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viernes, 3 de octubre de 2025

WELLS FARGO + PONY EXPRESS


Wells Fargo + Pony Express, de Kelmand D. Frost y Don Lawrence (Laramie)
Fotografía: Pedro Delgado

Si hay cuatro palabras que tienen el poder de erizarle la piel a todos los amantes del wéstern, esas son Wells Fargo y Pony Express.

 Antes de la construcción del ferrocarril, la diligencia era el principal medio de transporte de pasajeros y correo. La compañía más famosa de todas fue Wells Fargo, fundada en 1852 por Henry Wells y William G. Fargo, que ya eran socios de la compañía American Express. A menudo, las diligencias también transportaban dinero, oro u otros objetos de valor, haciéndose responsable la Wells Fargo de que todo llegara a su destino. Como la carga y lo que pudieran portar los pasajeros era cosa golosa para los asaltantes de diligencias, pronto surgió la figura del agente especial de la compañía, que se encargaba de lidiar con forajidos, indios y cualquier imprevisto que pudiera surgir en el viaje o en las postas, donde los pasajeros y el personal podían comer, descansar un rato, revisar o reparar el carruaje y cambiar la recua de caballos.

Todo sobre el Oeste (Serie 7), recortable dibujado por Sergio Toppi
Gaceta Junior nº 17 (1968). Colección Miguel Ángel Ferrer
Fotografía: Pedro Delgado

 El otro medio para transportar el correo, de un lado a otro del continente americano, era el Pony Express, servicio de correos entre Missouri y California que funcionó, bajo la gestión de la misma Wells Fargo, desde abril de 1860 hasta el 26 de octubre de 1861, y en el que los jinetes tardaban menos de diez días en recorrer 3.164 kilómetros, deteniéndose regularmente en postas donde relevaban al caballo o al jinete y al caballo.

Todo sobre el Oeste. Gaceta Junior nº 17 (1968)
Colección Miguel Ángel Ferrer
Fotografía: Pedro Delgado

 Hay una acuarela fascinante del estadounidense Leonard Howard Reedy (1899-1956) que muestra muy bien el arrojo de estos jinetes.

Acuarela de Leonard Howard Reedy, sin título
Fotografía: Invaluable sold at Auction

 Realmente había que ser muy aguerrido para trabajar en ambas compañías, pues muchos eran los peligros a los que se veían sometidos durante los desplazamientos, cruzando a menudo territorio indígena.

 Una leyenda como Wyatt Earp fue copiloto de la compañía Wells Fargo en Arizona, y el famoso James Butler Hickok, más conocido como Wild Bill Hickok –explorador militar y hombre de ley en varias ciudades de Nebraska y Kansas–, trabajó en el Pony Express.

Wyatt Earp y Wild Bill Hickok 

 En 1866, el ferrocarril comenzó a hacerle la competencia a las diligencias como medio para transportar las nóminas a través del país, y con la paulatina sustitución de estas y con la unión de los dos ramales ferroviarios, el de la Union Pacific y el de la Central Pacific, en Promontory (Utah) el 10 de mayo de 1869, llegó el ocaso y la desaparición de las diligencias. Al igual que el Pony Express sucumbió al telégrafo cuando este fue capaz de llevar las comunicaciones de costa a costa.

 Curiosamente, Wells Fargo sigue existiendo en la actualidad como una firma de servicios bancarios y financieros exitosa e influyente, que era su cometido inicial, pues Wells, Fargo & Company era en su origen proveedora de servicios bancarios y entregas esprés. Fue la fiebre del oro, desatada en California en 1848, en la que los afortunados buscadores se vieron en la necesidad de transportar con garantías de seguridad su preciado botín, la que hizo entrar en escena a las diligencias.

Jim Sharpe, agente especial de la Wells Fargo
Wells Fargo + Pony Express (Laramie)

 Afortunadamente, el Oeste es el marco de un sinfín de historias recogidas en relatos, novelas, tebeos y tiras de prensa que demandaba todo el mundo, y que ahora nos traen de vuelta editoriales como Valdemar Frontera o Laramie Ediciones.

 En Wells Fargo + Pony Express, Laramie Ediciones ha rescatado muchas de las tiras de prensa del escritor y guionista británico Kelman D. Frost (Kent, 1899-Bournemouth, 1972) y del dibujante Don Lawrence (Londres, 1928-2003). El primero alcanzó cierta fama como escritor de libros infantiles, novelas juveniles como Son of the Sahara, Stallion of the desert, The Cobra Strikes o Sahara Trail, e historias para revistas pulp.

 Y el segundo es reconocido por sus tiras de ciencia ficción y fantasía de El imperio de Trigan (The Rise and Fall of the Tigran Empire), que dibujó entre 1965 y 1976, y Storm.

Don Lawrence

El imperio de Trigan y Storm, dibujados por Don Lawrence

 Don Lawrence comenzó a trabajar el tema del western en el estudio de Mick Anglo, «una agencia que producía cómics del género western y de superhéroes para el distribuidor Len Miller». Posteriormente, Lawrence dibujó westerns para Zip, Swift y Sun. En las dos primeras publicó, entre 1958 y 1963, la serie Wells Fargo con los guiones de Kelman D. Frost, aquí traducidos por Miguel Sanz Jiménez.

Saloon Bar, ilustración de Don Lawrence

 Juntos, Kelman y Don fueron capaces de reflejar en sus viñetas la épica del salvaje Oeste y de estas míticas compañías del far West. El libro contiene historias, de 4, 5, 6, 7, 8 u 11 páginas, que no hay que leer del tirón, sino de a poco, para no empacharnos, deteniéndonos en los dibujos a tinta y plumilla del maestro Lawrence.

Wells Fargo (Laramie Ediciones)
Dibujos de Don Lawrence–Guión de Kelman D. Frost

 Así las he leído yo este verano, de una en una, pensando en lo que me hubiera gustado disfrutar de este tebeo cuando era un niño y jugaba con mi diligencia de Famobil (la actual Playmobil).

Viñetas de Wells Fargo, dibujadas por Don Lawrence (Laramie)

 El protagonista absoluto de los cómics de Wells Fargo es Jim Sharpe, agente especial de la compañía de diligencias, que vive las más diversas aventuras en Colorado, Utah, Wyoming, Nevada, California y Kansas, donde se enfrenta a robos, atracos, secuestros, accidentes, desapariciones, suplantaciones y tribus indias, entre ellas, shoshones, cheyenes, sioux, paíutes y comanches.

Viñeta de Wells Fargo, dibujada por Don Lawrence
Laramie Ediciones 

 Cada página semanal se abre con un minúsculo resumen de lo ocurrido y se cierra con una exhortación o animación a proseguir la lectura la siguiente semana, rematando a su vez el fin de la historia con un «La próxima semana empieza otra aventura trepidante de Jim Sharpe. ¡No te la pierdas!» o un «Jim Sharpe se enfrenta a nuevos peligros la próxima semana. ¡Acompáñalo!».

Viñeta de Pony Express, dibujada por Don Lawrence
Laramie Ediciones

Viñeta de Wells Fargo (Laramie Ediciones)
Dibujo: Don Lawrence / Guión: Kelman D. Frost

 Como nos cuenta Steve Holland en el extenso artículo que cierra el libro, el origen de estas tiras de prensa está en el programa de la BBC Tales of Wells Fargo, emitido desde el 1 de junio de 1957 hasta 1963.

El programa estaba protagonizado por Dale Robertson interpretando a un "solucionador de problemas" para la empresa Wells Fargo y muchos de los episodios fueron escritos por el creador del programa, Frank Gruber, que combinaba dos grandes talentos como novelista del "Oeste" y escritor de guiones de cine y televisión, habiendo escrito previamente episodios de "The Texan", "Lawman", "Colt.45", "Zane Grey Theatre" y "The life and Legend of Wyatt Earp", además de crear la serie "Shotgun Slade". Otros novelistas aportaron su talento al programa, entre ellos Peter Germano, Samuel A. Peeples, Borden Chase, Steve Fisher y Sam Ross. Con un plantel de escritores tan talentoso, no es de extrañar que la serie fuera un paso adelante respecto de muchas de sus contemporáneas.
Dale Robertson en el papel de Jim Hardie
Tales of Wells Fargo (BBC)
Fotografía: L. J. Willinger / Getty Images
***
El programa inspiró la aparición de Wells Fargo en forma de tira cómica. Aunque no se indica, parece probable que el autor (Kelman Frost) tuviera en mente el período de principios de la década de 1860 para sus historias, la era en la que Wells Fargo usaba la ruta central para transportar correo y pasajeros entre Salt Lake City y California. [...] La precisión histórica y geográfica no era su principal preocupación. Con la intención de contar una buena historia, todas las diligencias que aparecían en la serie se identificaban con Wells Fargo a pesar de que usaran rutas que, en la realidad histórica, eran utilizadas por otras compañías. En uno de los relatos nos enteramos de que "Sterling es una ciudad ganadera a medio camino de Fort Morgan" desde Julesburg, lo que no era el caso; el ferrocarril visto en otra historia solo llegó a Julesburg en 1867 y es poco probable que Jim estuviera explorando un sendero desde Denver a Dodge City, ya que esta ciudad no comenzó a existir hasta 1872.
"¡Por Dios y por Wells Fargo!". Cómo Wells Fargo y el Pony Express unieron el este y el oeste de Estados Unidos
Steve Holland

 En Pony Express el protagonista es Clint Clandon quien se encarga del rancho Júpiter desde que su padre falleció. Tras el robo de todos sus caballos por unos cuatreros, Clandon decide hacerse jinete del Pony Espress para que su familia no tenga que vender el rancho y mudarse al pueblo.

Viñetas de Pony Express, Laramie Ediciones
Dibujos: Don Lawrence. Guión: Kelman D. Frost

 A caballo, cargando con las alforjas del correo de estafeta en estafeta, Clint vivirá diversas aventuras en las que continúa destacando el dibujo y el entintado de Don Lawrence.

Viñetas de Pony Express, con dibujo de Don Lawrence
Laramie Ediciones

 Son cuatro historietas de entre 9 y 11 páginas en las que también cobra cierto protagonismo Hester, la hermana gemela de Clandon, que se muestra igual de intrépida que él.

Viñeta de Pony Express, dibujada por Don Lawrence
Laramie Ediciones

 Los dos bloques de historietas suman un total de 216 páginas en blanco y negro, editadas en tapa blanda con solapas. La imagen de la portada está sacada de una de las viñetas de Wells Fargo, correspondiente a una trepidante y algo rocambolesca aventura en la que la diligencia tendrá que ser transportada por el río encima de una rudimentaria balsa, acosada por los indios desde las orillas. En ella viaja Doc, el médico del pueblo, al que espera el hijo, muy enfermo, de un coronel. ¿Llegará la diligencia a tiempo?

Páginas 54 y 55 de Wells Fargo+Pony Express (laramie Ediciones)
Fotografía: Pedro Delgado

 Como curiosidad, apuntar que en las páginas 89 y 90 hay dos versiones de la misma escena. Si alguien conoce el motivo, le agradecería el comentario.

Pág. 89 de Wells Fargo (Laramie Ediciones)
Fotografía: Pedro Delgado

Pág. 90 de Wells Fargo (Laramie Ediciones)
Fotografía: Pedro Delgado

 En los años sesenta se publicaron en España algunos números de Wells Fargo y de Pony Express en el suplemento infantil del diario La Actualidad Española. Las páginas de la portada venían a color y las otras en blanco y negro.

Nº 64 de La Actualidad Española (SARPE, 1964)
Imagen: Jesús Piernas (Tebeosfera)

Nº 68 de La Actualidad Española (SARPE, 1965)
Imagen: Jesús Piernas (Tebeosfera)

 Por último, quisiera cerrar esta reseña alabando una vez más la apuesta de Laramie Ediciones por el wéstern. Que sigan cabalgando. Y nosotros con ellos.

Nota: Tres de las viñetas que se muestran en esta reseña han sido escaneadas por mí en blanco y negro, por lo que no se aprecia bien en ellas las gamas de grises de la edición de Laramie, cosa que sí se nota en las demás viñetas que han sido fotografiadas. 

jueves, 27 de febrero de 2025

LARAMIE, LA EDITORIAL DEL CÓMIC DEL OESTE


Laramie Ediciones, la editorial del cómic del Oeste

Jacques La Ramée o La Remy (Quebec, Canadá, 1784) fue un un hombre de la frontera, un explorador, trampero y comerciante de pieles franco-canadiense que abandonó en 1815 su Quebec natal para irse a vivir a lo que hoy es el estado de Wyoming, en Estados Unidos. Allí, seis años después, desapareció misteriosamente: unos dijeron que su cuerpo apareció flotando en un dique de castores, otros que fue asesinado por los indios cerca del río; algunos afirmaron que murió a manos de un oso y los más que desapareció sin dejar rastro.

 Sea como fuere, su nombre cobró peso después de su muerte, cuando sus amigos tramperos decidieron ponerle su nombre al río donde solía cazar. Al bautizo de aquel río como Laramie (La Ramée), le siguieron una cordillera en el borde oriental de las Montañas Rocosas y su pico más alto, una ciudad, un condado y un fuerte del ejército: Fort Laramie.

 El fuerte Laramie estaba situado en un punto alto cercano al río Laramie, por lo que ese fue el nombre que se impuso a los anteriores –Fort William y Fort John– cuando las caravanas se dirigieron al Oeste por la ruta de Oregón y la ruta Bozeman. Los de mi generación (1966) mamamos el wéstern de nuestros padres –amor que también he conseguido transmitirle a mis hijos–, y lo hicimos en forma de películas, series, tebeos y juguetes: no había Día de Reyes Magos sin trajes de indios y vaqueros, estrellas de sheriff, pistolas con sus cartucheras, rifles y muñecos de plástico y construcciones del Oeste de Comansi y, más tarde, de Exin West y Famobil.

Algunos de los fuertes de Comansi
Fotografía: Página web de Comansi

 Imaginé que, como yo y como tantos otros, Alberto Simón Calonge (1960) se encontraría una caja con el Fuerte Laramie de Comansi una mañana de Reyes en el salón de su casa, de ahí que al fundar un nuevo sello de cómics dedicado al wéstern, Alberto decidiera bautizarlo con el nombre de Laramie Ediciones, en honor a lo que ese nombre representa para los que amamos el género.

 Como ese pensamiento no era ninguna certeza, quise preguntarle a Alberto por aquel fuerte y por el origen del nombre de la editorial. Y esto fue lo que me dijo en un correo:

«Pues mira, Pedro, uno de los recuerdos más grabados que tengo de la infancia y los juguetes, tiene que ver con eso: un fuerte de madera del Oeste. Y, como sugieres, un día de Reyes. En aquellos días, ya lejanos, los vecinos hacían regalos a los hijos de los otros vecinos. Ese año, en casa de mi vecino, no había nada más que carbón; seguramente, cuando ya habían asomado las primeras lágrimas, mi vecino nos llevó a la terraza, donde había un estupendo fuerte, con sus soldados de caballería!!
 Pero la decisión de nombrar así a la editorial, tiene que ver con el cine, claro. El cine, y mi debilidad por James Stewart.»

James Stewart en El hombre de Laramie, western de Anthony Mann

 Fue leer esas palabras y acordarme de El hombre de Laramie, el magnífico wéstern de Anthony Mann, con James Stewart en el papel protagonista. Una película que se estrenó en España en Madrid el 31 de enero de 1956.

 En su apuesta editorial, surgida en Madrid en el año 2022 –primero de la mano de la editorial Nuevo 9 y luego ya como editorial independiente (ligada a la librería Elektra Cómics de Madrid)–, Alberto Simón se ha centrado en recuperar a grandes clásicos del Oeste, como Welcome to Springville de Giancarlo Berardi, las aventuras de Tex de Breccia y Wilson, Loco Sexton y El Cobra de Arturo del Castillo, El gran botín de Eduardo Barreto o Diablo Canyon de Eugenio Sicomoro.





 A todos ellos suma ahora Wes Slade, de George Stokes, historietista canadiense que, a pesar de servir en las Fuerzas Aéreas Canadienses, prefirió dedicar su arte al wéstern en lugar de a las hazañas bélicas. George Stokes emigró al Reino Unido, donde trabajó para el mercado británico, colaborando en los primeros años 50 con el estudio del editor y artista de cómics Mick Anglo (el creador de Marvelman, más tarde conocido como Miracleman), y después con la editorial IPC/Fleetway.

Wes Slade, de George Stokes (Laramie Ediciones, 2025)
Fotografía: Pedro Delgado

 George Stokes se hizo muy popular por su serie del Oeste Wes Slade, sheriff de Silver City (Nuevo México), que publicó en tiras de prensa, en forma de página dominical, el Sunday Express desde el 29 de enero de 1961 al 28 de junio de 1981; encargándose de los guiones y los dibujos hasta el año 1979, cuando James Edgar se hizo cargo de los guiones –un año después, y hasta la cancelación de la serie, el dibujo pasaría a las manos de Harry Bishop–. Todos estos datos están recogidos en el estupendo prólogo que abre el tomo, firmado por Francisco Sáez de Adana.

[...] y su sustitución en la misma (en mitad de la historia "The Territory") se produjo probablemente debido a su fallecimiento prematuro a la edad de 47 años. En todo caso, su labor estaba tan ligada a la serie que esta duraría poco más de un año después de que su creador dejara de dibujarla.

 Su fallecimiento en la cima de su talento, a esos 47 años de edad, nos privó de su genio. Menos mal que nos dejó sus historias y sus dibujos. En España se publicaron en formato novela gráfica sus primeros números en los años sesenta, en Cheyene y Caribú, de la editorial catalana Ediciones Olivé y Hontoria.

 Y a finales de los setenta varias de las historietas de George Stokes aparecieron adaptadas al formato cómic en algunos números de la revista Blue Jeans, Bumerang y Totem Extra Especial Western de las cuales conservo algunos números.


 Ambientada en Silver City, una ciudad de Nuevo México próxima a la línea fronteriza ente Estados Unidos y México, la serie transcurre a mediados del siglo XIX, aproximadamente en la década de 1860, reflejando muy bien "la problemática de la vida en la frontera y la diferencia de culturas" que allí se daban.

Silver City, Nuevo México, en 1980
Fotografía: Western Mining History

 Laramie Ediciones nos trae ahora, en una edición de lo más agradable por el formato y el diseño empleados, tres de las aventuras de Wes Slade. Pero no son tres historias cualquiera, son nada más y nada menos que el arranque del personaje, las tres primeras historietas del sherrif Wes Slade publicadas por entregas del 29 de enero de 1961 al 3 de noviembre del mismo año: Los 'muertos vivientes', Pistolas rápidas en Carrizal y Emboscada en Ochoa Springs.

Wes Slade, de George Stokes (Laramie Ediciones)
Fotografía: Pedro Delgado

Contenido del Wes Slade de Laramie Ediciones
Fotografía: Pedro Delgado

Se trata de una versión adaptada para su publicación en libro proveniente de la edición que realizó la editorial británica Express Books en el año 1979. En esta edición se trató de adecuar el formato de las páginas dominicales originales que tenían una estructura fija de tres tiras en las que la primera viñeta era un resumen de lo que había sucedido en la historia hasta ese momento, con el fin de facilitar la continuidad narrativa de cada una de las tres historias, sin que esta se vea lastrada por su formato de publicación original. Aunque todo lo relativo a la vida de Stokes está bastante difuso, parece que el propio autor participó en el diseño de esta nueva edición.

 En las tres destaca el nivel artístico y argumental de sus historias, marca de la casa, huyendo siempre de los estereotipos que tanto daño le hicieron al género. Porque George Stokes ya hacía un wéstern revisionista cuando todavía no se había inventado ese término.

Páginas 20-21 de Wes Slade, de George Stokes (Laramie)
Fotografía: Pedro Delgado

Páginas 50-51 de Wes Slade, de George Stokes (Laramie)
Fotografía: Pedro Delgado

En este último aspecto, hay que destacar cómo Stokes huye de los estereotipos del género, mostrando unos relatos más apegados a la realidad, incluyendo en muchas ocasiones eventos y personajes inspirados en episodios reales de la historia de los Estados Unidos. En esa búsqueda de realismo, destaca sobre todo la imagen de los indios norteamericanos que se salen del papel de enemigos despiadados, habitualmente con poco diálogo, para convertirse en personajes tridimensionales de los que conocemos sus motivaciones gracias a la importante presencia que tienen en muchas de las historias. En las historias de Stokes hay indios violentos y otros que buscan la paz y también hay indios que se ven obligados a defenderse con violencia ante el ataque del hombre blanco, de la misma manera que hay personajes blancos que son violentos y otros que no lo son. En definitiva, se trata de contar la vida de personas sean de la raza que sean, mostrando siempre la complejidad inherente al ser humano que hace imposible su clasificación en compartimientos estereotipados.

Tarjetón de Laura Pérez para Laramie Ediciones

 Hechas las presentaciones, no me queda más que darles la bienvenida a territorio Laramie y despedirme como lo haría el mismísimo George Stokes o el propio Alberto Simón: ¡Saludos desde la frontera!

Nota: los textos a color pertenecen a la introducción La frontera según Wes Slade, de Francisco Sáez de Adana para Laramie Ediciones.

La frontera según Wes Slade, introducción de Francisco Sáez de Adana
Fotografía: Pedro Delgado