sábado, 21 de enero de 2017

LA VUELTA AL MUNDO EN 80 FOGGONES


Pedro Delgado Fernández y José Antonio Castillo Rodríguez
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

El pasado día 21 de diciembre tuve el placer de presentar el libro La vuelta al mundo en 80 Foggones, de José Antonio Castillo Rodríguez. Al acto, celebrado en la Sociedad Económica de Amigos del País, en el número 7 de la malagueña plaza de la Constitución, acudió numeroso público, que hizo un alto en las compras navideñas para escuchar y arropar al autor en tan espléndido marco. También nos acompañó, pero sobre la tarima, Jesús Otaola, de Ediciones del Genal, editorial que está realizando una labor encomiable en pro de los autores malagueños. Él fue quien me encargó el prólogo de esta obra; y si en un principio he de reconocer que me atenazó la responsabilidad, consciente de la importancia que tiene el prólogo en un libro, hoy me siento feliz y orgulloso de haber formado parte de este proyecto. Vaya desde aquí mi enhorabuena al autor, al editor y a Nuria Ogalla, la persona que con tanto mimo ha diseñado y maquetado el texto.

Presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones (Ediciones del Genal)
Sociedad Económica de Amigos del País, Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

José Antonio Castillo Rodríguez en la presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

Pedro Delgado, José Antonio Castillo y Jesús Otaola
Presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones (Fotografía: Lucía Rodríguez)

 Aquí les dejo el prólogo para abrir boca, y un buen montón de fotos, cortesía de Lucía Rodríguez Vicario, para los que no pudisteis acompañarnos esa tarde.


PRÓLOGO

Mi primer contacto con Julio Verne se remonta a la infancia, cuando devoraba los tebeos de la colección Joyas literarias juveniles que nos traía mi padre al volver del trabajo. En aquella pila de tebeos, de la editorial Bruguera, estaban adaptadas las novelas más importantes del escritor francés, contadas para los niños en el siempre sugestivo lenguaje de la historieta: Viaje al centro de la Tierra, Cinco semanas en globo, 20.000 leguas de viaje submarino, La isla misteriosa, Las tribulaciones de un chino en China, Los hijos del capitán Grant, La esfinge de los hielos, Las aventuras del capitán Hatteras, Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el África Austral... Y por supuesto, La vuelta al mundo en ochenta días; un tebeo que se convirtió en uno de mis favoritos, no sólo por la historia y los dibujos del interior, sino también por la magnífica portada que Antonio Bernal Romero había hecho para aquel número 17 de la colección, en la que se veía a unos indios asaltando un tren bajo un inmenso cielo naranja.


 Sin duda, aquellas lecturas marcaron mi gusto por la aventura y los viajes; y si al principio recreaba aquellas historias con mis playmobils y mis madelmans, a medida que fui creciendo empecé a coger la mochila y a alejarme cada vez más de casa, en un intento por vivir yo mismo mis propias vicisitudes.
 Como no podía ser de otra manera, he tratado siempre de transmitirles a mis dos hijos esa pasión por Verne y los viajes, no sólo leyéndoles por la noche algunas de sus novelas, sino también acompañándolos a lugares tan remotos como el volcán Sneffels en Islandia, adonde prometí llevar al mayor la noche que terminamos Viaje al centro de la Tierra, o a ciudades tan emblemáticas como Nantes y Amiens, donde nació y murió respectivamente y donde se encuentran las casas que habitó, así como unos espacios museísticos que son una verdadera invitación a la aventura. Pendiente queda otra promesa: la de seguir el itinerario de Miguel Strogoff a través de los más de 5.000 kilómetros que separan Moscú de Irkutsk.

 Centrándome de nuevo en La vuelta al mundo en ochenta días, no puedo dejar de mencionar la película: el clásico de 1956 que dirigió Michael Anderson, con David Niven y Mario Moreno "Cantinflas" como protagonistas, y no esa patochada que interpretó Jackie Chan en 2004.


 Tampoco puedo olvidarme de la serie de dibujos animados, la del famoso Willy Fog, que hizo las delicias de los más pequeños de la casa en los años 80, con esa banda sonora de Mocedades que ha tarareado más de media España. También recuerdo la adaptación de la novela al teatro que vi con mis alumnos y mis hijos en el salón de actos del Colegio San Estanislao de Málaga.

 Les confesaré una cosa: aún sigo soñando con que algún periódico o alguna editorial me lance el reto de dar la vuelta al mundo en esos ochenta días, como me consta que ya han hecho algunos (Luis Pancorbo, Manuel Leguineche, Michael Palin...). Mientras llega ese momento, he tenido la ocasión de revivir el viaje de Phileas Fogg y el entrañable Passepartout a través de esta originalísima obra, La vuelta al mundo en ochenta Foggones, donde el autor, José Antonio Castillo Rodríguez, nos muestra, de manera más que acertada, las recetas de los platos de comida que debieron de yantar el del Reform Club y su criado durante tan largo periplo. Es éste un libro que hará las delicias de todos los "cocinillas", pero también de todos los que aman la novela de Verne, pues, como me comentó José Antonio Castillo, "la cocina es el pretexto del viaje, y el viaje es el pretexto de la cocina". Como ven, estamos ante un divertimento que les permitirá acompañar a nuestros viejos amigos, a la vez que degustar la cocina de todos aquellos países que atraviesan a la carrera. Que el autor sea licenciado en Filosofía y Letras, y doctor en Geografía Física, nos garantiza que estamos ante un texto con enjundia. José Antonio tiene además alma de flâneur, y, aunque no es un explorador urbano, le gusta vagar sin rumbo ni objetivo definido por las montañas de nuestra Málaga, y lo hace atento al detalle, recogiendo sus vicisitudes e impresiones en cuadernos que han fructificado en algún que otro libro de viajes. Por cierto, y ya que les hablo del término francés, les comentaré que Balzac, en el Grand dictionnaire universel, describe la flânerie como gastronomía para los ojos, una definición que, sin duda, también podríamos aplicarle a este libro.
 Por último, quiero plantearles un reto: cojan el delantal, enciendan los fogones y traten de hacer todas las recetas del libro en... ¿Qué tal 80 días?

Pedro Delgado Fernández
Profesor, escritor y viajero


La vuelta al mundo en 80 Foggones (Ediciones del Genal, 2016)
Fotografía: Lucía Rodríguez

Presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones (Ediciones del Genal, 2016)
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

Pedro Delgado, José Antonio Castillo y Jesús Otaola
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

Presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones en la Sociedad Económica de Amigos del País
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario (diciembre 2016)

Pedro Delgado leyendo su prólogo a La vuelta al mundo en 80 Foggones
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

Pedro Delgado, José Antonio Castillo Rodríguez y Jesús Otaola
Presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones (Fotografía: Lucía Rodríguez)

Pedro Delgado, José Antonio Castillo y Jesús Otaola
Sociedad Económica de Amigos del País de Málaga (Fotografía: Lucía Rodríguez)

El escritor José Antonio Castillo Rodríguez y el editor Jesús Otaola
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

Los escritores Pedro Delgado Fernández y José Antonio Castillo Rodríguez
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

Los escritores Pedro Delgado Fernández y José Antonio Castillo Rodríguez
Sociedad Económica de Amigos del País de Málaga, diciembre 2016 (Fotografía: Lucía Rodríguez)

José Antonio Castillo Rodríguez, autor de La vuelta al mundo en 80 Foggones
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

José Antonio Castillo Rodríguez, autor de La vuelta al mundo en 80 Foggones
Fotografía: Lucía Rodríguez

Presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones en Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario (diciembre 2016)

Pedro Delgado y José Antonio Castillo en la presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

Pedro Delgado y José Antonio Castillo Rodríguez (Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario)

Pedro Delgado, José Antonio Castillo y Jesús Otaola (Fotografía: Lucía Rodríguez)

Pedro Delgado, José Antonio Castillo y Jesús Otaola (Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario)

Pedro Delgado Fernández y José Antonio Castillo Rodríguez (Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario)

Pedro Delgado, José Antonio Castillo y Jesús Otaola (Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario)

Presentación de La vuelta la mundo en 80 Foggones en la Sociedad Económica Amigos del País
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

José Antonio Castillo dedicándole La vuelta al mundo en 80 Foggones a Pedro Delgado
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

Cartel de la presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones

Invitación a la presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones (Ediciones del Genal, 2016)

viernes, 13 de enero de 2017

DIVIDIDOS POR EL MISMO IDIOMA


Grabado de Gustave Doré, La confusión de las lenguas

Hace muchos años hice un curso de darija en la mezquita de calle La Unión, que está enfrente del bloque donde me crié. Para el que no lo sepa, la darija es el árabe dialectal que se habla en Marruecos. Bueno, los bereberes se expresan en su lengua, que es el bereber en sus diferentes dialectos, pero la gran mayoría de ellos conoce la darija que aprenden en la escuela y en el ejército y que, gracias a la radio, llega a los lugares más apartados. 
 Aquellas clases me sirvieron para chapurrear algunas frases en mis viajes al otro lado del Estrecho, una deferencia que te permitía ganar rápidamente la simpatía de tu interlocutor y que éste dejase de verte como un mero turista.
 No sé por dónde andará mi viejo cuadernillo de darija, pero hoy me acordé de él al leer el artículo de Ricard González en El País del domingo 20 de noviembre. Sí, ya sé que estamos a 13 de enero, pero es que soy de los que guardan los artículos más interesantes para leerlos en otro momento, en esos instantes de calma en los que uno puede centrarse en un texto más largo con un café en la mano.

 La torre de Babel del mundo árabe se lee en el titular, al que sigue el siguiente subencabezado:
Con 350 millones de hablantes en 22 países, los árabes se encuentran cada vez más divididos por el mismo idioma. Los dialectos regionales se imponen a la lengua clásica sin que haya un habla común aceptada.
 El problema no me afecta a mí, que viajo por el mundo árabe sin haber estudiado el idioma, pero imagino el drama que es haber estudiado unos cuantos años el árabe clásico y darte cuenta de que, al margen de la dimensión religiosa, no te sirve para mucho.

 A continuación, les copio aquí el artículo de Ricard González. Si prefieren leer el artículo original pueden hacerlo pinchando sobre el siguiente enlace:
http://internacional.elpais.com/internacional/2016/11/18/actualidad/1479489961_243950.html

Muchos de los seguidores de los filmes de dibujos animados de Walt Disney en el mundo árabe se encuentran en pie de rebeldía desde 2012, cuando la compañía estadounidense decidió dejar de doblar sus producciones al dialecto egipcio y empezar a hacerlo en árabe clásico. En los últimos tiempos, varias campañas han inundado las redes sociales de mensajes que exigen a la productora un retorno a la lengua que usó durante las cuatro décadas anteriores. 
 "El árabe clásico no se utiliza en ningún país para la vida diaria. Por ejemplo, en el filme animado Del revés (2015), uno de los grandes éxitos de Pixar, muchas de las expresiones no transmitían pasión, parecían sacadas de un documental. El dialecto egipcio es mejor para unas películas como las de Disney, llenas de ingenio y humor", sostiene Omar Ibrahim, administrador de la página de Facebook Disney en egipcio, que cuenta con más de 80.000 seguidores. Este es el último episodio de una vieja pugna entre el árabe clásico y sus diversos dialectos, un debate que despierta susceptibilidades políticas, identitarias e incluso religiosas. 
 El árabe que se enseña en las escuelas de Oriente Próximo y el norte de África es una versión simplificada y modernizada de la lengua del Corán, también llamado estándar moderno o fusha. Sin embargo, hoy en día es un idioma que solo existe en los libros, periódicos o los noticieros de la televisión. Nadie lo habla en su vida cotidiana, un dominio reservado a los dialectos. Cada país o región tiene el suyo propio, y son muy diferentes entre sí. También difieren bastante del árabe clásico, ya que suelen incorporar palabras de las lenguas preexistentes, como el amazig o el copto, así como del idioma de la potencia colonial ocupante. 
 Esta gran diversidad lingüística de la cultura árabe se convierte en todo un reto -o un dolor de cabeza- para los extranjeros que la estudian. "Después de tres años aprendiendo árabe [clásico] fue frustrante llegar a El Cairo y darme cuenta de que no entendía nada. Ni tampoco me entendían ellos a mí cuando salía a comprar, o preguntaba en la calle. Y eso que ya sabía que los dialectos eran diferentes del clásico", recuerda Lucía Medea García, doctoranda especializada en lingüística árabe. 
 A pesar de no contar, en la mayoría de los casos, con una gramática reglada, algunos lingüistas consideran que los dialectos vernáculos han madurado ya lo suficiente como para considerarlos lenguas. De la misma manera que el castellano o el catalán se emanciparon del latín. "Este es un viejo rompecabezas, y tiene más que ver con la política y con cuestiones de identidad cultural que con criterios lingüísticos", puntualiza Elias Muhanna, profesor de Literatura Árabe en la Brown University (EE UU), que recuerda que los dialectos no son de aparición reciente, sino tan viejos como la expansión de la lengua árabe a lomos del imperio musulmán. 
 Algunos pedagogos defienden la inclusión de los dialectos en el currículo escolar de una forma u otra, ya que a veces el uso del fusha en el material escolar dificulta la comprensión y ralentiza el aprendizaje. "Adquirir un buen dominio en la lengua estándar requiere una transición más suave a partir de los dialectos", opina Muhanna. 
 Sin embargo, tal posibilidad levanta ampollas entre algunos maestros, que consideran los vernáculos como "una versión corrupta del árabe". "El árabe clásico ocupa una posición especial, ya que su existencia salvaguarda la unidad del mundo árabe. Además, tiene una dimensión religiosa muy importante por ser la lengua del Corán", explica el sociólogo tunecino Mahmoud Dhaouadi. Incluso Omar Ibrahim destaca su valor "sagrado". 
 Esta devoción por el fusha incluso lleva a veces a la censura académica. "Existen muchas presiones para no tratar aspectos como la evolución de esta lengua semítica o la historia y estructura de los dialectos árabes. Conozco casos de investigadores que siguen sin publicar sus estudios por las fuertes penalizaciones académicas que conllevarían", afirma Lucía Medea. 
 La condición de torre de Babel del mundo árabe, un espacio cultural que engloba a 22 Estados y unos 350 millones de hablantes, se pone de manifiesto en los encuentros de personas originarias de países diversos. "Si en los talleres participa algún marroquí o argelino, debe hablar en clásico, porque el resto apenas entenderíamos nada. En cambio, si los asistentes son todos de la zona oriental, cada uno habla en su dialecto y nos entendemos. El problema solo aparece a veces con los egipcios, pues los hay que solo entienden su propio dialecto", comenta Ahmed el Gohary, un investigador de una ONG de derechos humanos egipcia residente en Túnez. 
 Con 90 millones de hablantes (casi un 25% del total de arabófonos) y una potente industria cultural, el dialecto egipcio ha ejercido de forma oficiosa el papel de estándar. Gracias a admirados cantantes como Umm Kalzum o Abdul Wahab, películas y series de televisión, diversas generaciones de árabes lo entienden perfectamente. De ahí la decisión inicial de Disney de adoptarlo en sus doblajes. No obstante, a causa de la globalización y el despegue de las industrias culturales de otras zonas, la hegemonía del egipcio se desmorona. "El hijo de un amigo tunecino me oyó hablar en dialecto egipcio y le preguntó a su padre qué lengua era aquella, no entendía nada", confiesa El Gohary.  
 Así las cosas, sobre todo entre jóvenes árabes de un nivel cultural alto, a veces el inglés o el francés se convierten en la lingua franca. A la dicotomía entre clásico y vernáculo se superpone la conflictiva herencia lingüística de la colonización, sobre todo en el norte de África. "Muchos de aquellos que defienden el dialecto frente al clásico en el fondo quieren la supremacía del francés. El árabe clásico aún no se ha normalizado en Túnez seis décadas después de la independencia", denuncia Dhaouadi, y como prueba señala que en muchos países árabes los estudios universitarios de Medicina o Economía se realizan en la lengua del colonizador. De hecho, en los estratos sociales más altos de Túnez, triunfa el llamado francárabe, una mezcla continua y desordenada de frases en árabe y francés. 
 Sea como fuere, la penetración de los dialectos en cada vez más ámbitos de la vida cultural, incluida la literatura o la poesía, otrora territorios exclusivos del fusha, resulta evidente. Incluso los políticos usan más a menudo el vernáculo. Con la intención de dar una imagen de proximidad, los dictadores Ben Alí y Hosni Mubarak se dirigieron a sus compatriotas en dialecto en sus últimos discursos televisados, ya en plena revolución. Era la primera vez que lo hacían. Y es que en un mundo árabe en plena efervescencia, política, social e identitaria, tampoco los hábitos lingüísticos permanecen inmutables.

Pueden leer más artículos de Ricard González en el siguiente enlace:
http://elpais.com/autor/ricard_gonzalez/a

Ricard González

o en su blog Mosaic Oriental:
https://ricardgonzalez.wordpress.com


viernes, 23 de diciembre de 2016

EL TERCER "HO" LO PONES TÚ


Christmas-lightpainting
Lucía Rodríguez Vicario

Desde Carta desde el Toubkal os deseo la mejor de las navidades y un 2017 cargado de proyectos e ilusiones renovadas.
 Que no falten lecturas y viajes. ¡Nos queda mucho por vivir y celebrar!

¡¡Feliz Navidad!!

miércoles, 19 de octubre de 2016

PEDRO DELGADO EN TALES, LA REVISTA DEL RELATO CORTO


TALES, la revista del relato corto

El día 1 de noviembre sale a la calle el tercer número de TALES, la apuesta editorial de Ignacio Rodríguez por el formato literario breve. La revista de papel, con un diseño muy cuidado y textos de calidad, tiene una sección dedicada a la literatura de viajes, Final de trayecto, en la que en este número aparece un relato mío. Es un cuento ambientado en Bolivia, en el que tiene cabida la montaña y el augurio de muerte que conlleva el encuentro con tu doble. Su título es Illimani, nombre del nevado que domina, desde sus 6.462 metros de altura, la ciudad de La Paz.




 En este número también colaboran con sus relatos Esteban Martín Pérez, Cristina Rentería Garita, Fernando García Maroto y José María Molina. Y en el apartado de entrevistas, el novelista y poeta Álvaro Pombo conversa con el filósofo, ensayista y pedagogo José Antonio Marina: un mano a mano entre dos pesos pesados de la cultura.

                              Álvaro Pombo                        José Antonio Marina

 Por último, en la sección A fondo, Ernesto Calabuig hace un estudio del complejo escritor estadounidense J. D. Salinger.

J. D. Salinger  (Getty images)

 Como ven, un número muy completo que no deben de perderse, y que estará a la venta a partir del día 1 en las librerías de Andalucía, Madrid y Barcelona, así como en algunos Dunkin' Coffe de Málaga, Sevilla, Granada, Barcelona y Madrid. 
 En Málaga podéis conseguir la revista en las siguientes librerías: Áncora, Proteo y Prometeo, Luces, Mapas & Compañía, QproQuo, Rayuela y La Mínima. Y en los Dunkin' Coffe de la Estación Renfe Mª Zambrano y de Armengual de la Mota.

Nº 3 de TALES, la revista del relato corto
A la venta el 1 de noviembre de 2016

 Para saber más de TALES, o solicitar cualquier número de la revista (sirven incluso al extranjero), pueden pinchar en el siguiente enlace:
www.talesliterary.com

Y para los que tenéis facebook:
https://es-es.facebook.com/talesliterary/


domingo, 17 de julio de 2016

MARRUECOS TODO INCLUÍDO DESDE 14'90 €

Algunos anuncios publicitarios me hacen torcer el gesto, pero otros, como éste que les muestro, me arrancan una amplia sonrisa.

Cool people travel to cool books

 Me lo he encontrado en la edición de Jot Down para El País, y me ha gustado tanto que no he podido resistirme a añadir dos nuevos destinos, aunque estos no sean de la editorial Malpaso.

MARRUECOS desde 14'90 €

BRASIL desde 15'90 €

 Como bien dice la publicidad, los grandes libros nos permiten viajar sin movernos del sillón y descubrir nuevos paisajes, rostros y situaciones. Este verano Malpaso propone 10 destinos apasionantes, 10 viajes literarios para disfrutar y recordar. A Sicilia o a Nueva York... A Jamaica o a Nueva Guinea... Este verano viaja con Malpaso.

COOL PEOPLE TRAVEL TO COOL BOOKS

 Yo viajo mañana a Irán, y para aprender lo máximo posible del país y de su gente y hacer más llevaderas las largas esperas que se dan en todo viaje, he añadido a la mochila los siguientes libros:




 Será otro viaje dentro del viaje.
 Buen verano. ¡Nos vemos en septiembre!

martes, 12 de julio de 2016

EL VIAJE A PIE


Nacho Dean momento antes de iniciar la vuelta al mundo a pie
Kilómetro Cero de Madrid, 27 de marzo de 2013

Aquella mañana del 27 de marzo de 2013, se formó un pequeño revuelo en la Puerta del Sol. Familiares, amigos y curiosos se habían acercado hasta allí para despedir y desear suerte a Nacho Dean, un malagueño que partía desde el Kilómetro Cero en pos de una quimera: dar la vuelta al mundo a pie. Abrazos, risas, llantos, palmadas en la espalda, palabras al oído..., y luego empezar a caminar, a dar un paso tras otro, con la gozosa incertidumbre de no saber qué es lo que va a pasar cada día, con la profunda sensación de libertad que da dirigirte hacia el horizonte.

Nacho Dean con la cordillera de los Andes al fondo

 Nacho Dean necesitó de tres años para completar su aventura, y el pasado día 5 de mayo se acercó hasta Málaga para contárnosla, invitado por el Aula de Filosofía Práctica de La Térmica. La charla de Nacho, con el título Interludio: el viaje a pie, fue presentada por Juan Manuel Ayllón, profesor titular de Derecho Administrativo de la Universidad de Málaga, que ha sido miembro de la Sociedad Excursionista de Málaga y, por tanto, buen andariego.

Nacho Dean y Juan Manuel Ayllón (Interludio: el viaje a pie)
Aula de Filosofía Práctica de La Térmica, Málaga 5 de mayo de 2016
Foto: Pedro Delgado



Nota: la grabación fue realizada por mí y es aquí reproducida con el permiso de los ponentes y de Manuel Arias Maldonado, organizador del evento.


 Como ven, la experiencia de Nacho es un ejemplo para todos los que sueñan con realizar algo que se salga de la norma, incluso ese sueño tan peregrino que me viene rondando en la cabeza desde hace un tiempo y que consistiría en dar la vuelta al mundo haciendo autostop. Lo de hacerlo a pie no crean que no me gustaría, pero tres años es demasiado tiempo para alguien que tiene familia. Mi última gran caminata fue en el 99, cuando recorrí casi toda la cordillera del Alto Atlas en Marruecos. De aquel viaje guardo un grato recuerdo y un manuscrito (En el corazón del Atlas) que espero ver algún día en las librerías.

Mis botas (Fotografía: Pedro Delgado)

 Escuchando a Juan Manuel y a Nacho Dean, me vinieron a la mente los nombres de varios ilustres  y espartanos caminantes:

Arthur Rimbaud, que descubrió el placer de las largas caminatas en su infancia y de pasear por las orillas del Mosa pasó a caminar por Europa;

Rimbaud dibujado por Verlaine
"Los viajes forman la juventud"

Gerald Brenan, que con 18 años escapó de la isla y de la rigidez paterna en busca de las montañas del Pamir. Brenan no alcanzó nunca su meta, se detuvo en Bosnia, pero los 2.500 kilómetros que recorrió aquellos meses convirtieron a aquel adolescente en todo un adulto.

Gerald Brenan

Y Patrick Leigh Fermor, que cruzó Europa hasta Costantinopla en los años treinta, con la misma edad que Brenan, experiencia que escribió cuarenta y cincuenta años después en esa trilogía viajera que es Un tiempo de regalos, Entre los bosques y el agua y El último tramo.

Patrick Leigh Fermor en 1934

 Nacho Dean también quiere escribir un libro, y me pregunto qué tipo de libro escribirá. No crean que es fácil. Hay que tomar muchas decisiones, y cada una de ellas lleva a un libro distinto. Y luego queda titularlo. Todo se arregla caminando podría ser una buena elección, pero ya la ha elegido César Antonio Molina para sus memorias. Sea como sea, espero que Nacho no tenga muchas dificultades para publicarlo; desde hace un tiempo el mundo editorial viene fijándose en este tipo de literatura, lecturas que nos animan a calzarnos las botas y tirar hacia delante: Wanderlust. Una historia del caminar, de Rebecca Solnit (Editorial Capitán Swing);


Andar. Una filosofía, de Frederic Gros (Taurus); Salvaje, de Cheryl Strayed (Roca Editorial) o Del caminar sobre hielo, de Werner Herzog (Gallo Nero), son un buen ejemplo de ello.

http://www.gallonero.es/del-caminar-sobre-hielo/

 Yo acabo de leer este último, en el que Herzog se nos revela como un vagabundo, un poeta, un soñador, un caballero, un rufián..., y también como el cineasta que es*. Un tipo solitario que camina desde Munich a París para insuflarle vida a su mentora. La búsqueda, la eterna búsqueda de uno mismo y de los demás.
*el alemán es el director de Fitzcarraldo y Aguirre, la cólera de Dios.
"A finales de noviembre de 1974, un amigo de París me llamó y me dijo que Lotte Eisner estaba gravemente enferma y probablemente moriría [...] Cogí una chaqueta, una brújula y una bolsa de lona con lo imprescindible. Mis botas eran tan sólidas y nuevas que confiaba en ellas. Tomé el camino más directo a París, firmemente convencido de que si iba a verla a pie, ella seguiría con vida. Además, quería estar a solas conmigo mismo."
 Al igual que Herzog, yo también tengo una buena amiga en París, así que me resulta fácil imaginar la situación. Por supuesto que podría llegar a la capital francesa en un par de horas sentado cómodamente en un avión; pero, como él, creo que preferiría hacerlo a pie. Y mi paso sería firme, y la tierra temblaría...
"Mi paso es firme. Y la tierra tiembla. Cuando camino, es un bisonte el que camina. Cuando descanso, es una montaña la que reposa."
"Entonces varias grullas me han sobrevolado en formación. Volaban contra el fuerte viento y apenas avanzaban más rápido que yo a pie. Eran veinticuatro, grandes, grises, y de vez en cuando una de ellas lanzaba un chillido ronco. Cuando una ráfaga de aire golpeaba su formación, algunas planeaban; otras, a las que el viento había sacado del grupo, luchaban por regresar a su posición; era grandioso verlas encajar unas con otras. Para aquel que camina, las grullas, al igual que el arcoíris, son una metáfora."

 Y no me resisto a terminar esta entrada sin recordar a mis alumnos que, al igual que viajar es la mejor escuela del mundo, andar es el mejor vehículo para ir al instituto o a la universidad, una buena manera de empezar el día de forma activa. Yo procuro dar ejemplo, y siempre me desplazo al trabajo en bicicleta o a pie. ¿Y tú, te apuntas el curso que viene?


Nacho Dean feliz en su aventura  http://earthwidewalk.tumblr.com/post/64397306427

"La sabiduría llega a través de las plantas de los pies." 
Werner Hergoz 


Nota: los textos de Werner Herzog del caminar sobre hielo pertenecen a la primera edición de Gallo Nero Ediciones, con traducción de Paula Aguiriano Aizpurua.