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viernes, 12 de diciembre de 2025

LA TIERRA DE AMIRA


80 aniversario del cine Albéniz de Málaga
Fotografía: Pedro Delgado

El mismo domingo en el que cine Albéniz cumplía 80 años fui a ver a una de sus salas La tierra de Amira, del director Roberto Jiménez. En estos tiempos, en los que se deshumaniza a las personas migrantes y se usa la inmigración "irregular" (irrelevante en cifras) para atacar la "legal", la película me pareció todo un acierto.

La tierra de Amira, una película de Roberto Jiménez
Fotografía: Lucía Rodríguez

 En La tierra de Amira acompañamos a una joven temporera, en situación ilegal, que busca labrarse un futuro mejor en España y poder enviar dinero a su familia que permanece en Marruecos. En uno de esos pueblos de Andalucía, plagados de invernaderos, la chica cruzará su camino con Justino, un agricultor viudo y algo huraño con el que tendrá que irse a vivir tras ser atropellada accidentalmente. Dos mundos antagónicos, separados por la edad, la cultura y la religión.

 Mina El Hammani y Manuel Morón lo bordan en sus papeles –al igual que todo el elenco de actores– y nos conducen, como espectadores, a la empatía y la reflexión.

Manuel Morón y Mina El Hammani en el papel de Justino y Amira
La tierra de Amira (Roberto Jiménez, 2025)

 En ese cavilar hayamos también otras tristes realidades: la España vaciada y el retroceso de la agricultura tradicional que se desliza peligrosamente hacia la desaparición.

 La película, producida entre otros por Dexiderius Producciones, Balance Media y Malas Compañías, ya ha conseguido el premio Igualdad en el Festival de Cine Ópera Prima de Tudela (Navarra) y el premio al mejor actor (Manuel Morón) en el Festival Internacional de Cine de Almería.

 Por todo lo dicho, creo que La tierra de Amira debería de proyectarse, además de en los cines, en todos los institutos de España.

La tierra de Amira en la cartelera del cine Albéniz
Fotografía: Lucía Rodríguez

 Por aquello de las sincronías, en El País Semanal del diario que había comprado esa misma mañana, venía un reportaje titulado En el kilómetro cero de la miseria invisible –firmado por J. A. Aunión con fotografías de Gianluca Battista–, que recoge muchos de los aspectos que se tratan en la película. En el reportaje, «viajamos al municipio almeriense de Níjar, donde unas 3.500 personas sobreviven en 40 asentamientos irregulares repartidos entre un mar de invernaderos. La ausencia de papeles, las malas condiciones de trabajo y la imposibilidad de acceder a un escuálido mercado de vivienda son las principales aristas de un problema enquistado desde hace tres décadas».

En el kilómetro cero de la miseria invisible (J. A. Aunión–G. Battista)
El País Semanal nº 2.567 (Domingo, 7 de diciembre de 2025)
Fotografía: Pedro Delgado

 Pueden leerlo clicando en el siguiente enlace:

https://elpais.com/eps/2025-12-04/en-el-kilometro-cero-de-la-miseria-invisible.html

domingo, 8 de mayo de 2022

DEL ATLAS A LOS APENINOS


Del Atlas a los Apeninos, de Maria Attanasio
Ediciones Traspiés, 2021

Es esta la historia de Youssef, uno de esos Ulises del otro lado del Estrecho que navegan de manera incierta en pos de una Ítaca que, en este caso, tiene forma de bota. Nuestro protagonista viaja a Italia en busca de su madre, igual que ciento treinta y seis años atrás Marco fuera en pos de la suya a Argentina, en aquel relato, De los Apeninos a los Andes, que incluyó Edmundo De Amicis en su novela Corazón. Yo leí aquel libro de niño, después de descubrir en los tebeos de la colección Joyas literarias juveniles las aventuras de aquel genovés de trece años y de seguir por televisión la serie de dibujos animados, a la que estábamos enganchados toda la chavalería. En ella, Marco ya no viajaba solo, sino que lo acompañaba Amedio, su inseparable mono blanco. Recuerdo arrancar del libro de historia del cole (tal vez de 4º o 5º de la EGB) los mapas de Italia y de Suramérica, y de llevarlos doblados en el bolsillo del pantalón cuando jugaba a Marco. Igual andan aún ocultos en el interior de algún atlas. Lo que sí tengo localizado en la vitrina es el álbum de la serie, cuyas estampas venían con los yogures de Danone.

Mis álbumes de Marco de Danone (Colección personal de Pedro Delgado)

Páginas centrales con los principales protagonistas
Marco. De los Apeninos a los Andes, álbum de Danone de 1976
(Colección personal de Pedro Delgado) 

 Aquella historia nos recuerda que Italia fue durante mucho tiempo, al igual que España, un país de emigrantes, de ahí la intencionalidad de la autora, la siciliana Maria Attanasio (Caltagirone, 1943), al titular esta obra, cuyo tema es la inmigración contemporánea.

Maria Attanasio (Castalgirone, 1943)

 Fiel a su método de trabajo, atenta a las continuas y casi diarias noticias proporcionadas por los medios acerca de todo tipo de calamidades ocurridas a inmigrantes, cuenta la escritora que mantuvo largas conversaciones con un grupo de muchachos magrebíes de un centro de acogida de "menores no acompañados" cercano a Caltagirone, cuyas tremendas odiseas constituyen el perfil narrativo de Youssef.
Maria Attanasio: una escritura comprometida
Del prólogo de Trinidad Durán (traductora de la obra)

 Tras un viaje extremo que tiñe el mar de drama, Youssef recala en Sicilia, con el objetivo de seguir hasta Bolonia, donde trabaja su madre cuidando de una anciana de la familia Purisi.

 Más que el calor, más que el cansancio, más que los enérgicos pescozones del encargado, cuyas órdenes en italiano no entiende al principio, lo que lo desorienta más que ninguna otra cosa, en su nueva vida en los invernaderos, es la pérdida de su nombre.
 Todos los paisanos han perdido su nombre originario: Ahmed se ha convertido en Aldo, Rachid en Riccardo, Youssef en Giuseppe; nombre que decididamente rechaza, reivindicando para sí el de Marco, como el protagonista de una serie italiana para niños que había visto en la televisión con Fouad, en su casa; con la parabólica, comprada en el mercado negro por unos pocos dírham, podían ver todos los programas del mundo, pero ellos solo elegían los italianos, tratando de memorizar todas las palabras que podían […]

 En estas páginas, repartidas en tres partes y escritas en un lenguaje sobrio que huye del sentimentalismo, están las mafias de tráfico de seres humanos y los que se aprovechan de la desesperación de los emigrantes para explotarlos, pero también la gente honesta que ayuda a los demás sin pedir nada a cambio.

Mohamed Oumlili leyendo Del Atlas a los Apeninos, de Maria Attanasio
Biblioteca del IES Isaac Albéniz
Fotografía: Pedro Delgado

 Sin duda, esta es una nouvelle que no debería faltar en las bibliotecas de los institutos, no solo porque sea un relato de formación, sino por que la propia autora afirma que va destinada a los jóvenes lectores, a los que ayudará a profundizar en las injusticias de esta mundo globalizado en el que mientras unos carecen de lo más elemental, los otros no saben ya en qué gastar su dinero.

 Estamos pues ante un relato didáctico, que quiere hacer reflexionar a las jóvenes generaciones y recordarles que no pueden convertir sus países en territorios sin memoria, que rechazan al otro por miedo e ignorancia, porque como dice la escritora: "ser extranjero no es una condición ontológica, sino un modo de ser mirados, considerados"; y explica, en otro momento:
 "Porque la barbarie se perfila de nuevo amenazadora en el horizonte histórico: con la criminalización de los ilegales, la caza del mendigo, la persecución del diferente, la quema de poblados chabolistas, el retorno de la esvástica disfrazada de modernidad".
Maria Attanasio: una escritura comprometida
Del prólogo de Trinidad Durán