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lunes, 15 de noviembre de 2021

MAKONGO, UNA PELÍCULA DE ELVIS SABIN NGAIBINO


Makongo, una película de Elvis Sabin Ngaibino

El festival de cine francés de Málaga, celebrado el pasado mes de octubre, programó dos películas, en su sección Focus Documental, por las que mereció la pena desplazarse hasta las instalaciones de La Térmica: Makongo y 143 Rue du Desert. Muy distintas en su realización, ambas tienen en común que reflejan realidades del continente africano y que están hechas por directores autóctonos que conocen bien la problemática que retratan.

 Makongo está dirigida por Elvis Sabin Ngaibino, y ha cosechado varios premios en su paso por festivales de Europa y Canadá. El film, que se preestrenaba en España, se centra en dos jóvenes pigmeos aka, André y Albert, que viven en Mongoumba, un pueblo de la República Centroafricana situado cerca de la frontera del Congo y de la República Democrática del Congo. Ambos asisten al instituto con el sueño de acceder a la Universidad de Bangui, la capital, donde esperan obtener sus títulos de profesores. Mientras tanto, en sus ratos libres, se dedican a ir de pueblo en pueblo cargando con una pizarra al hombro, alfabetizando a los niños que viven en la selva. Estamos ante una obra de no ficción, por lo que André Ikpeou y Albert Mondogue hacen de ellos mismos en el documental, al igual que las otras personas que aparecen.

Escena de la película Makongo, de Elvis Sabin Ngaibino

Escena dela película Makongo, de Elvis Sabin Ngaibino

 Mi amigo Silvio Testa es una de las personas que más sabe sobre la estigmatización y las dificultades del pueblo pigmeo en la región ecuatorial de África, pues está involucrado en varios proyectos que desarrollan los misioneros de la Consolata en la zona; aunque en este caso al otro lado de la frontera, en la República Democrática del Congo. Allí, en Bayenga, una localidad de la provincia del alto Uele, hay unos 24 campamentos pigmeos que viven en chozas minúsculas al borde de la selva, una floresta que las compañías madereras están destruyendo con total impunidad. Silvio viajó allí en dos ocasiones. «Programamos un proyecto de salud contra la lepra y la tuberculosis que afectaba a los poblados, y al mismo tiempo se puso en marcha con un misionero de allí un plan de etnoeducación para que los pigmeos pudieran concienciarse de su riqueza cultural (despreciada por la etnia bantú que es la mayoritaria y dominante en el país), de su sabiduría en relación a la naturaleza que los rodea y su simbiosis con ella», me contó en una ocasión.

 Por todo eso, lo primero que hice esa mañana al levantarme fue enviarle un correo proponiéndole que me acompañara a la proyección. Pero Silvio no se encontraba aquel día en Málaga.

Hola Pedro,
Estoy en Italia que acaban de operar a mi madre, así que nada. Estoy contento porque acaban de llamar los cirujanos que todo ha ido bien. 
Ya me contarás de qué va la peli. Gracias x avisarme. 
Un abrazo

Silvio

 Quizás por ello, traté de absorber a conciencia todo lo que ocurría en la pantalla. Para poder contárselo otro día con una cerveza o un café por delante. La vida austera y autosuficiente en comunión con la naturaleza; su identidad y sus costumbres; la aceptación de la muerte (impresionan las escenas del enterramiento del bebé); la globalización que se infiltra sibilinamente en esa cultura ancestral; el contraste con los que viven más allá de la selva, el choque con el capitalismo y don dinero…

Escena de la película Makongo (Rep. Centroafricana 2020)
Dirección: Elvis Sabin Ngaibino

 Por si el altruismo de André y Albert no bastara, todos los años se implican en la cosecha de makingo, las orugas que se crían sobre la corteza de los árboles y que constituyen la principal fuente de ingresos de los pigmeos.

Makongo (orugas). Escena de la película de Elvis Sabin Ngaibino

 Hasta Bangui llevarán los dos protagonistas sus sacos de orugas para sacar un dinero con el que escolarizar a algunos de sus alumnos. Y uno sufrirá con ellos al verlos a merced de pícaros y timadores.

Trailer Makongo

 Sin duda, estamos ante una película que, por su temática, debería verse en todos los centros educativos, y junto a ella comentar la idea central con la que trabaja Silvio desde hace años: «Lejos de pensar en los pigmeos, yanomami, etc., como pueblos primitivos, tendríamos que preguntarnos ¿qué tienen estos pueblos que han sabido vivir en una relación absolutamente armónica con su entorno natural? Creo que en los tiempos que corren no es una pregunta baladí, sino una pregunta que nos sitúa a un nivel correcto de interlocución con estos pueblos, desde la humildad de saber que nosotros no hemos sido capaces de gestionar la vida en la tierra como lo han sido ellos. Es tiempo de aprender de los pueblos indígenas. Así nos lo piden ellos en el intento de salvar su existencia, así es como tenemos que dialogar con ellos para reconstruir las relaciones humanas y con la naturaleza que nos rodea».

 En la pasada cumbre del clima de la ONU (COP26) que acogió la ciudad de Glasgow, uno de los líderes de la comunidad amazónica, Fany Kiuru, del pueblo uitoto, en Colombia, subrayó que no es posible lograr el objetivo de contener el calentamiento global sin ellos. «Lo que hace falta no es dinero, sino medidas concretas para asegurar que su territorio queda protegido de los intereses de la agroindustria y de otros intereses extractivistas que destruyen su hábitat, algo que pasa por aplicar restricciones a esas actividades económicas». Atendamos sus súplicas de socorro, protejamos su territorio antes de que lleguemos a un punto de no retorno.

Nota: Sobre la otra película documental, 143 Rue du Desert, dirigida por el argelino Hassen Ferhani, les hablaré en otra entrada.

Cartel del 27 Festival de Cine Francés de Málaga


jueves, 10 de septiembre de 2020

SANMAO: LA NOVIA DEL DESIERTO


Cartel del largometraje documental Sanmao: la novia del desierto
23 Festival de Cine de Málaga

Por emplear las mismas palabras que el director del Festival de Cine de Málaga, Juan Antonio Vigar, diré que esta edición ha sido la más valiente y necesaria, la más amable y segura de la historia del certamen. Aplazado al mes de agosto, tras la suspensión de marzo, es de agradecer el tesón de su director por llevar el festival a cabo. Además de una inyección de autoestima para la ciudad, el sector audiovisual y el mundo de la cultura se han visto reforzados, demostrándose una vez más –y el cine Albeniz lo viene haciendo desde que acabó el confinamiento– que los cines, siguiendo las pautas sanitarias, son un espacio seguro. Como los corredores de un relevo, Málaga ya le entregó el testigo a Venecia. Ojalá sea San Sebastián la siguiente en recibirlo.
 Tenía pensado asistir a las proyecciones de Las niñas, Black beachLos europeos, A este lado del mundo y Mi gran despedida, pero cuando fui a comprar las entradas ya se habían agotado. Así que, guía de programación en mano, dirigí mis ojos a la sección oficial de documentales, donde encontré un título de lo más prometedor: Sanmao: la novia del desierto.

Sanmao, Echo Chan (Tribute Page Anusha Lee)

 Yo sabía que Sanmao era una escritora china porque hacía unos años vi uno de sus libros en la mesa de novedades de las librerías. Se trataba de Diarios del Sáhara (:Rata_, 2016), la primera obra de la autora que se traducía y publicaba en occidente; un título sugerente que no compré en su momento por estar inmerso en otras lecturas pero que buscaré tras ver el documental. Por supuesto, les prometo otra reseña cuando lo lea.

Portada de Diarios del Sáhara, obra de Sanmao

 Magnifico el trabajo y el esfuerzo de las directoras Marta Arribas y Ana Pérez de la Fuente por darnos a conocer la fascinante vida de Chen Ping, más conocida por su seudónimo: Sanmao. Lo suyo ha sido como el trabajo de esos orfebres de Córdoba y Toledo que se dedican al damasquinado, esa labor de adorno que se hace en una pieza de hierro u otro metal embutiendo filamentos de oro o plata en ranuras o huecos previamente abiertos. Fotografías, animación, filmaciones en Super-8, entrevistas, voz en off..., todo ensamblado en la mesa de montaje para mostrarnos las luces y las sombras de esta mujer, libre y soñadora, que bien pudo ser la primera hippie de su país. Icono femenino para las mujeres asiáticas, escritora y  reportera de viajes, Sanmao gozó de una tremenda popularidad en China y Taiwán mientras que aquí no dejó de ser una desconocida. Sus vivencias en El Aaiún de los 70, adonde se fue a vivir con José María Quero tras contraer matrimonio, le dieron material para escribir un puñado de relatos que ella pensó sólo se leerían en China, de ahí que se tomase algunas licencias literarias con algunos miembros de la familia de su marido, licencias que no sentaron bien a la familia pero que hoy, como certificaron las hermanas de Quero en el coloquio final que hubo tras la proyección en el teatro Echegaray, ya están perdonadas.

Sanmao: la novia del desierto en el 23 Festival de Cine de Málaga
Fotografía: Pedro Delgado

 Han pasado 29 años de su trágica muerte, pero nos queda su luz y sus textos. Sin duda este largometraje documental, proyectado y aplaudido en numerosos festivales, contribuirá a difundir y aumentar su leyenda y a popularizar sus obras, editadas en España por :Rata_ Books.


 Les invito a ver el trailer, aunque me parece que éste no le hace justicia al largometraje, y a ver la película cuando se estrene en los cines de la mano de A Contracorriente Films. Estoy seguro de que, tras revivir su intensa vida, se engancharán al personaje.


 ¿Y quién sabe? Quizás cuando viajen a la isla canaria de La Palma, se acerquen a la tumba de su pareja, José María Quero, y depositen sobre ella una flor recién cortada en nombre de Sanmao.

 Y hablando de velar muertos, comentarles que antes del documental de Sanmao proyectaron vii. DOMITILAS, un cortometraje documental obra de Diego Ruiz, joven director mexicano del que, con la bendición de Domitila, espero grandes cosas.



sábado, 2 de diciembre de 2017

ZIARA, MÁS ALLÁ DEL UMBRAL


Presentación del documental Ziara, más allá del umbral de Sonia Gámez
Centro de Estudios Hispano Marroquí (Fotografía: Pedro Delgado)

El azar quiso que la presentación del documental Ziara coincidiese el pasado viernes en Málaga con el Black Friday, el encendido del alumbrado de Navidad y el concierto de Andy y Lucas en el centro, pero también con la mayor masacre terrorista perpetrada en Egipto. Quizás esta última coincidencia fuese una señal, desde el otro mundo, de todos esos sidis o santos que ven como profanan sus tumbas; una denuncia extrasensorial del acoso que sufre la comunidad sufí en el mundo árabe, y que entronca con uno de los temas del documental, centrado en el moratibismo (sincretismo religioso formado por las antiguas tradiciones animistas, el islam y el misticismo sufí) y los morabitos del Rif en Marruecos.

 En mis viajes por el Magreb, Oriente Medio y el África negra visité muchos de esos morabitos o ermitas morunas, y algunos de ellos aparecen en mis libros, como los santuarios de Sidi Chamharouch y Sidi Ifni en el alto Atlas. Sabía del desprecio que los salafistas sienten por esos lugares, pero desconocía el hostigamiento al que los más extremistas están sometiendo a los sufís, a los que acusan de herejía y de practicar la magia negra. Afortunadamente, en Marruecos la sangre no ha llegado al río como en el Sinaí, donde más de 300 sufíes fueron asesinados de forma despiadada por los yihadistas del ISIS, pero son muchos los morabitos profanados; como también son muchas las amenazas que sufren los musulmanes que profesan la mística doctrina. Ninguno de los que aparecen en el documental renuncia a sus creencias por miedo, aunque todos se ven “obligados” a insistir en que no le rezan al santo, sino a Dios. Como si en pleno siglo XXI uno no pudiese rezarle a quien le diese la gana. O no rezarle a nadie, que son muchos los ateos que he conocido por esos lares que han de ocultar su condición para no tener problemas.

Juan José Ponce y Sonia Gámez en la presentación de Ziara, más allá del umbral
Centro de Estudios Hispano Marroquí de Málaga, 24 de noviembre de 2017
Fotografía: Pedro Delgado

 Sonia Gámez Gómez, la directora del documental, llegó al Centro de Estudios Hispano Marroquí directamente del aeropuerto. Tras un vuelo desde Melilla, su ciudad natal. Morena, menuda y leve, con un corte de pelo que me recordaba a la Veneciana Stevenson de Hugo Pratt, me pareció una mujer valiente y decidida. Profesora de Historia en la Universidad de Educación a Distancia, ha realizado un laborioso proyecto de investigación antropológica sobre el moratibismo y las tradiciones populares en la región de la Guelaya, un trabajo que inició en 2009 con la ayuda del Instituto de las Culturas de Melilla y el Instituto de Cultura Mediterránea, distinguido con el Premio SGE Patrimonio Geográfico que otorga la Sociedad Geográfica Española.

Juan José Ponce y Sonia Gámez en la presentación de Ziara, más allá del umbral
Centro de Estudios Hispano Marroquí de Málaga (Fotografía: Pedro Delgado)

 Aquí les animo a ver la presentación del documental y el diálogo abierto tras la proyección en el Centro de Estudios Hispano Marroquí de Málaga. Y también les brindo la posibilidad de ver el tráiler y el documental entero.




Vídeos grabados por Pedro Delgado

Tráiler:
https://vimeo.com/66661314

Documental:
https://vimeo.com/164393230

Proyección de "Ziara, más allá del umbral" en el Centro de Estudios Hispano Marroquí de Málaga
Fotografía: Pedro Delgado