Mostrando entradas con la etiqueta Del caminar sobre hielo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Del caminar sobre hielo. Mostrar todas las entradas

martes, 21 de noviembre de 2023

VIAJAR TIENE QUE VER CON LA MUERTE


Breviario del viejo corredor, de Lluís Alabern (Ediciones Siruela)
Fotografía: Pedro Delgado

Recientemente reseñé Breviario del viejo corredor (Ediciones Siruela, 2023), de Lluís Alabern, en mi otro blog, Calle 1, dedicado al atletismo y otros deportes. En las páginas de ese breve ensayo, me encontré con estos dos textos que, por la referencia que hacen al viajar y al caminar, he querido compartir aquí con ustedes.

Correr tiene que ver con la muerte. Macfarlane narra cómo al final de sus días, su abuelo, gran trotador, explorador, aventurero, arrastraba los pies al andar, se ayudaba de bastones y redujo los paseos a un radio que apenas lo alejaba unos metros de su casa. En esa misma época, paradójicamente, sus hijos, bisnietos del abuelo, «pasaron de arrastrar los pies a dar zancadas» y de ahí a corretear por los campos. Solo la muerte frena el trote. Pero ahí, donde se para en seco el trotar, empiezan las zancadas de los siguientes. Claudio Magris, en el prefacio de El infinito viajar, recuerda el status viagiotoris del hombre, su condición existencial de caminante. Viajar tiene que ver con la muerte, nos dice, pero también con diferirla, «aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial [...], el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca».
 Corremos por correr, y porque correr es dibujar cerca de la muerte. Cuando corro vivo el instante. Apenas pienso en la siguiente zancada. Correr es una forma de habitar el presente, una forma de ser, a sabiendas de que nada de lo que nos rodea nos pertenece. También es la manera en la que le decimos al presente que no le pertenecemos. Porque somos nómadas, estamos en movimiento, y solo importa la siguiente zancada.

Claudio Magris. Fotografía: Danilo De Marco

***
En noviembre de 1974 le comunican al director de cine Werner Herzog que Lotte Eisner está gravemente enferma en París. Herzog, sin apenas pensarlo, decide partir de Múnich caminando al encuentro de la «Eisnerin», como llamaban afectuosamente en los corrillos del cine alemán a la afamada ensayista. Lotte Eisner había publicado los primeros estudios sobre Murnau y Lang, así como el famoso trabajo sobre cine expresionista titulado La pantalla demoniaca (1952). Herzog dedicó dos de sus films a la Eisnerin e incluso llegó a utilizar su voz de narradora en la película experimental Fata Morgana (1970). Ante la noticia de la gravedad de Lotte Eisner, Herzog resuelve ir a verla andando hasta París. Herzog dedica un libro a ese desplazamiento chamánico, el texto de culto Del caminar sobre hielo. 

Del caminar sobre el hielo, de Werner Herzog
Editorial Gallo Nero, 2015

No importa realmente si la crónica del mismo es absolutamente veraz, si pudo recorrer la distancia entre Múnich y París en un mes, como sugiere. Lo importante es la idea del caminar como conjuro, la relación del hombre con el paisaje, el carácter metafísico del camino. «Tomé una chaqueta, una brújula, una bolsa de deporte y los enseres indispensables [...]. Me puse en camino hacia París, por la ruta más directa, convencido de que, yendo a pie, ella sobreviviría». El caso es que Lotte Eisner, anciana y enferma, vivió nueve años más. Herzog explicó en alguna entrevista, que también había recorrido mil kilómetros a través de los Alpes, hasta llegar a la frontera con Eslovenia, para pedir la mano de la que sería su esposa. «Hago a pie todas las cosas esenciales de la vida».
 Bruce Chatwin decía que las drogas eran vehículos para gente que había olvidado caminar. Chatwin también creía que el viaje a pie era un acto primario, una posible cura para la melancolía, una forma primigenia de vagabundeo existencial. Suponemos que la religión es una respuesta a la angustia, una respuesta a la desazón que genera la vida sedentaria. El nomadismo, según lo entiende Chatwin, satisface alguna aspiración humana básica que el sedentarismo no colma.

Bruce Charwin leyendo en la estación de Parakou, Benín, en 1976
Fotografía: John Kasmin

Nota: Pueden leer la reseña de Breviario del viejo corredor, clicando sobre el siguiente enlace:

https://pedrodelgadofernandez.blogspot.com/2023/11/breviario-del-viejo-corredor.html

Breviario del viejo corredor, de Lluís Alabern
Siruela Biblioteca de Ensayo
Fotografía: Pedro Delgado


martes, 12 de julio de 2016

EL VIAJE A PIE


Nacho Dean momento antes de iniciar la vuelta al mundo a pie
Kilómetro Cero de Madrid, 27 de marzo de 2013

Aquella mañana del 27 de marzo de 2013, se formó un pequeño revuelo en la Puerta del Sol. Familiares, amigos y curiosos se habían acercado hasta allí para despedir y desear suerte a Nacho Dean, un malagueño que partía desde el Kilómetro Cero en pos de una quimera: dar la vuelta al mundo a pie. Abrazos, risas, llantos, palmadas en la espalda, palabras al oído..., y luego empezar a caminar, a dar un paso tras otro, con la gozosa incertidumbre de no saber qué es lo que va a pasar cada día, con la profunda sensación de libertad que da dirigirte hacia el horizonte.

Nacho Dean con la cordillera de los Andes al fondo

 Nacho Dean necesitó de tres años para completar su aventura, y el pasado día 5 de mayo se acercó hasta Málaga para contárnosla, invitado por el Aula de Filosofía Práctica de La Térmica. La charla de Nacho, con el título Interludio: el viaje a pie, fue presentada por Juan Manuel Ayllón, profesor titular de Derecho Administrativo de la Universidad de Málaga, que ha sido miembro de la Sociedad Excursionista de Málaga y, por tanto, buen andariego.

Nacho Dean y Juan Manuel Ayllón (Interludio: el viaje a pie)
Aula de Filosofía Práctica de La Térmica, Málaga 5 de mayo de 2016
Foto: Pedro Delgado



Nota: la grabación fue realizada por mí y es aquí reproducida con el permiso de los ponentes y de Manuel Arias Maldonado, organizador del evento.


 Como ven, la experiencia de Nacho es un ejemplo para todos los que sueñan con realizar algo que se salga de la norma, incluso ese sueño tan peregrino que me viene rondando en la cabeza desde hace un tiempo y que consistiría en dar la vuelta al mundo haciendo autostop. Lo de hacerlo a pie no crean que no me gustaría, pero tres años es demasiado tiempo para alguien que tiene familia. Mi última gran caminata fue en el 99, cuando recorrí casi toda la cordillera del Alto Atlas en Marruecos. De aquel viaje guardo un grato recuerdo y un manuscrito (En el corazón del Atlas) que espero ver algún día en las librerías.

Mis botas (Fotografía: Pedro Delgado)

 Escuchando a Juan Manuel y a Nacho Dean, me vinieron a la mente los nombres de varios ilustres  y espartanos caminantes:

Arthur Rimbaud, que descubrió el placer de las largas caminatas en su infancia y de pasear por las orillas del Mosa pasó a caminar por Europa;

Rimbaud dibujado por Verlaine
"Los viajes forman la juventud"

Gerald Brenan, que con 18 años escapó de la isla y de la rigidez paterna en busca de las montañas del Pamir. Brenan no alcanzó nunca su meta, se detuvo en Bosnia, pero los 2.500 kilómetros que recorrió aquellos meses convirtieron a aquel adolescente en todo un adulto.

Gerald Brenan

Y Patrick Leigh Fermor, que cruzó Europa hasta Costantinopla en los años treinta, con la misma edad que Brenan, experiencia que escribió cuarenta y cincuenta años después en esa trilogía viajera que es Un tiempo de regalos, Entre los bosques y el agua y El último tramo.

Patrick Leigh Fermor en 1934

 Nacho Dean también quiere escribir un libro, y me pregunto qué tipo de libro escribirá. No crean que es fácil. Hay que tomar muchas decisiones, y cada una de ellas lleva a un libro distinto. Y luego queda titularlo. Todo se arregla caminando podría ser una buena elección, pero ya la ha elegido César Antonio Molina para sus memorias. Sea como sea, espero que Nacho no tenga muchas dificultades para publicarlo; desde hace un tiempo el mundo editorial viene fijándose en este tipo de literatura, lecturas que nos animan a calzarnos las botas y tirar hacia delante: Wanderlust. Una historia del caminar, de Rebecca Solnit (Editorial Capitán Swing);


Andar. Una filosofía, de Frederic Gros (Taurus); Salvaje, de Cheryl Strayed (Roca Editorial) o Del caminar sobre hielo, de Werner Herzog (Gallo Nero), son un buen ejemplo de ello.

http://www.gallonero.es/del-caminar-sobre-hielo/

 Yo acabo de leer este último, en el que Herzog se nos revela como un vagabundo, un poeta, un soñador, un caballero, un rufián..., y también como el cineasta que es*. Un tipo solitario que camina desde Munich a París para insuflarle vida a su mentora. La búsqueda, la eterna búsqueda de uno mismo y de los demás.
*el alemán es el director de Fitzcarraldo y Aguirre, la cólera de Dios.
"A finales de noviembre de 1974, un amigo de París me llamó y me dijo que Lotte Eisner estaba gravemente enferma y probablemente moriría [...] Cogí una chaqueta, una brújula y una bolsa de lona con lo imprescindible. Mis botas eran tan sólidas y nuevas que confiaba en ellas. Tomé el camino más directo a París, firmemente convencido de que si iba a verla a pie, ella seguiría con vida. Además, quería estar a solas conmigo mismo."
 Al igual que Herzog, yo también tengo una buena amiga en París, así que me resulta fácil imaginar la situación. Por supuesto que podría llegar a la capital francesa en un par de horas sentado cómodamente en un avión; pero, como él, creo que preferiría hacerlo a pie. Y mi paso sería firme, y la tierra temblaría...
"Mi paso es firme. Y la tierra tiembla. Cuando camino, es un bisonte el que camina. Cuando descanso, es una montaña la que reposa."
"Entonces varias grullas me han sobrevolado en formación. Volaban contra el fuerte viento y apenas avanzaban más rápido que yo a pie. Eran veinticuatro, grandes, grises, y de vez en cuando una de ellas lanzaba un chillido ronco. Cuando una ráfaga de aire golpeaba su formación, algunas planeaban; otras, a las que el viento había sacado del grupo, luchaban por regresar a su posición; era grandioso verlas encajar unas con otras. Para aquel que camina, las grullas, al igual que el arcoíris, son una metáfora."

 Y no me resisto a terminar esta entrada sin recordar a mis alumnos que, al igual que viajar es la mejor escuela del mundo, andar es el mejor vehículo para ir al instituto o a la universidad, una buena manera de empezar el día de forma activa. Yo procuro dar ejemplo, y siempre me desplazo al trabajo en bicicleta o a pie. ¿Y tú, te apuntas el curso que viene?


Nacho Dean feliz en su aventura  http://earthwidewalk.tumblr.com/post/64397306427

"La sabiduría llega a través de las plantas de los pies." 
Werner Hergoz 


Nota: los textos de Werner Herzog del caminar sobre hielo pertenecen a la primera edición de Gallo Nero Ediciones, con traducción de Paula Aguiriano Aizpurua.