domingo, 2 de febrero de 2025

LA LARGA CARRETERA DE ARENA


La larga carretera de arena, de Pier Paolo Pasolini (Gallo Nero Ediciones)
Fotografía: ©Pedro Delgado Fernández

Ahora que empezó el año, uno de mis propósitos es ponerme al día con las reseñas pendientes: libros que leí en el 2024 y, por falta de tiempo, no llegué a comentarles. Además, metidos en el invierno, me apetece hablarles del viaje que hice este verano y del libro que me incitó a realizarlo: La larga carretera de arena, de Pier Paolo Pasolini, reeditado el pasado junio por Gallo Nero con una nueva portada –elaborada, como la anterior, por Donatella Iannuzzi, la propia editora, quien con gran sentido de la estética y unas tijeras propias para el collage alterna recortes fotográficos para las ediciones, e ilustraciones para las reediciones–.

La larga carretera de arena, de Pier Paolo Pasolini
Editorial Gallo Nero

 Fue leer aquel título en el escaparate de una librería y enseguida pensar en recorrer todo el litoral malagueño desde punta Chullera hasta la última cala de Maro. Y cuando tuve el libro en las manos, y le di la vuelta para leer la sinopsis, comprendí que mi pensamiento no había sido muy descabellado e iba muy acorde con aquella lectura.

Entre junio y agosto de 1959, montado en un Fiat 1100, Pasolini recorre «la larga carretera de arena» de Ventimiglia hasta Palmi y de allí «presa de una especie de obsesión deliciosa», llega hasta el municipio más al sur de Sicilia para luego volver a remontar la costa oriental y llegar a Trieste. En La Spezia, desde donde sale hacia San Terenzo y Lerici, siente que está a punto de empezar uno de los domingos más bonitos de su vida. En Livorno no dejaría nunca «el enorme litoral lleno de jóvenes y marineros libres y felices». Y, finalmente, en el Circeo: «el corazón me late de felicidad, de impaciencia y de orgasmo. Solo con mi 1100 y todo el Sur delante de mí. Comienza la aventura».
Pier Paolo Pasolini durante su visita a Génova en 1959
Fotografía: ©Paolo di Paolo
Es la revista Successo la que encarga a Pasolini este reportaje que finalmente saldrá en tres partes entre julio y septiembre. En su viaje, el poeta encontrará amigos, intelectuales y personajes conocidos, se entusiasma con la gente simple de los pueblos más remotos (en Portopalo «la gente está como loca y es la mejor de Italia, raza purísima, elegante, fuerte y dulce»). Con su entusiasmo por el descubrimiento, con su mirada emocionada y aguda de futuro director toma nota de imágenes e impresiones tan potentes que nos devuelven un cuadro de la Italia de entonces, una Italia donde la explosión económica todavía no prevalece sobre la felicidad y el sueño pasoliniano de inocencia.

 El fotógrafo Paolo di Paolo, que por entonces tenía 34 años, acompañó al escritor de 37 en la primera parte de aquel viaje, de Ventimiglia a Ostia, para realizar las fotografías que acompañarían el texto de Pasolini en la revista Successo; aunque el escritor no nos informa de ello en las páginas del libro, quizás porque entre ambos se estableció una relación de cortesía y no una verdadera amistad. Sí nos lo cuenta Paolo Mauri en el prólogo, y el propio Paolo di Paolo en El tesoro de la juventud, el excelente documental sobre el fotógrafo que hizo el cineasta y también fotógrafo Bruce Weber.

Carabineros en Forte dei Marmi, 1959
Fotografía: ©Paolo di Paolo

 Tan italiano como un Fiat 1100 podría haber sido una Vespa, pero decidí recorrer la costa malagueña caminando, pues como dice Werner Herzog en su biografía, «el mundo se revela a los que viajan a pie».

 Como Pasolini, cambié el ¡Cuanto más lejos, mejor! por un viaje de proximidad, lo que algunos han venido a llamar Turismo de kilómetro cero. Además, fue un viaje muy económico, pues iba con lo imprescindible, pasando las noches al raso en la playa envuelto en un saco sábana.

1º día Senda Litoral Málaga: Playa de Sabinillas
Fotografía: ©Pedro Delgado Fernández

1º día Senda Litoral Málaga: Torre de la Sal (Casares)
Fotografía: ©Pedro Delgado Fernández

2º día Senda Litoral Málaga: Amanecer en Estepona
Fotografía: ©Pedro Delgado Fernández

2º día Senda Litoral Málaga: Marbella Club
Fotografía: ©Pedro Delgado Fernández

2º día Senda Litoral Málaga: Gimnasio al aire libre (Marbella)
Fotografía: ©Pedro Delgado Fernández

2º día Senda Litoral: Atardecer en las dunas de Los Monteros (Marbella)
Fotografía: ©Pedro Delgado Fernández

 En un principio iba a acompañarme uno de mis hijos, pero finalmente no le sedujo la idea de caminar durante varias jornadas entre la playa y el urbanismo desaforado de tantísimos ayuntamientos. Así que no compartimos el asombro o la decepción, ni el cansancio ni la inquietud a la noche. Viajé solo, pero, por tanto, libre. Dueño pleno del tiempo, capitán de mis pasos bajo los cielos celestes u oscuros y estrellados. Feliz ante la incertidumbre y el cansancio.

3º día Senda Litoral Málaga: Barquito pesquero (Marbella)
Fotografía: ©Pedro Delgado Fernández

3º día Senda Litoral: Torre de Lance de las Cañas (Marbella)
Fotografía: ©Pedro Delgado Fernández

3º día Senda Litoral: Torre Ladrones (Dunas de Artola, Cabopino (Marbella))
Fotografía: ©Pedro Delgado Fernández

3º día Senda Litoral Málaga: Calahonda
Fotografía: ©Pedro Delgado Fernández

3º día Senda Litoral Málaga: Fuengirola
Fotografía: ©Pedro Delgado Fernández

4º día Senda Litoral Málaga: Playa de Guadalmar
Fotografía: ©Pedro Delgado Fernández

4º día Senda Litoral: Playa El Balneario (Málaga)
Fotografía: ©Pedro Delgado Fernández

 La Senda Litoral me descubrió decenas de atalayas, coquetos fortines e interesantes mosaicos y ruinas romanas. También zonas de dunas y acantilados que son reservas naturales y dan cobijo a una flora y una fauna peculiar. Y por supuesto, playas encantadoras a las que volver algún día con una toalla y un libro bajo el brazo.

4º día Senda Litoral Málaga: Playa Peñón del Cuervo
Fotografía: ©Pedro Delgado Fernández

5º día Senda Litoral Málaga: Amanecer en Torre del Mar
Fotografía: ©Pedro Delgado Fernández

5º día Senda Litoral: Virgen del Carmen (Torre del Mar)
Fotografía: ©Pedro Delgado Fernández

5º día Senda Litoral Málaga: Lagos
Fotografía: ©Pedro Delgado Fernández

5º día Senda Litoral Málaga: Faro de Torrox
Fotografía: ©Pedro Delgado Fernández

5º día Senda Litoral Málaga: Playa de Nerja
Fotografía: ©Pedro Delgado Fernández

Playa de Ferrara, El Morche (Torrox)
Fotografía: ©Pedro Delgado Fernández

 La larga carretera de arena me acompañó durante mi caminata: a veces, leía una frase y pensaba que esa línea estaba en consonancia con lo que veía a este lado del mediterráneo.

 [...] la arena está lisa, parece el pavimento de un salón de baile.
***
 En los grandes paseos marítimos, desordenados, grandiosos, siempre se respira aire de fiesta, [...]
***
 Empiezan ahora las playas de mi infancia y mi adolescencia: ya no habrá descubrimientos, sino verificaciones.

 Pero al libro de Pasolini se le puede sacar más provecho desde casa, buscando en Google las imágenes de los bellos y pintorescos pueblos y ciudades que menciona, siguiendo su ruta en Google Maps o en algún atlas y poniéndole cara a las personalidades con las que se encuentra, algunas conocidas como Fellini, Moravia, Visconti o Gianni Agnelli, pero otras desconocidas para mí, como Elsa De Giorgi, Lorella De Luca, Franca Valeri o Adriana Asti.

No cabe duda: el tono, el énfasis, la alegría de estos encuentros nos remiten a un Pasolini joven que no ve la hora de salir al encuentro del mundo, sobre todo en ese Sur donde todo le parece más auténtico.
(Del prólogo de Paolo Mauri)

Anna Magnani en su villa de San Felice Circeo, 1955
Fotografía: ©Paolo Di Paolo

 Pasolini no recorre solamente el litoral de la bota, sino que también visita sus islas, como Isquia, Capri o Sicilia, donde se baña «en la más pobre y más lejana playa de toda Italia».

Ahí delante hay un islote, todo arena y chumberas, con una torre barroca. Pregunto a uno de los jóvenes que, como siempre, están sentados en el murete: «¿Puedes llevarme a esa isla? ¿Cómo se llama?» «¡Isla de Portopalo!», responde desconcertado, quizá porque para él la isla no tiene nombre. Baja a la barca y, remando despacio, atraviesa el pequeño brazo de mar, que la luz agonizante tiñe de turquesa y rosa. Desembarcamos en el islote, al pie de la torre, y, ya casi bajo la sombra tierna y perfumadísima de la noche, me doy un baño en la más pobre y más lejana playa de toda Italia.

 A veces, mi cabeza se salía del texto espoleada por alguna referencia, como cuando Pasolini describe su paso por Génova en la página 30. En ese momento, me pregunté qué habría sido de mi amigo Alfredo Maiolese, «Feissal», el genovés al que conocí antaño en Damasco. Y en el momento en que apareció Livorno en la página 45,  me asaltó la atmósfera veneciana que nos envolvió a mí y a mi familia en aquella escala de nuestro crucero por el Mediterráneo. La sorpresa de encontrarnos con aquellos canales y puentes en el barrio de Venezia Nuova, que recorrimos en un barquito.

 También cuando Pasolini conduce desde Reggio a Tarento y, aunque no la menciona, pasa cerca de Catanzaro, donde está de Erasmus mi sobrina Alicia. Pasolini habla del viento, de la eterna borrasca de la zona al hablar de la playa de Soverato, y recuerdo lo que me dijo mi sobrina estas navidades: que siempre hace viento en Catanzaro, como si fuera la Tarifa de Italia, algo que atestigua el dicho: «Encontrar un amigo es tan raro como un día sin viento en Catanzaro».

Chiesa di San't Omobono, Catanzaro (Italia)
Fotografía: ©Alicia Delgado Ferrary

 Y qué decir en la página 106, cuando Pasolini llega a Ancona, ciudad que, «a pesar de su triste reconstrucción», considera una de las más hermosas de Italia. Allí se celebró el Campeonato de Europa de veteranos de pista cubierta y campo a través del año 2009, en los que conseguí un 3º puesto en los 3.000 metros lisos. A ese bronce le sumé una plata por equipos en la prueba de Campo a través, donde fui 5º de la general. De aquello han pasado ya muchos años, pero la satisfacción por el esfuerzo recompensado permanece.

 Tras mi caminata por el litoral malagueño, tuve la necesidad de buscar en Filmin la «Trilogía de la vida» de Pasolini, compuesta por El Decamerón (1970), Los cuentos de Canterbury (1972) y Las mil y una noches (1974). No las veía desde mi juventud, y temía que me decepcionaran. Pero no sólo es que hayan envejecido bien, es que me han gustado muchísimo más que la primera vez. Sin lugar a dudas, 49 años después de su vil y mezquino asesinato en Ostia, Pasolini sigue siendo uno de los grandes.

Trilogía de la vida, Pier Paolo Pasolini


viernes, 10 de enero de 2025

JOYERÍA AMAZIG EN EL CORRAL DEL CARBÓN DE GRANADA


Exposición Joyería Amazig. Identidad de los pueblos beréberes
Colección Jorge Dezcallar de Mazarredo (Corral del Carbón, Granada)
Fotografía: Lucía Rodríguez

El día después de Navidad me acerqué a Granada a visitar la exposición de fotografías de David Jiménez en el Centro José Guerrero.

Roma, exposición de David Jiménez en el Centro José Guerrero
Fotografía: Lucía Rodríguez

 Después de ver su trabajo en torno a la ciudad de Roma, su peculiar y poética combinación de fotografías, nos acercamos al Corral del Carbón, uno de los sitios que más me gustan de Granada, ciudad donde tuve la suerte de estudiar cinco años.

Corral del Carbón, Granada
Fotografía: Pedro Delgado

Patio del Corral del Carbón, Granada
Fotografía: Pedro Delgado

 Allí, cosa de algún djinn o de los djnoun que quedan por aquí desde los tiempos de al-Andalus, me topé con la exposición Joyería Amazig. Identidad de los pueblos beréberes, que recoge parte de la colección de joyas amaziges de Jorge Dezcallar de Mazarredo (Palma de Mallorca, 1945), quien fuera director civil del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y durante ocho años director general de Política Exterior para África y Oriente Medio en el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Exposición Joyería Amazig. Colección Jorge Dezcallar de Mazarredo
Corral del Carbón, Granada
Fotografía: Lucía Rodríguez

 Además de ser embajador en la Santa Sede y Estados Unidos, Dezcallar fue de 1997 a 2001 embajador de España en Marruecos. Allí, siendo numismático y yendo tras la pista de monedas españolas antiguas, descubrió que estas eran muy usadas, por aquello de la plata, en la joyería bereber, y así fue como empezó a entusiasmarse por ese arte y a coleccionar piezas que probablemente se habrían perdido o habrían sido dispersadas por el mundo.

Páginas interiores del catálogo de la exposición Joyería Amazig
Fotografía: Lucía Rodríguez

 La exposición, abierta desde el 12 de junio de 2024, recoge alrededor de 200 joyas procedentes no solo de Marruecos, sino también de Libia, Túnez, Argelia y Mauritania, de donde también son autóctonos este pueblo del Norte de África.

Joyería Amazig. Identidad de los pueblos beréberes
Colección Jorge Dezcallar de Mazarredo
Corral del Carbón, Granada
Fotografía: Lucía Rodríguez

Exposición Joyería Amazig. Identidad de los pueblos beréberes
Colección Jorge Dezcallar de Mazarredo
Fotografía: Lucía Rodríguez

 Se da en la joyería amazig una importante variedad de técnicas (esmaltado, filigrana, grabado, incrustación,...) y materiales (plata, monedas, piedras preciosas, cuentas de vidrio o plástico, coral...), en unas piezas que trascendían el mero adorno, pues tenían una utilidad práctica. También servían para atraer el bien y ahuyentar el mal, así como para invertir los ahorros, pues la plata empleada, las piedras preciosas y el coral las convertía en piezas de gran valor en caso de tener que venderlas por necesidades económicas.

Joyería Amazig. Identidad de los pueblos beréberes
Corral del Carbón, Granada
Fotografía: Lucía Rodríguez

Joyería Amazig. Identidad de los pueblos beréberes
Colección Jorge Dezcallar de Mazarredo
Fotografía: Lucía Rodríguez

Exposición Joyería Amazig (Corral del Carbón, Granada)
Fotografía: Lucía Rodríguez

 La muestra, que contiene collares, colgantes, pendientes, broches, diademas, bandas frontales, pectorales, pulseras, anillos y amuletos, se enriquece con varios paneles expositivos y un interesantísimo vídeo donde Dezcallar nos da una clase magistral sobre la joyería y la cultura amazig.

Vídeo de Jorge Dezcallar sobre las joyas y la cultura amazig
Exposición Joyería Amazig. Identidad de los pueblos beréberes
Fotografía: Lucía Rodríguez

 Completan la exposición algunas dagas y alfombras bereberes y nueve pinturas del granadino Jesús Conde, óleos sobre metal inspirados en la colección de Dezcallar.

Exposición Joyería Amazig. Identidad de los pueblos beréberes
Corral del Carbón, Granada
Fotografía: Lucía Rodríguez

Óleo sobre metal de Jesús Conde Ayala
Exposición Joyería Amazig (Corral del Carbón, Granada)
Fotografía: Lucía Rodríguez

 La exposición estará abierta hasta el día 17 de enero de este 2025, es decir, que ya sólo tienen esta semana para verla; aunque, según me dijeron al final de la visita, es probable que más adelante se vuelva a exhibir en la Alhambra, marco también incomparable para tan interesante colección. Y si no, siempre pueden intentar hacerse con el catálogo.

Catálogo de la exposición Joyería Amazig
Fotografía: Lucía Rodríguez

Páginas interiores catálogo Joyería Amazig
Fotografía: Lucía Rodríguez

Páginas interiores catálogo Joyería Amazig
Fotografía: Lucía Rodríguez

 Jorge Dezcallar tuvo el detalle de prologar mi libro de relatos Carta desde el Toubkal, y de leer En el corazón del Atlas. Cuaderno de viajes del Alto Atlas marroquí (manuscrito que permanece inédito en un cajón a la espera de que alguna editorial se interese por él), de ahí que me alegrara tanto encontrarme indirectamente con él aquella mañana de diciembre.

Jorge Dezcallar de Mazarredo
Fotografía: Nuno Sousa Dias

https://cartadesdeeltoubkal.blogspot.com/p/prologo.html

 Quién sabe, ojalá (insha'Allah) nos encontremos en la Alhambra la próxima vez.


Exposición organizada por la Junta de Andalucía, El legado andalusí y el Consejo de Europa.

jueves, 2 de enero de 2025

15 LIBROS PARA REGALAR EN REYES


Que no falten libros junto al roscón de Reyes
Fotografía: Pedro Delgado

El día de Reyes está a la vuelta de la esquina, y algunos todavía no saben qué van a regalar. Por si les sirve de ayuda, quiero compartir con ustedes algunos de los últimos libros que he reseñado, así como mis peticiones literarias para este año que recién comenzó. Espero que Gaspar, Melchor y Baltasar sean benévolos con nuestras faltas y nos colmen de regalos.

Cuando el viento sopla