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domingo, 8 de mayo de 2022

DEL ATLAS A LOS APENINOS


Del Atlas a los Apeninos, de Maria Attanasio
Ediciones Traspiés, 2021

Es esta la historia de Youssef, uno de esos Ulises del otro lado del Estrecho que navegan de manera incierta en pos de una Ítaca que, en este caso, tiene forma de bota. Nuestro protagonista viaja a Italia en busca de su madre, igual que ciento treinta y seis años atrás Marco fuera en pos de la suya a Argentina, en aquel relato, De los Apeninos a los Andes, que incluyó Edmundo De Amicis en su novela Corazón. Yo leí aquel libro de niño, después de descubrir en los tebeos de la colección Joyas literarias juveniles las aventuras de aquel genovés de trece años y de seguir por televisión la serie de dibujos animados, a la que estábamos enganchados toda la chavalería. En ella, Marco ya no viajaba solo, sino que lo acompañaba Amedio, su inseparable mono blanco. Recuerdo arrancar del libro de historia del cole (tal vez de 4º o 5º de la EGB) los mapas de Italia y de Suramérica, y de llevarlos doblados en el bolsillo del pantalón cuando jugaba a Marco. Igual andan aún ocultos en el interior de algún atlas. Lo que sí tengo localizado en la vitrina es el álbum de la serie, cuyas estampas venían con los yogures de Danone.

Mis álbumes de Marco de Danone (Colección personal de Pedro Delgado)

Páginas centrales con los principales protagonistas
Marco. De los Apeninos a los Andes, álbum de Danone de 1976
(Colección personal de Pedro Delgado) 

 Aquella historia nos recuerda que Italia fue durante mucho tiempo, al igual que España, un país de emigrantes, de ahí la intencionalidad de la autora, la siciliana Maria Attanasio (Caltagirone, 1943), al titular esta obra, cuyo tema es la inmigración contemporánea.

Maria Attanasio (Castalgirone, 1943)

 Fiel a su método de trabajo, atenta a las continuas y casi diarias noticias proporcionadas por los medios acerca de todo tipo de calamidades ocurridas a inmigrantes, cuenta la escritora que mantuvo largas conversaciones con un grupo de muchachos magrebíes de un centro de acogida de "menores no acompañados" cercano a Caltagirone, cuyas tremendas odiseas constituyen el perfil narrativo de Youssef.
Maria Attanasio: una escritura comprometida
Del prólogo de Trinidad Durán (traductora de la obra)

 Tras un viaje extremo que tiñe el mar de drama, Youssef recala en Sicilia, con el objetivo de seguir hasta Bolonia, donde trabaja su madre cuidando de una anciana de la familia Purisi.

 Más que el calor, más que el cansancio, más que los enérgicos pescozones del encargado, cuyas órdenes en italiano no entiende al principio, lo que lo desorienta más que ninguna otra cosa, en su nueva vida en los invernaderos, es la pérdida de su nombre.
 Todos los paisanos han perdido su nombre originario: Ahmed se ha convertido en Aldo, Rachid en Riccardo, Youssef en Giuseppe; nombre que decididamente rechaza, reivindicando para sí el de Marco, como el protagonista de una serie italiana para niños que había visto en la televisión con Fouad, en su casa; con la parabólica, comprada en el mercado negro por unos pocos dírham, podían ver todos los programas del mundo, pero ellos solo elegían los italianos, tratando de memorizar todas las palabras que podían […]

 En estas páginas, repartidas en tres partes y escritas en un lenguaje sobrio que huye del sentimentalismo, están las mafias de tráfico de seres humanos y los que se aprovechan de la desesperación de los emigrantes para explotarlos, pero también la gente honesta que ayuda a los demás sin pedir nada a cambio.

Mohamed Oumlili leyendo Del Atlas a los Apeninos, de Maria Attanasio
Biblioteca del IES Isaac Albéniz
Fotografía: Pedro Delgado

 Sin duda, esta es una nouvelle que no debería faltar en las bibliotecas de los institutos, no solo porque sea un relato de formación, sino por que la propia autora afirma que va destinada a los jóvenes lectores, a los que ayudará a profundizar en las injusticias de esta mundo globalizado en el que mientras unos carecen de lo más elemental, los otros no saben ya en qué gastar su dinero.

 Estamos pues ante un relato didáctico, que quiere hacer reflexionar a las jóvenes generaciones y recordarles que no pueden convertir sus países en territorios sin memoria, que rechazan al otro por miedo e ignorancia, porque como dice la escritora: "ser extranjero no es una condición ontológica, sino un modo de ser mirados, considerados"; y explica, en otro momento:
 "Porque la barbarie se perfila de nuevo amenazadora en el horizonte histórico: con la criminalización de los ilegales, la caza del mendigo, la persecución del diferente, la quema de poblados chabolistas, el retorno de la esvástica disfrazada de modernidad".
Maria Attanasio: una escritura comprometida
Del prólogo de Trinidad Durán


sábado, 21 de enero de 2017

LA VUELTA AL MUNDO EN 80 FOGGONES


Pedro Delgado Fernández y José Antonio Castillo Rodríguez
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

El pasado día 21 de diciembre tuve el placer de presentar el libro La vuelta al mundo en 80 Foggones, de José Antonio Castillo Rodríguez. Al acto, celebrado en la Sociedad Económica de Amigos del País, en el número 7 de la malagueña plaza de la Constitución, acudió numeroso público, que hizo un alto en las compras navideñas para escuchar y arropar al autor en tan espléndido marco. También nos acompañó, pero sobre la tarima, Jesús Otaola, de Ediciones del Genal, editorial que está realizando una labor encomiable en pro de los autores malagueños. Él fue quien me encargó el prólogo de esta obra; y si en un principio he de reconocer que me atenazó la responsabilidad, consciente de la importancia que tiene el prólogo en un libro, hoy me siento feliz y orgulloso de haber formado parte de este proyecto. Vaya desde aquí mi enhorabuena al autor, al editor y a Nuria Ogalla, la persona que con tanto mimo ha diseñado y maquetado el texto.

Presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones (Ediciones del Genal)
Sociedad Económica de Amigos del País, Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

José Antonio Castillo Rodríguez en la presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

Pedro Delgado, José Antonio Castillo y Jesús Otaola
Presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones (Fotografía: Lucía Rodríguez)

 Aquí les dejo el prólogo para abrir boca, y un buen montón de fotos, cortesía de Lucía Rodríguez Vicario, para los que no pudisteis acompañarnos esa tarde.


PRÓLOGO

Mi primer contacto con Julio Verne se remonta a la infancia, cuando devoraba los tebeos de la colección Joyas literarias juveniles que nos traía mi padre al volver del trabajo. En aquella pila de tebeos, de la editorial Bruguera, estaban adaptadas las novelas más importantes del escritor francés, contadas para los niños en el siempre sugestivo lenguaje de la historieta: Viaje al centro de la Tierra, Cinco semanas en globo, 20.000 leguas de viaje submarino, La isla misteriosa, Las tribulaciones de un chino en China, Los hijos del capitán Grant, La esfinge de los hielos, Las aventuras del capitán Hatteras, Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el África Austral... Y por supuesto, La vuelta al mundo en ochenta días; un tebeo que se convirtió en uno de mis favoritos, no sólo por la historia y los dibujos del interior, sino también por la magnífica portada que Antonio Bernal Romero había hecho para aquel número 17 de la colección, en la que se veía a unos indios asaltando un tren bajo un inmenso cielo naranja.


 Sin duda, aquellas lecturas marcaron mi gusto por la aventura y los viajes; y si al principio recreaba aquellas historias con mis playmobils y mis madelmans, a medida que fui creciendo empecé a coger la mochila y a alejarme cada vez más de casa, en un intento por vivir yo mismo mis propias vicisitudes.
 Como no podía ser de otra manera, he tratado siempre de transmitirles a mis dos hijos esa pasión por Verne y los viajes, no sólo leyéndoles por la noche algunas de sus novelas, sino también acompañándolos a lugares tan remotos como el volcán Sneffels en Islandia, adonde prometí llevar al mayor la noche que terminamos Viaje al centro de la Tierra, o a ciudades tan emblemáticas como Nantes y Amiens, donde nació y murió respectivamente y donde se encuentran las casas que habitó, así como unos espacios museísticos que son una verdadera invitación a la aventura. Pendiente queda otra promesa: la de seguir el itinerario de Miguel Strogoff a través de los más de 5.000 kilómetros que separan Moscú de Irkutsk.

 Centrándome de nuevo en La vuelta al mundo en ochenta días, no puedo dejar de mencionar la película: el clásico de 1956 que dirigió Michael Anderson, con David Niven y Mario Moreno "Cantinflas" como protagonistas, y no esa patochada que interpretó Jackie Chan en 2004.


 Tampoco puedo olvidarme de la serie de dibujos animados, la del famoso Willy Fog, que hizo las delicias de los más pequeños de la casa en los años 80, con esa banda sonora de Mocedades que ha tarareado más de media España. También recuerdo la adaptación de la novela al teatro que vi con mis alumnos y mis hijos en el salón de actos del Colegio San Estanislao de Málaga.

 Les confesaré una cosa: aún sigo soñando con que algún periódico o alguna editorial me lance el reto de dar la vuelta al mundo en esos ochenta días, como me consta que ya han hecho algunos (Luis Pancorbo, Manuel Leguineche, Michael Palin...). Mientras llega ese momento, he tenido la ocasión de revivir el viaje de Phileas Fogg y el entrañable Passepartout a través de esta originalísima obra, La vuelta al mundo en ochenta Foggones, donde el autor, José Antonio Castillo Rodríguez, nos muestra, de manera más que acertada, las recetas de los platos de comida que debieron de yantar el del Reform Club y su criado durante tan largo periplo. Es éste un libro que hará las delicias de todos los "cocinillas", pero también de todos los que aman la novela de Verne, pues, como me comentó José Antonio Castillo, "la cocina es el pretexto del viaje, y el viaje es el pretexto de la cocina". Como ven, estamos ante un divertimento que les permitirá acompañar a nuestros viejos amigos, a la vez que degustar la cocina de todos aquellos países que atraviesan a la carrera. Que el autor sea licenciado en Filosofía y Letras, y doctor en Geografía Física, nos garantiza que estamos ante un texto con enjundia. José Antonio tiene además alma de flâneur, y, aunque no es un explorador urbano, le gusta vagar sin rumbo ni objetivo definido por las montañas de nuestra Málaga, y lo hace atento al detalle, recogiendo sus vicisitudes e impresiones en cuadernos que han fructificado en algún que otro libro de viajes. Por cierto, y ya que les hablo del término francés, les comentaré que Balzac, en el Grand dictionnaire universel, describe la flânerie como gastronomía para los ojos, una definición que, sin duda, también podríamos aplicarle a este libro.
 Por último, quiero plantearles un reto: cojan el delantal, enciendan los fogones y traten de hacer todas las recetas del libro en... ¿Qué tal 80 días?

Pedro Delgado Fernández
Profesor, escritor y viajero


La vuelta al mundo en 80 Foggones (Ediciones del Genal, 2016)
Fotografía: Lucía Rodríguez

Presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones (Ediciones del Genal, 2016)
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

Pedro Delgado, José Antonio Castillo y Jesús Otaola
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

Presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones en la Sociedad Económica de Amigos del País
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario (diciembre 2016)

Pedro Delgado leyendo su prólogo a La vuelta al mundo en 80 Foggones
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

Pedro Delgado, José Antonio Castillo Rodríguez y Jesús Otaola
Presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones (Fotografía: Lucía Rodríguez)

Pedro Delgado, José Antonio Castillo y Jesús Otaola
Sociedad Económica de Amigos del País de Málaga (Fotografía: Lucía Rodríguez)

El escritor José Antonio Castillo Rodríguez y el editor Jesús Otaola
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

Los escritores Pedro Delgado Fernández y José Antonio Castillo Rodríguez
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

Los escritores Pedro Delgado Fernández y José Antonio Castillo Rodríguez
Sociedad Económica de Amigos del País de Málaga, diciembre 2016 (Fotografía: Lucía Rodríguez)

José Antonio Castillo Rodríguez, autor de La vuelta al mundo en 80 Foggones
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

José Antonio Castillo Rodríguez, autor de La vuelta al mundo en 80 Foggones
Fotografía: Lucía Rodríguez

Presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones en Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario (diciembre 2016)

Pedro Delgado y José Antonio Castillo en la presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

Pedro Delgado y José Antonio Castillo Rodríguez (Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario)

Pedro Delgado, José Antonio Castillo y Jesús Otaola (Fotografía: Lucía Rodríguez)

Pedro Delgado, José Antonio Castillo y Jesús Otaola (Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario)

Pedro Delgado Fernández y José Antonio Castillo Rodríguez (Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario)

Pedro Delgado, José Antonio Castillo y Jesús Otaola (Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario)

Presentación de La vuelta la mundo en 80 Foggones en la Sociedad Económica Amigos del País
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

José Antonio Castillo dedicándole La vuelta al mundo en 80 Foggones a Pedro Delgado
Fotografía: Lucía Rodríguez Vicario

Cartel de la presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones

Invitación a la presentación de La vuelta al mundo en 80 Foggones (Ediciones del Genal, 2016)