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| El western de Carlos Roume, colección Gran Oeste de Laramie Ediciones Fotografía: Pedro Delgado |
La otra noche vi en Filmin Zahorí, la película de la directora argentina Marí Alessandrini, y al ver la escena del caballo blanco que corre desbocado por la pampa, me acordé de que todavía no había escrito la reseña de El western de Carlos Roume, que publicó Laramie Ediciones en su colección Gran Oeste allá por el mes de mayo.
| Zahorí, de Marí Alessandrini, en Filmin |
Carlos Roume (1923-2009, Buenos Aires) era «El señor de los caballos», no sólo porque sintiera por ellos un amor profundo y estos aparecieran siempre en sus historietas, sino también porque los pintó profusamente cuando necesitó ganarse la vida compaginando las viñetas con el grafito, los óleos, las acuarelas e incluso la escultura en bronce, habitando sus obras de arte las casas de grandes coleccionistas de Mónaco, Bélgica, Inglaterra, Suiza o Italia. Como dice el refrán: «De casta le viene al galgo», pues Carlos era hijo de un pintor y escultor francés.
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| Óleo de Carlos Roume |
Un periodista le preguntó una vez «¿Por qué su mayor afinidad con los caballos?», y él respondió: «No sé..., quizás porque el caballo es el habitante de aquellas llanuras que veo tan grandes y tanto admiro. Como belleza, es una de las tanta bellezas de la Creación; pero no hay algo en particular que me lleve a ser especialista; soy simplemente un enamorado de la forma».
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| Obra de Carlos Roume |
El western de Carlos Roume es un volumen monográfico dedicado a su figura y sus historietas, que viene a saldar una deuda con el artista argentino, pues su obra estaba dispersa en distintas revistas de la época; de ahí que la agrupación de veintidós de sus títulos en este tercer tomo de la colección Gran Oeste, dirigida por Aitor Marcet, sea algo a celebrar, no ya solo por los amantes del western sino del cómic en general.
La mayor parte de las historietas que componen este volumen fueron publicadas originalmente en la revista Skorpio, de Ediciones Record, entre los años 1982 y 1987, un periodo especialmente fértil para el autor. Hemos querido aprovechar también esta oportunidad para rescatar tres relatos aparecidos en 1975 en la revista Tit-Bits, también para Ediciones Record, que permiten completar una visión más amplia de su trayectoria.
Aitor Marcet
Mi primer contacto con Carlos Roume fue a través de Alazán, historieta incluida en este volumen, con guión del también argentino Mario Galván (uno de los muchos seudónimos de Eugenio Juan Zappietro), que apareció en el número 1 de la revista Comix Internacional en el año 1980.
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| Comix International nº1 y El western de Carlos Roume Fotografía: Pedro Delgado |
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| Alazán y El western de Carlos Roume (Laramie Ediciones) Fotografía: Pedro Delgado |
Allí, en el magisterio de sus viñetas en blanco y negro, ya recaía sobre el caballo el protagonismo; caballos que no cesaron de aparecer en sus historietas, «encarnando valores que los humanos parecen haber olvidado». Como bien dice Aitor Marcet en su introducción, frente a la avaricia, el egoísmo o la violencia de los hombres, ellos actúan como testigos silenciosos, fieles compañeros y –a veces– jueces de sus acciones.
Sus caballos no son meros elementos de ambientación: son presencia, carácter, emoción. Son, en la mayoría de casos, la conciencia moral de las historias.
Aitor Marcet
Trabajé junto a Aitor Marcet en la corrección de este libro, leyendo repetidas veces sus historietas. Algunas están protagonizadas por Hombres de montaña (Mountain Man) –cazadores, tramperos y exploradores que vivían en el siglo XIX en las zonas vírgenes de, sobre todo, las Montañas Rocosas–.
Tipos como el que protagonizó Robert Redford en Las aventuras de Jeremiah Johnson, de Sydney Pollack, basada en parte en la novela El trampero (Mountain Man), de Vardis Fisher, publicada en castellano por Valdemar en su colección Frontera, un libro del que les hablaré en otra ocasión. De crío disfruté tanto con aquella película que me pasaba horas reviviendo algunas de sus escenas con mis playmobil.
Los gauchos tienen su espacio en otras, pues, como decía Eugenio Juan Zappietro, el gaucho es un cowboy con chiripá.
También habitan sus páginas los indígenas nativos, sean de Norteamérica, de México o de la Pampa argentina, territorio extrapolable, duro y fronterizo en el que también anida el espíritu del western.
En los relatos ambientados en la Pampa, hay historietas relacionadas con los milicos y algunos episodios de la conquista del desierto, con aquellos sangrientos malones. Volviendo a Zappietro, este decía que ese era un tema que le movía: «el milico, el indio, pero no tomando partido, sino viéndolo como un choque de culturas como el que pudo haber habido entre el Gringo Viejo y los mexicanos. [...] En nuestro caso, es el indio –que estaba chocho, tranquilo– y el conquistador; y después el pobre milico, y digo pobre porque no tenía otra alternativa más que ir a la frontera con el indio, le gustara o no. Y el indio cuando le tocaron la cola se enojó también: se juntaron el hambre y las ganas de comer; yo sé que al decirlo van a saltar todos pero, señores, fíjense bien...».
Del escritor y guionista Eugenio Juan Zappietro, bajo los seudónimos de Ray Collins y Mario Galván, hay tres historietas en el libro: Chips, la ya mencionada Alazán y Diablo.
Además de Zappietro, el dibujo de Carlos Roume se conjuga en este volumen con las palabras de los más granados guionistas argentinos: Alfredo Grassi, Rogelio Gallicchio (bajo el seudónimo de Roger King), Carlos Trillo, Ricardo Barreiro, Emilio Balcarce, Guillermo Saccomanno y J. Narvaja (un seudónimo detrás del cual todavía no sé qué autor se esconde). Todos en pos de escribir el mejor western.
Junto a la introducción de Aitor Marcet, el volumen se abre con una biografía del artista escrita por Beren Eleonora Martínez Polack, bisnieta de Carlos Roume; un texto entrañable de varias páginas plagadas de detalles que escribió cuando cursaba 2º de la ESO en el instituto.
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| Biografía de Carlos Roume, por su bisnieta (Laramie Ediciones) Fotografía: Pedro Delgado |
Nota: Si les llamó la atención la figura de Carlos Roume, les recomiendo vean los siguientes vídeos: el primero, de la exposición que le dedicó el Museo de Arte Popular José Hernández de la ciudad de Buenos Aires entre el 13 de noviembre de 2015 y el 6 de marzo de 2016. El vídeo es una visita guiada virtual por la exposición, Carlos Roume El señor de los caballos, de la mano de Mimi Roume, hija del artista, y Judith Gociol, curadora de la muestra; el segundo, un reportaje, entrevista incluida, que le hicieron allá por 1996 en el programa Desde el jardín de Canal Rural.
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