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miércoles, 12 de mayo de 2021

TODOS CON PROTEO


Incendio en la librería Proteo. Fotografía: Pedro Delgado

Desastre, en su primera acepción: 1. m. Desgracia grande, suceso infeliz y lamentable, es la palabra que mejor define lo sucedido en la librería Proteo de Málaga.

 Desde tiempos inmemoriales los desastres han destruido o modificado los lugares que habitamos y amamos, pero uno ve las llamas tras los ventanales en los vídeos de internet, o los efectos del incendio in situ, y siente cómo se le sobrecoge el ánimo.


Incendio en la librería Proteo. Fotografía: Pedro Delgado

 La escritora Lucy Jones, en su libro Desastres. Cómo las grandes catástrofes moldean nuestra historia, de la editorial Capitán Swing, nos brinda la esperanza de que si perseveramos, tras una desgracia, conseguiremos salir adelante. Por eso toda la comunidad de lectores y amigos de Proteo y Prometeo se han puesto manos a la obra para que no desaparezca este lugar que tanto amamos; para que Jesús Otaola (ese hombre bueno sobre todas las cosas), y todos los empleados de ese templo laico recuperen lo antes posible la normalidad.

Fotografía: Facebook Librería Proteo

 Si quieres apoyarlos, compra libros a través de su página web (os los harán llegar a cualquier parte) y participa en las actividades que organicen. También admiten donaciones.

#TodosConProteo
Imagen: Facebook Librería Proteo

Firma de María Dueñas en la puerta de la librería Proteo
Imagen: Facebook Librería Proteo

Gala Solidaria a beneficio de Librería Proteo y Prometeo
Imagen: Facebook Librería Proteo

Firma de Rosa Montero en la puerta de la librería Proteo
Imagen: Facebook Librería Proteo

Firma de Jesús Carrasco en la librería Proteo
Imagen: Facebook Librería Proteo

Frima de Irene Vallejo en la librería Proteo
Imagen: Facebook Librería Proteo

Firma de Antonio Soler en la librería Proteo
Imagen: Facebook Librería Proteo

Nota: Por su 50 aniversario les conté qué significa para mí esta librería, a la que llegué de la mano de mi padre. Pueden leer el artículo clicando en el enlace.

https://cartadesdeeltoubkal.blogspot.com/2019/11/libreria-proteo-prometeo-50-anos-de.html


#TodosConProteo


miércoles, 20 de noviembre de 2019

LIBRERÍA PROTEO-PROMETEO, 50 AÑOS DE SERVICIO A LOS LECTORES


50 aniversario de Librería Proteo-Prometeo
Fotografía: Lucía Rodríguez

El pasado viernes, 8 de noviembre, la librería Proteo-Prometeo celebró su 50 aniversario, un evento al que no pude acudir por culpa de una lumbalgia, pero que he seguido atentamente por internet.
 De entre todas las fotografías que he visto, quiero destacar ésta.

Jesús Otaola, Pepe Ramírez y  Paquito Ramírez en la librería Proteo-Prometeo de Málaga
Fotografía: A mediados de los años 90, archivo de la librería.

 En ella aparece, junto al ya jubilado Pepe Ramírez (sus atinadas recomendaciones de libros emparentaba el oficio del librero con el del médico que te prescribe un medicamento en una receta) y el tristemente fallecido Paquito Ramírez, un jovencísimo Jesús Otaola. La ilusión que denota su rostro no se ha apagado, ni el ingenio con el que desempeña su trabajo, timoneando la nave para, en estos tiempos tan complicados en los que el libro tiene que competir con tantos reclamos, no tener que perder a ninguno de sus empleados.

Jesús Otaola y Paco Puche, fundador de la librería, cuando recibieron el premio a la mejor Librería Cultural de España en octubre de 2017. Fotografía: ARCINIEGA (La Opinión de Málaga)

 Para mí, por edad, Proteo-Prometeo no es "la librería antifranquista" que tenía que sortear a la autoridad para vender los libros prohibidos por la dictadura, volúmenes obtenidos en Madrid, Barcelona, Francia o la Unión Soviética.

Librería Proteo. Fotografía: Lucía Rodríguez

 Para mí, Proteo-Prometeo es la librería de mi padre y, por ende, la mía. Mi padre, Francisco Delgado Acosta, empleado de banca y contable a tiempo completo, escritor a tiempo parcial cuando las obligaciones diarias se lo permitían, tuvo durante treinta años una cuenta de cliente en la librería. No sé cuántas pesetas pagaría al principio, cuando se dio de alta el 1 de enero de 1983, tal vez 200 o 300 pesetas al mes, pero eso, aunque la cuenta quedase en números rojos, le permitía llevarse a casa todos los libros que quería. Gran amante de los libros, nos inculcó a todos los hermanos el hábito de la lectura, y aunque la biblioteca de casa era, y sigue siendo, extensa, cuando necesitábamos algún libro que no estaba en los estantes, allá que nos mandaba con la tarjeta de socio. En 1999, cuando se introdujo el euro en España como moneda de cambio, mi padre ya pagaba una cuota de 6 euros (1.000 pesetas), que en 2001 subió a 12 euros. Conste que la cantidad a pagar la estipulaba el cliente en función de sus posibilidades o del mayor o menor uso que hiciese de la tarjeta. El nuestro debía de ser alto, porque en 2009 cambió la cuota a 15 euros. Todos estos datos los sé gracias a Jesús Otaola, pues ni mi padre ni yo los recordábamos. La tarjeta se dio de baja el 1 de julio de 2012, pero, aun sin ella, hemos seguido siendo clientes de la librería.

Imagen antigua de la librería Proteo
Fotografía: Facebook de la librería

 Por todo eso sigue siendo tan especial subir por la calle Puerta Buenaventura hasta el número 3 y 6. Después de tantos años, uno cruza cualquiera de sus soportales y enseguida se siente como en casa.

Interior de la librería Proteo. Fotografía: Lucía Rodríguez

Interior de la librería Proteo. Fotografía: Lucía Rodríguez

 Recordar también a la ya desaparecida librería de ocasión que tenían al doblar la esquina, en la calle Carretería, donde tantos libros infantiles les compramos a nuestros hijos, hoy felizmente buenos lectores.

 Felicito desde este blog a todo el equipo de la librería. ¡Enhorabuena por esos 50 años! ¡Y ahora, a por el siglo!

Paco Puche, cofundador de la librería, junto a parte del personal de Proteo-Prometeo (50 aniversario)
Fotografía: Diario Sur


sábado, 21 de enero de 2017

LA VUELTA AL MUNDO EN 80 FOGGONES


Pedro Delgado Fernández y José Antonio Castillo Rodríguez
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

El pasado día 21 de diciembre tuve el placer de presentar el libro La vuelta al mundo en 80 Foggones, de José Antonio Castillo Rodríguez. Al acto, celebrado en la Sociedad Económica de Amigos del País, en el número 7 de la malagueña plaza de la Constitución, acudió numeroso público, que hizo un alto en las compras navideñas para escuchar y arropar al autor en tan espléndido marco. También nos acompañó, pero sobre la tarima, Jesús Otaola, de Ediciones del Genal, editorial que está realizando una labor encomiable en pro de los autores malagueños. Él fue quien me encargó el prólogo de esta obra; y si en un principio he de reconocer que me atenazó la responsabilidad, consciente de la importancia que tiene el prólogo en un libro, hoy me siento feliz y orgulloso de haber formado parte de este proyecto. Vaya desde aquí mi enhorabuena al autor, al editor y a Nuria Ogalla, la persona que con tanto mimo ha diseñado y maquetado el texto.

Presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones (Ediciones del Genal)
Sociedad Económica de Amigos del País, Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

José Antonio Castillo Rodríguez en la presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

Pedro Delgado, José Antonio Castillo y Jesús Otaola
Presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones (Fotografía: Lucía Rodríguez)

 Aquí les dejo el prólogo para abrir boca, y un buen montón de fotos, cortesía de Lucía Rodríguez Vicario, para los que no pudisteis acompañarnos esa tarde.


PRÓLOGO

Mi primer contacto con Julio Verne se remonta a la infancia, cuando devoraba los tebeos de la colección Joyas literarias juveniles que nos traía mi padre al volver del trabajo. En aquella pila de tebeos, de la editorial Bruguera, estaban adaptadas las novelas más importantes del escritor francés, contadas para los niños en el siempre sugestivo lenguaje de la historieta: Viaje al centro de la Tierra, Cinco semanas en globo, 20.000 leguas de viaje submarino, La isla misteriosa, Las tribulaciones de un chino en China, Los hijos del capitán Grant, La esfinge de los hielos, Las aventuras del capitán Hatteras, Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el África Austral... Y por supuesto, La vuelta al mundo en ochenta días; un tebeo que se convirtió en uno de mis favoritos, no sólo por la historia y los dibujos del interior, sino también por la magnífica portada que Antonio Bernal Romero había hecho para aquel número 17 de la colección, en la que se veía a unos indios asaltando un tren bajo un inmenso cielo naranja.


 Sin duda, aquellas lecturas marcaron mi gusto por la aventura y los viajes; y si al principio recreaba aquellas historias con mis playmobils y mis madelmans, a medida que fui creciendo empecé a coger la mochila y a alejarme cada vez más de casa, en un intento por vivir yo mismo mis propias vicisitudes.
 Como no podía ser de otra manera, he tratado siempre de transmitirles a mis dos hijos esa pasión por Verne y los viajes, no sólo leyéndoles por la noche algunas de sus novelas, sino también acompañándolos a lugares tan remotos como el volcán Sneffels en Islandia, adonde prometí llevar al mayor la noche que terminamos Viaje al centro de la Tierra, o a ciudades tan emblemáticas como Nantes y Amiens, donde nació y murió respectivamente y donde se encuentran las casas que habitó, así como unos espacios museísticos que son una verdadera invitación a la aventura. Pendiente queda otra promesa: la de seguir el itinerario de Miguel Strogoff a través de los más de 5.000 kilómetros que separan Moscú de Irkutsk.

 Centrándome de nuevo en La vuelta al mundo en ochenta días, no puedo dejar de mencionar la película: el clásico de 1956 que dirigió Michael Anderson, con David Niven y Mario Moreno "Cantinflas" como protagonistas, y no esa patochada que interpretó Jackie Chan en 2004.


 Tampoco puedo olvidarme de la serie de dibujos animados, la del famoso Willy Fog, que hizo las delicias de los más pequeños de la casa en los años 80, con esa banda sonora de Mocedades que ha tarareado más de media España. También recuerdo la adaptación de la novela al teatro que vi con mis alumnos y mis hijos en el salón de actos del Colegio San Estanislao de Málaga.

 Les confesaré una cosa: aún sigo soñando con que algún periódico o alguna editorial me lance el reto de dar la vuelta al mundo en esos ochenta días, como me consta que ya han hecho algunos (Luis Pancorbo, Manuel Leguineche, Michael Palin...). Mientras llega ese momento, he tenido la ocasión de revivir el viaje de Phileas Fogg y el entrañable Passepartout a través de esta originalísima obra, La vuelta al mundo en ochenta Foggones, donde el autor, José Antonio Castillo Rodríguez, nos muestra, de manera más que acertada, las recetas de los platos de comida que debieron de yantar el del Reform Club y su criado durante tan largo periplo. Es éste un libro que hará las delicias de todos los "cocinillas", pero también de todos los que aman la novela de Verne, pues, como me comentó José Antonio Castillo, "la cocina es el pretexto del viaje, y el viaje es el pretexto de la cocina". Como ven, estamos ante un divertimento que les permitirá acompañar a nuestros viejos amigos, a la vez que degustar la cocina de todos aquellos países que atraviesan a la carrera. Que el autor sea licenciado en Filosofía y Letras, y doctor en Geografía Física, nos garantiza que estamos ante un texto con enjundia. José Antonio tiene además alma de flâneur, y, aunque no es un explorador urbano, le gusta vagar sin rumbo ni objetivo definido por las montañas de nuestra Málaga, y lo hace atento al detalle, recogiendo sus vicisitudes e impresiones en cuadernos que han fructificado en algún que otro libro de viajes. Por cierto, y ya que les hablo del término francés, les comentaré que Balzac, en el Grand dictionnaire universel, describe la flânerie como gastronomía para los ojos, una definición que, sin duda, también podríamos aplicarle a este libro.
 Por último, quiero plantearles un reto: cojan el delantal, enciendan los fogones y traten de hacer todas las recetas del libro en... ¿Qué tal 80 días?

Pedro Delgado Fernández
Profesor, escritor y viajero


La vuelta al mundo en 80 Foggones (Ediciones del Genal, 2016)
Fotografía: Lucía Rodríguez

Presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones (Ediciones del Genal, 2016)
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

Pedro Delgado, José Antonio Castillo y Jesús Otaola
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

Presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones en la Sociedad Económica de Amigos del País
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario (diciembre 2016)

Pedro Delgado leyendo su prólogo a La vuelta al mundo en 80 Foggones
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

Pedro Delgado, José Antonio Castillo Rodríguez y Jesús Otaola
Presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones (Fotografía: Lucía Rodríguez)

Pedro Delgado, José Antonio Castillo y Jesús Otaola
Sociedad Económica de Amigos del País de Málaga (Fotografía: Lucía Rodríguez)

El escritor José Antonio Castillo Rodríguez y el editor Jesús Otaola
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

Los escritores Pedro Delgado Fernández y José Antonio Castillo Rodríguez
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

Los escritores Pedro Delgado Fernández y José Antonio Castillo Rodríguez
Sociedad Económica de Amigos del País de Málaga, diciembre 2016 (Fotografía: Lucía Rodríguez)

José Antonio Castillo Rodríguez, autor de La vuelta al mundo en 80 Foggones
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

José Antonio Castillo Rodríguez, autor de La vuelta al mundo en 80 Foggones
Fotografía: Lucía Rodríguez

Presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones en Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario (diciembre 2016)

Pedro Delgado y José Antonio Castillo en la presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

Pedro Delgado y José Antonio Castillo Rodríguez (Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario)

Pedro Delgado, José Antonio Castillo y Jesús Otaola (Fotografía: Lucía Rodríguez)

Pedro Delgado, José Antonio Castillo y Jesús Otaola (Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario)

Pedro Delgado Fernández y José Antonio Castillo Rodríguez (Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario)

Pedro Delgado, José Antonio Castillo y Jesús Otaola (Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario)

Presentación de La vuelta la mundo en 80 Foggones en la Sociedad Económica Amigos del País
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

José Antonio Castillo dedicándole La vuelta al mundo en 80 Foggones a Pedro Delgado
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

Cartel de la presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones

Invitación a la presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones (Ediciones del Genal, 2016)