años, ya quería ser cineasta. Ford le enseñó unos cuadros y le preguntó qué veía en ellos. Spielberg le respondió que unos indios, unos caballos... y el veterano director le soltó: «Cuando puedas alcanzar la conclusión de por qué poner el horizonte en la parte de abajo o en la parte de arriba es mucho mejor que poner el horizonte en la mitad del cuadro, entonces algún día podrás ser un buen cineasta. Ahora vete».

Páginas 34 y 35 de Mimbreños, de Stefano Casini
Fotografía: Pedro Delgado

Detalle del trabajo a lápiz de Stefano Casini (pág. 34 Mimbreños)
Fotografía: www.lospaziobianco.it

 Además del dibujo y el color, me encantan los espacios, el montaje de las viñetas y la respiración del formato, amplio y libre, con la cuadrícula al servicio del relato.

Páginas 48 y 49 de Mimbreños (Cartem Cómics)
Fotografía: Pedro Delgado

Dibujo a lápiz de la pág. 38 de Mimbreños
Fotografía: www.lospaziobianco.it

Página 50 de Mimbreños, de Stefano Casini
Fotografía: Pedro Delgado

Detalle de la pág. 50 de Mimbreños a lápiz
Fotografía: www.lospaziobianco.it

 Destacar por último la cuidada edición de Cartem Cómics, que junto a la historia estándar de 46 páginas incluye unos extras de altísimo nivel, con un prólogo de Pako Domínguez (El Tebeonauta) y unos interesantísimos apuntes informativos sobre los hechos y personajes históricos que aparecen o tienen su reflejo en el tebeo, y que nos ayudan a entender el contexto de Mimbreños: apaches, Bloody Bill Anderson, bushwacker, comancheros, Fort Craig, la masacre de Lawrence, Silver City o los mismísimos mimbreños que formaban parte de la tribu de los apaches que vivían en el estrecho valle del río Mimbres en el actual Nuevo México.

Introducción de Pako Domínguez para Mimbreños (Cartem Cómics)
Fotografía: Pedro Delgado

Introducción y Érase una vez en el Oeste... (extras de Mimbreños)
Fotografía: Pedro Delgado

 Además, el cómic se remata con una semblanza de Stefano Casini (Livorno, 1958) y un par de dibujos extras, a página completa, de los dos hermanos Cole. Brutal. Si le gustan los tebeos del Oeste, este es un imprescindible.

 Y mientras esperamos leer nuevas aventuras del Capitán Everett Cole, les recomiendo visitar Lo Spacio Bianco, donde su fundador y director editorial, Héctor Gabrielli, recoge en seis entrevistas a Stefano Casini toda la génesis y el proceso de Mimbreños (incluyendo numerosos bocetos y dibujos como los que les muestro en este artículo).

Estudio del Capitán Everett Cole, de Stefano Casini
Fotografía: www.lospaziobianco.it

Estudio de personajes (Mimbreños, de S. Casini)
Fotografía: www.lospaziobianco.it

Héctor Gabrielli: ¿Qué herramientas utilizas generalmente para dibujar? ¿Este nuevo trabajo requirió técnicas o herramientas diferentes a las habituales?
Stefano Casini: Utilizo herramientas tradicionales, papel, lápiz y rotuladores (Staedtler o Sakura) y pinceles de tinta (Windsor & Newton), los mismos que utiliza más o menos todo el mundo, y coloreo o bien de forma tradicional, con acuarelas (como mis dos novelas gráficas), o bien digitalmente como el díptico La Espada y la Cruz, y como haré también para MimbreñosEn esta obra, al igual que en el díptico sobre la Guerra de los Treinta Años, sin embargo, en lugar de tinta utilizo directamente el lápiz, fijo con un lápiz azul y repaso con lápices 3B y 5B, jugando con los matices y la suavidad del grafito. La ilusión de saltarse la tinta es sólo una ilusión, porque la revisión se realiza con grafito en lugar de con pincel.

https://www.lospaziobianco.it/speciali/la-genesi-di-mimbrenos-di-stefano-casini/

El arte de Stefano Casini
Fotografía: www.lospaziobianco.it

Mimbreños, de Stefano Casini (Cartem Cómics, 2022)

¡Feliz Día del Cómic y del Tebeo!